Gobierno de Chile acepta cambiar la Constitución

 

Sebastián Piñera dice que cambiará la constitución pero no con una Asamblea Nacional Constituyente sino por otro

proceso que él propondrá

Foto portada: biobiochile.cl

Sebastián Piñera anunció este domingo que iniciará un proceso de cambio a la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet. Sin embargo, el anuncio no convencía a todos los dirigentes políticos ni lograba acallar las protestas sociales, que entraron a su cuarta semana este lunes.

Las autoridades chilenas enfatizaron este lunes que la instalación de una Asamblea Constituyente no es el camino que promoverá para escribir una nueva carta magna, sino que impulsará un proceso a través del Congreso junto a participación de la ciudadanía, aunque no definió pasos concretos.

La portavoz del gobierno, Karla Rubilar, dijo que el Ejecutivo está en diálogo con la oposición para buscar acuerdos en torno a una nueva Constitución, pero que el mecanismo «dentro de la institucionalidad» aún no está definido.

Durante la ola de protestas que sacude a Chile desde mediados de octubre surgió con fuerza la demanda por instalar una Asamblea Constituyente que escriba un nuevo reglamento, lo que no está contemplado en la ley. El texto vigente data de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), aunque ha sido reformado en varias ocasiones.

La actual Constitución, vigente desde 1980, ha tenido más de 200 modificaciones en más de 40 artículos, según dijo Piñera en una entrevista el sábado al diario El Mercurio.

El texto no reconoce, sin embargo, la responsabilidad del Estado de ofrecer como un derecho la educación y la salud, dos de las exigencias de los millones de chilenos que están en las calles manifestándose desde el pasado 18 de octubre.

«Creemos firmemente en que el Congreso es el camino de avanzar en una unión que permita llegar a un gran acuerdo. Nuestro camino no es la Asamblea Constituyente, pero entendemos que el Congreso y este proceso de nueva Constitución debe ser con participación activa», dijo Rubilar.

«Creemos en la participación activa y en generar mecanismos de participación para que los ciudadanos puedan opinar y decidir cuál es nuestro nuevo marco», añadió, pero no hizo precisiones.

La noche del domingo, el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, anunció que el gobierno acordó iniciar un proceso para elaborar una nueva Constitución a través de un «Congreso constituyente» y un posterior referendo, pero tampoco dio más detalles.

«Una diferencia radical entre Congreso y Asamblea Constituyente es que congresistas establecerían nuevas reglas del juego que les afectarían a ellos mismos. Ellos seguirían en poder. (Una) Asamblea establecería nuevas reglas del juego y luego se disuelve para evitar conflicto interés», explicó a la agencia Reuters el analista político de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes.

Un poco tarde

El gobierno retomó la idea de un pacto social con todos los sectores sociales y políticos, tras las protestas de ciudadanos hastiados por un modelo económico abierto al mercado que, aunque exitoso, ha fracturado a la sociedad por la desigualdad en distribución de la riqueza y el acceso a oportunidades.

«Si bien es cierto que el gobierno ha reaccionado tarde, es un tremendo paso», dijo el opositor presidente de la Cámara de Diputados, Iván Flores.

«La mayoría de los demócratas tenemos que estar de acuerdo con esta fórmula», afirmó de su lado Mario Desbordees, el presidente del partido oficialista Renovación Nacional.

Por su parte, el ex candidato presidencial de la centro izquierda, Alejandro Guillier, afirmó que la propuesta llegaba «demasiado tarde» y planteó la necesidad de convocar a elecciones anticipadas.

«La posibilidad de construir un nuevo Chile requiere que usted llame a elecciones anticipadas de presidente de la República y la totalidad del Congreso Nacional», escribió el presidente Piñera en Twitter.

Chile, percibido como un ‘oasis’ de estabilidad en América Latina, vive su peor estallido social en al menos tres décadas.

Entre los cambios que contempla el proyecto de Piñera está «definir mejor los derechos de las personas y establecer cómo se van a respetar», precisar «las obligaciones del Estado» y crear «mejores mecanismos de participación» ciudadana.(Tomado de: expansion.mx)

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