Escrito por Engels López[1]
Este análisis tiene como objetivo poner en perspectiva la actual coyuntura universitaria, determinada por el ataque de la derecha bipartidista hacia la UNAH en el incumplimiento del 6% del Presupuesto General de la República y la criminalización de la protesta estudiantil, en el marco de un régimen político que históricamente ha desarrollado acciones para promover la privatización encubierta de la universidad pública, debilitando la pertinencia y calidad de la educación superior. No se trata solamente del 6%, lo que está en disputa es la autonomía universitaria, la democratización de la universidad y las políticas de igualdad educativa. A través de una seria de estadísticas se dimensiona la privatización del campo universitario y las lógicas de expansión de las universidades privadas, en las cuales se concentran más del 46% de la matrícula universitaria. Se cierra el análisis sobre los retos que enfrenta el movimiento estudiantil, en el marco de una nueva contraofensiva política contra la UNAH.
La coyuntura actual: la derecha bipartidista contra la UNAH
Durante el mes de abril del 2026, tres acontecimientos están marcando la coyuntura universitaria: i) tensiones entre la UNAH y el régimen de Asfura por el recorte e incremento del presupuesto, ii) las recientes elecciones estudiantiles en la UNAH y, iii) la represión hacia la protesta estudiantil en los bajos del Congreso Nacional (CN). Lo anterior acontece en un marco de país, donde el régimen político actual en menos de 100 días ha orquestado una serie de medidas encaminadas a reducir el presupuesto público a instituciones de naturaleza social y transferir a la empresa privada y a la banca financiera responsabilidades de naturaleza pública.
La UNAH envió su propuesta de presupuesto que rondaba arriba de los 8,602 millones de lempiras, para el ejercicio fiscal del 2026. En un primer momento el régimen de Asfura dictaminó a través de la Secretaria de Finanzas una reducción de más de 1000 millones de lempiras. Debido a la presión mediática y política de la comunidad universitaria, el régimen retrocedió y decidido dejar el presupuesto tal como había sido aprobado en el 2025: 7,1600 millones de lempira. En vista que no se aprobó la propuesta de la UNAH, la reducción fue de 1,442 millones de lempiras. Como demuestra los datos estadísticos (ver gráfica 1), en los regímenes del Partido Nacional el presupuesto de la UNAH ha experimentado poco incremento y su reducción siempre ha sido una constante, determinado por una política estatal que no prioriza el fortalecimiento de la educación pública como elemento central del desarrollo económico, social y la innovación tecnológica del país.
En el mes de abril se realizaron las elecciones estudiantiles en la UNAH, para la representación a nivel de Consejo Universitario, Centros Regionales y Federación de Estudiantes Universitarios (FEUH). Da la impresión de que las elecciones estudiantiles en la UNAH no tienen un carácter disruptivo y su ejercicio es más para legitimar el actual orden político que impera en universidad. Las elecciones no representan aquel consenso democrático razonado, sobre el cual la universidad se podría democratizar, forjar ciudadanía estudiantil y experimentar cambios sustanciales en el ámbito académico, científico y político, como en su momento lo planteo el MEU: las elecciones estudiantiles como forma de representación y participación para influir en la conducción académica y política de la UNAH.
El plantón de la comunidad estudiantil ante el (CN), en contra del recorte del presupuesto y en demanda del cumplimiento 6%, como se establece en la Constitución de la República (según las autoridades de la UNAH solamente se entrega entre el 3% y 3.5% del presupuesto), concluyó con represión policial hacia el estudiantado y con agresiones físicas hacia el presidente del Comité Ejecutivo de la Asociación de Estudiantes del Trabajo Social, Axel Josué Medina, quien perdió la visión de su ojo izquierdo. La carrera de Trabajo Social a través de un comunicado público condenó los hechos de violencia y la UNAH, como institución, a través de una escueta publicación en la red social X, mostro su solidaridad hacia Axel Medina. El presidente del Congreso Nacional Tomás Zambrnao expreso, que la protesta era innecesaria y hay gente que se aprovecha de estas acciones para ejercer violencia. Por otro lado, vincula a los colectivos de LIBRE con la protesta estudiantil. Un posicionamiento que legitima la violencia hacia el estudiante y normaliza la política de represión del nuevo régimen.
La socióloga y feminista Bella Carrillo, puntualizó en tres puntos las motivaciones del plantón ante el (CN): i) temor a la privatización de la UNAH, ii) poco interés de la clase política hacia la educación y el manejo de la misma y, iii) temor a la pérdida de los servicios de transporte gratuito universitario. Estas motivaciones, traducidas en demandas enmarcan el tema de la autonomía universitaria, la democratización de la universidad y las políticas de igualdad educativas. Las tres grandes consignas históricas del movimiento estudiantil Latinoamericano.
De la coyuntura actual surge el siguiente balance político: la negoción entre el Rector Odir Fernández, sectores de la FEUH y la Bancada del Partido Nacional, suscita muchas inquietudes e interrogantes. En el pasado estos ejercicios pasaron con Julieta Castellanos y la cúpula del Partido Nacional, que conllevaron a que la UNAH se subordinara a los intereses del régimen nacionalista y al debilitamiento de la autonomía universitaria. Por otro lado, la coyuntura ofrece un balance político sobre la represión y persecución hacia la comunidad estudiantil, que como en el pasado fue ejecutada por el régimen nacionalista y Julieta Castellanos, (más de 350 casos judiciales contra estudiantes en el período del 2014 al 2017), abre un nuevo escenario de vulneración de derechos humanos y la instauración de una política a lo interno de la universidad de disciplinamiento, represión y vigilancia.
Es muy pronto para conocer el rumbo de estos acontecimientos y por lo tanto, la correlación de fuerzas es por ahora difusa. Estos acontecimientos pueden abrir una nueva coyuntura de lucha en la defensa de la universidad pública, la criminalización de la protesta estudiantil y la democratización de la universidad. Las asociaciones estudiantiles, los centros regionales, los movimientos estudiantil independientes y la FEUH, tiene una responsabilidad por delante que deberán de asumir de manera táctica y estratégica, ya que los ataques del régimen hacia la UNAH recién comienzan y prometen ser acosadores.
El régimen político actual contra la educación publica
Según datos estadísticos proporcionados por la Direccion del Sistema de Admisión de la UNAH, en el período del 2006 al 2023 se admitieron el 68.3% de estudiantes y el 31.7% no fue admitido. El 52% de los estudiantes provienen del sistema de educación pública, el 39.2% del sistema privado, el 1.6% del sistema semi público y un 6.6% no detallado. Por otro lado, de las personas admitidas el 38.6 % reportó un ingreso familiar de 5 mil a 10 mil lempiras, el 22.1% reportó ingresos de menos de 5 mil lempiras y el 17.2% declaró ingresos de 10 mil a 15 mil lempiras y el 9.3% declaró ingresos de 15 mil a 20 mil lempiras. Por último, el 27% de las personas admitidas trabajan y el 11% de los no admitidos también trabajaban.
Los datos anteriores reflejan una tendencia clara: quienes ingresan a la UNAH son estudiantes del sistema público y una gran mayoría proviene de estratos económicos bajos, concentrados en hogares con ingreso familiares de 5 mil a 10 mil lempiras. El ataque de la derecha a la universidad pública es un ataque de clase y por lo tanto, adquiere una dimensión política e ideológica que es importante dimensionar para comprender la presión hacia la universidad. Históricamente la UNAH ha sido el brazo político de la derecha, la mayoría de su intelectualidad orgánica a egresado de la Facultad de Ciencias, Economía, Ingeniería y Derecho. Con el avance de la universidad privada, no es que la UNAH ha ido perdiendo relevancia política, puesto que sigue siendo el bastión ideológico de la derecha, pero las universidades privadas han ido ganando terreno ideológico y político en la formación de una nueva elite profesional, intelectual, técnica y burócrata propia del modelo neoliberal y la sociedad del consumo.
El régimen político actual, al cual he denominado como un “régimen electoral autoritario bipartidista de derechas”, tiene una serie de rasgos que lo hacen particular y a la vez, predecible. En otro análisis desarrollaremos a profundidad lo anterior. En este análisis me limitaré a puntualizar algunos de sus rasgos a manera de tipo ideal, parafraseando a Weber, como un esfuerzo por enmarcar en categorías de análisis concretas la compleja y dramática realidad social hondureña. Entre los principales rasgos sobresalen: i) economía política del saqueo, iii) Estado reducido tecnocrático, iii) bipartidismo de derecha retardado y conservador, iv) la geopolítica de la subordinación trumpista, v) la corrupción de lo político y el fetichismo del poder, vi) la superioridad moral y el sadismo de la derecha.
Estos rasgos de la derecha bipartidista van dando forma a un proyecto hegemónico de nuevo cuño, con características convencionales y emergentes, tejiendo un modelo económico, político y social al que podríamos denominar como “Neoliberalismo de Rapiña”. Este Neoliberalismo es una expresión de la degradación del capitalismo caníbal (que desarrolla la teórica feminista Nancy Fraser) y una deriva del neoliberalismo libertario (que plantea el español militante de izquierda, Miguel Urbán). Sus bases materiales son el saqueo, despojo, privatización, corrupción, autoritarismo y el militarismo.
Una nueva corrección política que se basa en subordinar la política a la economía y lo social al dogma, que reclama para sí la verdad, la razón y la libertad, aunque en el fondo, esta corrección es no-racional, es decir, no apela a ningún consenso razonado y democrático, parafraseando a Habermas. La nueva derecha bipartidista hondureña, a diferencia de las nuevas derechas Latinoamericanas, carece de un proyecto político hegemónico, es frágil socialmente y políticamente opera con base al habitus clientelar. No es hegemónica culturalmente, pero busca aceptación social. De ahí deriva su carácter predecible y la incertidumbre política que permea su accionar en los diferentes campos de lo político.
En esos avatares de incertidumbre, se ha ido confeccionando el Presupuesto General de la República para el ejercicio fiscal del 2026. Antes se hicieron los juicios políticos y después se aprobó el presupuesto real que necesita Honduras, según la expresión de un alto funcionario del régimen de turno. Las nuevas derechas políticas se caracterizan por tener una noción de la realidad filosóficamente despojada de la verdad y sociológicamente alejada de los problemas sociales. Conciben la realidad como unidad y de manera fragmentada. Se alejan de la realidad como tiempo y diferencia. Es una derecha que no comprende su tiempo histórico y su tiempo biográfico: es una derecha con un gran defecto existencial.
En ese sentido entra la UNAH y la tensión que se ha abierto en los últimos días con relación al presupuesto. El recorte presupuestario del nuevo régimen tiene una orientación principal: lo social. Se ha recortado presupuesto hacia el campo energético, salud, educación, agrario y ambiental. Distintas voces gremiales han expresado que en el fondo se busca privatizar los pocos nodos del campo público que siguen siendo gestionados por instituciones públicas con presencia estatal. El Presupuesto General de la República promueve, una especie de economía política del saqueo que se basa en transferir las responsabilidades del Estado a la empresa privada y en particular, a la banca financiera. Las nuevas derechas, no solo son partidarias de la privatización de los bienes y servicios públicos, abogan por transferir de manera absoluta las responsabilidades del Estado al Leviatán económico que controla los diversos medios de producción: tierra, capital, trabajo y naturaleza.
La educación históricamente ha estado en la órbita de la lógica de los medios de producción, aunque desde la Segunda Guerra Mundial se ha visto como una mercancía. En la tradición marxista ha figurado como instrumento de los aparatos ideológicos del Estado. En la tradición liberal como mecanismo de movilidad social. En la tradición libertaria como un mecanismo igualitarista que debe ser privatizado. Las nuevas derechas (libertarias, autoritarias y fascistas) buscan impulsar y acorralar la educación pública hacia el campo privado, convirtiendo de esa forma un nuevo modo de producción educativo. Los recortes presupuestarios en docencia, investigación y extensión universitaria que se vienen experimentando en diversos países con regímenes políticos de derecha: Argentina, Chile, Ecuador y EEUU, son un ejemplo del nuevo modo de producción educativo en construcción. Estos países con tradiciones universitarias de vanguardia han impulsado a través de la ciencia, las artes y el pensamiento crítico, cambios sistémicos y promovido la construcción de política publicas sociales encaminadas a cerrar las brechas de desigualdad y exclusión.
El incumplimiento del 6% y la privatización encubierta de la educación pública universitaria
La falta de aumento de presupuesto público y el drástico recorte presupuestario, son algunos de los determinantes que han allanado el proceso de privatización encubierta de la universidad pública en Latinoamérica. La UNAH, no es la excepción y en el marco de la 4 (Contra) Reforma Universitaria se han venido mostrando signos de su privatización encubierta, al menos en cinco direcciones. Primero, contratos con la banca privada (Banco LAFISE). Segundo, asfixia financiera, al no otorgarle a la UNAH el 6% del Presupuesto General de la Republica. Tercero, la injerencia política del Congreso Nacional (CN), en las Reformas a la Ley Orgánica. Cuarto, la existencia de la Junta de Direccion Universitaria (JDU), que funge más como un buró empresarial, que como un espacio de dirección estratégica de la universidad. Y Quinto, introducción de los valores del mercado a la UNAH: calidad, eficiencia, productividad y tecnocracia. Valores neoliberales presentes en el modelo universitario, modelo educativo y modelo organizativo de la universidad.
En Honduras la privatización de la universidad pública no es nueva, data del siglo 20. Identifico cuatro olas. Primera ola, en la década de los 70 del siglo 20, cuando se apertura las primeras universidades privadas – Universidad José Cecilio del Valle (1976) y la Universidad de San Pedro Sula (1978) – que se instauraron contra el modelo imperante de la reforma universitaria y la pérdida del carácter elitista de la universidad. En el 1978 se aprueba la Ley de Universidades Privadas de Honduras. Segunda ola, en la década de los 90, en el marco de la expansión de las universidades privadas y la masificación de la educación universitaria ante la absorción de la demanda de excedente. La tercera ola en el marco del golpe de Estado de 2009 y las presiones internacionales de la internacionalización de la educación, para el aseguramiento de la calidad en la universidad que condujeron a la incorporación de los valores del mercado a la universidad pública (los Rankings universitario son su mayor ejemplo). En el caso hondureño, en el régimen de Pepe Lobo se intentó aprobar una nueva Ley de Educación Superior (LES), que le restaba autonomía a la UNAH, las universidades privadas podrían acceder a fondos públicos, funcionar sin regulación estatal y tendrían autonomía. La cuarta ola se abre en el marco de la Pandemia de la Covid19 en el 2020 y la presión internacional por la virtualización forzada de la universidad, que está generando la perdida de la centralidad del aula e imponiéndose la centralidad virtual por encima de la deliberación académica y la interacción de la comunidad universitaria. Esta ola está siendo impulsada por el actual Rector Odir Fernández. Se puede leer mi artículo de análisis en esa dirección: https://ellibertador.hn/profile/en-que-momento-se-jodio-la-universidad-nacional-autonoma-de-honduras/.
El ataque de la nueva derecha a la universidad pública es un ataque a su vanguardia igualitarista, su vocación académica y política. La intención es desaparecer el último reducto del orden público nacional y la única institución pública en la cual aún es posible la planificación de la sociedad a largo plazo. En el primer dictamen elaborado por la Secretaría de Finanzas sobre el presupuesto de la UNAH, se establecía un recorte del 26.5% en actividades centrales y un 11.3% en investigación científica y desarrollo tecnológico y un aumento del 10.5% en actividades centrales y un 137.3% en vinculación Universidad-Sociedad.
Los datos estadísticos ilustran que durante los regímenes de Pepe Lobo y Juan Orlando Hernández, el presupuesto público de la UNAH se mantuvo entre los 3 mil millones y 4 mil millones de lempiras. Mientras que en el Gobierno de la presidenta Xiomara Castro, la UNAH incremento su presupuesto, de 4 mil millones a 7 mil millones de lempiras en el período del 2023 al 2025 (ver gráfico No 1), aunque tampoco se le desembolso el 6%. El presupuesto solicitado por la UNAH para el 2026 era de 8,602 millones de lempiras (P) y se aprobaron 7,753 millones de lempiras (A).
Gráfica 1: Presupuesto aprobado a la UNAH (2019-2026)
en miles de millones de lempiras
Fuente: Elaboración propia con datos de la UNAH.
Durante los regímenes del Partido Nacional el presupuesto de la UNAH no experimentó mayor incremento. En la última década de regímenes nacionalistas, la UNAH y la sociedad hondureña, perdieron la oportunidad de articular a través de la educación pública y la innovación tecnológica el sistema educativo, el sistema económico y el sistema laboral. De este punto deriva la alta desocupación, la precarización laboral, la fala de expectativa de la ciudadanía hacia la educación, los bajos ingresos económicos de la clase obrera y la desindustrialización y primarización de la economía hondureña, entre otros.
Uno de los principales actores beneficiados de la privatización encubierta de la UNAH, han sido las universidades privadas. En Honduras el campo universitario está altamente privatizado: existen 6 universidades públicas y 16 universidades privadas (ver tabla No 1). Al analizar la matricula por Departamento en el período del 2019 al 2024, las estadísticas reflejan que solamente en 4 Departamentos (Olancho, Gracias a Dios, Francisco Morazán y Valle), existe mayor matricula de estudiantes en la universidad pública, mientras en los 14 Departamentos restantes prevalece la matricula en la universidad privada. Incluso donde existen Centros Regionales de la UNAH y la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), principales universidades públicas del país, existe mayor matricula en la universidad privada. Esto requiere de una análisis más amplio, pero es evidente que el desarrollo económico del país tiene que ver poco con el aporte en ciencia, innovación y tecnología que pueda dar la universidad pública. ¿Qué redes políticas y redes económicas impulsan la encrucijada privatizadora hacia la educación universitaria?
Tabla 1: Matricula de estudiantes según universidad pública y privada (2019-2024)
En miles de personas matriculadas
| Departamento | Pública | Privada |
| Olancho | 32,174 | 20,794 |
| Santa Barbara | 3,206 | 6,724 |
| Valle | 6,518 | 3,201 |
| Yoro | 6,517 | 18,373 |
| Gracias a Dios | 107 | 0 |
| Francisco Morazan | 404,806 | 264,650 |
| El Paraiso | 14,229 | 14,803 |
| Cortes | 132,914 | 261,086 |
| Copan | 18,415 | 22,599 |
| Comayagua | 28,655 | 37,610 |
| Colon | 4,070 | 10,958 |
| Choluteca | 20,033 | 28,909 |
| Atlantida | 34,227 | 34,525 |
| Intibuca | 3,078 | 4,906 |
| La Paz | 0 | 2,015 |
| Ocotepeque | 0 | 2,228 |
| Lempira | 3,804 | 3,582 |
| Islas de la Bahia | 48 | 4,941 |
Fuente: UNAH:2019-2024
Por otro lado, los años en los cuales la UNAH ha tenido mayor presupuesto, ha bajado la matricula en las universidades privadas (ver tabla No 2). Si bien el comportamiento descendente en la universidad privada es notorio, en la universidad pública se muestra un incremento entre el 2023 y 2024. En conclusión, cuando se destina mayor presupuesto a la universidad pública, aumenta el número de personas matriculadas. Es importante mencionar que Honduras es de los pocos países en Latinoamérica donde la matricula en el sector público es del 53.4% y el 46.6% en la universidad privada. En la mayoría de los países de la región, más del 50% de los estudiantes asisten a la universidad privada
Tabla 2: Matrícula Universitaria en Honduras (2019-2024)
En miles de personas
| Tipo de universidad | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | 2024 | Total | % | ||
| Pública | 139,400 | 123,190 | 125,971 | 120,564 | 133,292 | 144,110 | 786,527 | 53.4% | ||
| Privada | 124,949 | 118,405 | 114,280 | 116,855 | 106,131 | 103,597 | 684,217 | 46.6% | ||
| Total | 264,349 | 241,595 | 240,251 | 237,419 | 239,423 | 217,707 | 1,440,744 | 100% | ||
Fuente: UNAH:2019-2024.
Los más afectados por la falta de financiamiento público hacia la universidad pública, es la población en edad de estudiar. La actual tendencia de movilidad educativa en Latinoamérica, indica que existe un mayor ingreso de estudiantes hacia el sector universitario, cerrando brechas históricas en contextos amplios de desigualdad educativa. La experiencia hondureña, no marcha en la dirección anterior. La Tasa Bruta de Matricula en Honduras, es una de las más bajas de Latinoamérica, es decir, el país donde menos personas en edad de ingresar a la universidad lo hacen. Entre el período del 2019 al 2024, aproximadamente un promedio del 19% de la población ha ingresado a la universidad, lo que equivale a un total de 1,440,744 de personas (Fuente: UNAH: 2019-2024)
Estadísticas publicadas por la UNAH, durante el período del 2013 al 2025, sugieren que la Tasa Bruta de Matricula es mayor en las universidades privadas, que en las universidades públicas. Lo cual tiene sentido, si analizamos la Tabla No 1, donde se evidencia que las universidades privadas tienen mayor matricula de estudiantes y mayor presencia territorial.
De igual forma existen razones sociales por las cuales la juventud no estudia. Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el período del 2021 al 2024, sugieren que la juventud no estudia por las siguientes razones: el 25% no quiere seguir estudiando, el 22% por problemas de salud,13% finalizó sus estudios, 8% quedó embarazada, el 7% se casó y el 5% por razones de trabajo. Hasta el 2024, más de 2 millones de jóvenes no estudian o no continuaron sus estudios por una serie de razones que van desde problemas económicos, el poco interés en continuar estudiando o por motivos de embarazo, en el caso de las mujeres.
Por otro lado, es clave dimensionar la forma en la cual la privatización encubierta de la universidad pública ha generado una desarticulación entre el sistema educativo, económico y laboral. En un trabajo que realicé para el (INE), sobre la Situación Social de la Juventud en Honduras (2021-2024), señalaba que la desocupación es mayor en el nivel educativo de programas de alfabetización, con un promedio de 21%, seguido del nivel educativo de media diversificado con el promedio de 30%, mientras que en el nivel educativo de básica la desocupación tiene un promedio de 28% y en el nivel educativo superior un promedio del 5%. Fuente: INE, EPHPM, junio 2021-2024
La desocupación es mayor, donde persisten bajos niveles educativos. Los datos anteriores ponen en perspectiva la desconexión histórica que ha existido entre el campo educativo, campo productivo, y campo tecnológico. La privatización de la economía, producto de su dependencia estructural, se refleja en los bajos niveles educativos de la población. Cuando existen altos niveles educativos prospera la innovación, la industrialización, la autonomía económica de la población y desarrollo y/o expansión del mercado interno.
Por ultimo y no menos importante, siempre en un análisis que trabaje para el INE, sobre la Caracterización de la Desocupación en Honduras (2021-2024), sobresale un dato que es clave para comprender como la privatización de la educación ha llevado a un proceso que pone en cuestión la falta de pertinencia y calidad de la educación en Honduras. Las personas desocupadas provienen en un 20.5% de carreras técnicas, 19% de ciencias letras, 15% perito mercantil, 14.3% licenciatura en ciencias económicas, 9% licenciatura en ciencias sociales, 6.1% bachilleratos, 4% de ciencias de la educación y las ingenierías con el 2.3%. Fuente: INE, EPHPM, junio 2022-2024
Las relaciones anteriores requieren de análisis más profundos para problematizar diversas hipótesis que surge alrededor de los datos aquí planteados: primero, existe una desconexión entre la oferta y demanda del campo educativo con la dinámica de los sectores productivos; segundo, la actual formación profesional en los diferentes niveles educativos reproducen roles de género que son determinantes en la reproducción de un campo laboral con fuertes rasgos patriarcales y; tercero, luego de la Pandemia de la Covid19, se acentuó una nueva subjetividad educativa entre las personas desocupadas que consiste en que las personas no desean seguir estudiando.
En conclusión, la problemática presupuestaria que atraviesa la UNAH es una puerta de entrada para dimensionar la crisis histórica y estructural de educación pública. También es una entrada para interpelar al Estado y su falta de claridad, mirada estratégica y prospectiva sobre la función social de la educación pública. Por último, la ausencia de un modelo económico con rasgos nacionales ha imposibilitado la conexión de un sistema educativo, con la economía de la innovación y del cambio tecnológico.
A manera de conclusión: ¿qué pensar y qué hacer?
Es importante el análisis de la actual crisis que atraviesa la UNAH, al calor del nuevo contexto de país. Lo anterior amerita un ejercicio colectivo que promueva el pensamiento crítico y aliente la organización estudiantil. Rescatar la universidad como territorio, es la primera tarea por realizar, como una vez lo expresó la compañera Berta Cáceres. Ese territorio privatizado, despolitizado y violentando, es una realidad concreta con la que la nueva generación de estudiantes tiene que aprender a sobrellevar.
Estudiar en la universidad pública, es adquirir un compromiso con la educación pública, la sociedad y la vida. En esas fronteras se teje la comunidad universitaria y en esas orbitas surgen los valores más elevados de solidaridad, empatía, responsabilidad y humanidad que promueve la universidad. La universidad pública no es un espacio privado por naturaleza, siempre fue la casa donde hombres y mujeres se encontraban para debatir sobre las grandes ideas y los grandes planteamientos, que luego edificaron la ciencia moderna (que debemos criticar) y la sociedad moderna (que debemos superar). La universidad produce sociedad.
La ética política feminista nos recuerda que todo proceso político se construye en otredad, es decir, con el otro, la otra y el otre. El movimiento estudiantil tiene una herencia feminista que reclama para sí misma, una universidad que enfrente los cuatro grandes problemas de la sociedad hondureña: el capitalismo, el racismo, el colonialismo y el patriarcado. Un movimiento estudiantil desvinculado de la sociedad es una contradicción existencial y un infantilismo pueril. La democratización de la sociedad, parte por democratizar la universidad pública y transformar los valores individualistas y mezquinos sobre los cuales se ha venido practicando la idea de educación.
El ¿qué hacer?, se ira descubriendo en la medida que vayamos imaginando una nueva estética de la realidad y de la universidad. Una estética de vanguardia que reclame los valores de la reforma universitaria y la autonomía universitaria. Una estética que conmemora la autonomía política estudiantil, en reciprocidad y hermandad con las diferencias y lo ajeno, propio del campo universitario. La universidad no es homogénea y única, es diferencial en tiempo y espacio. En la medida que comprendamos su tiempo histórico y su biografía, la iremos imaginado de forma existencial y material. La universidad es la conciencia de una sociedad y el espejo de su realidad. La universidad es la política de lo sensible, diría Jacques Rancière.
El nuevo proyecto estudiantil político universitario deberá promover la recuperación de la autonomía universitaria, dimensionar una nueva reforma universitaria, la construcción de ciudadanía estudiantil, la democratización de la universidad y la descentralización económica, administrativa y política que promueva el desarrollo integral de los Centros Regionales. La tarea nunca ha sido fácil. El MEU mostro el camino. Es tiempo del encuentro generacional. Vencer la perplejidad, es la primera tarea de nuestro tiempo.
[1] Egresado de la Escuela de Sociología y Trabajo Social de la UNAH. Tesista en la Maestría de Ciencia Política y Sociología en FLACSO-Argentina. Con estudios superiores en desarrollo territorial-rural, estrategias de profundización de la democracia, democratización del Estado y técnicas y métodos de investigación social, por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).





