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Por: Gustavo Zelaya Herrera

En los días previos a las elecciones los programas de noticias se llenan de “analistas objetivos”, expertos en opinión pública, a algunos les dicen sociólogos, que llevan en su boca el “yo se los dije”, “no voten por cualquiera” y parece que critican al gobierno por corrupto. Muchos de ellos, de hecho, respaldaron al golpe de Estado y no mencionan las consecuencias de esa ruptura; con su habitual y “objetiva” distancia piden transparencia y moderación en el proceso electoral y que los votantes elijan con “responsabilidad” a los mejores hondureños; ni siquiera se acuerdan del fraude electoral de 2017. Todo eso parece bien, pero se cuidan de señalar al gobernante como el conductor de la sistemática corrupción, la narcopolítica y el descarado robo en tiempos de pandemia. En su elevada sapiencia, disertan acerca del bloque de poder y del bloque hegemónico que será sustituido por otro similar y, asépticamente, aconsejan qué pasos deben darse.

La circunstancia actual es muy compleja y no se duda que votar pasa por ser responsable, informado, racional y con capacidad de decidir individualmente. Creo tener alguna claridad sobre la composición de las planillas de la alianza opositora; no todas las personas que las integran representan propuestas avanzadas, algunas son poco democráticas y la mayoría alejadas de lo que aterroriza a la cavernaria derecha hondureña, de la satanizada ideología socialista o algo parecido a ella. No sólo se trata de votar por los menos peores, que no sean parte de la narcopolítica; sobre todo, hay que sacar del gobierno a la pandilla de Juan Orlando Hernández y en ella están todos los actuales candidatos del partido nacional, sin excepción. Por eso es necesario votar en cascada

Con una gran carga de ingenuidad, optimismo y esperanza, se pueden lograr pequeños avances en la construcción de un país más digno, justo, respetuoso de los derechos humanos, que incluya a los grupos sociales más vulnerables y desprotegidos. Pero no creo en una inclusión absoluta, abstracta, ya que en ella no pueden tener cabida los que saquearon fondos públicos, los que convirtieron al país en la pista de aterrizaje del narcotráfico, los que sobornan al pueblo con la compra del voto ni los que lo extorsionan con sus amenazas de cancelar contratos si no votan por el criminal oficialismo.

El lento y complejo proceso de edificar un país más digno y justo tiene como obstáculos importantes la enorme deuda pública, la quiebra de empresas estatales, el desempleo, la generalizada pobreza, la narcoactividad, la influencia norteamericana en los asuntos gubernamentales y las nocivas costumbres de la política tradicional de hacer del Estado un botín por repartir entre la clientela política.

Hay de todo en las planillas de la alianza electoral, desde personas que se dicen de izquierda, muchas de derecha, creyentes, otras no tanto, una que otra feminista, hombres y mujeres defensoras de los derechos humanos. Habrán personas no tan acordes con nuestras ideas políticas, en fin, todo el espectro político representado en la alianza. Y eso es muy positivo. Hay que tener presente que el momento actual es distinto al de las elecciones anteriores y existe la posibilidad manifiesta de terminar con el poder de los criminales que gobiernan, de los que profundizaron la miseria y degradaron la sociedad hondureña. Esta condición es la que indica que se debe votar por todas las candidatas y candidatos de la alianza, una marca en el voto que no sea de la oposición se convierte en voto que se agrega a los partidos políticos del grupo gobernante. Esa necesaria diversidad de personas se requiere para convertir el próximo congreso nacional en un sitio de respeto y verdadero debate.

Las fuerza políticas que se oponen a los corruptos tienen muchas desventajas frente a la caverna nacionalista que controla todo el aparato estatal, que ha legislado a su favor y que no va a renunciar a sus privilegios ni a todo lo que le han robado al pueblo. Por eso repiten su irracional anticomunismo para impedir el ascenso al poder de la alianza. Nadie ha votado y anda suelta la jauría de la derecha hondureña y latinoamericana; los infaltables colombianos y españoles de VOX meten mano en Honduras; ya vino el representante del departamento de estado norteamericano a preparar negociaciones; es probable que la embajada gringa tenga la nómina del futuro gabinete de gobierno, que los empresarios y los militares pidan su cuota de poder. Eso no es nada nuevo, incluyendo la presión de un enemigo acérrimo de esta alianza y que casi nunca pierde, como es Carlos Flores Facussé.

Seguro que se tendrá que negociar con esa poderosa derecha y establecer algunos acuerdos que hagan posible cierta gobernabilidad. Aunque tal vez lo más complicado está representado en el peso de la deuda externa, en la intencional quiebra de las empresas estatales, en la deuda social que tiene el Estado con la mayoría de los hondureños, en la obligada reconstrucción del sistema de salud y de educación; a todo ello se le agrega la debacle financiera y moral del Estado.

La situación podría parecer poco esperanzadora, pero de lado del gobierno puede edificarse una mejor organización popular, cierta conciencia política en algunos sectores del pueblo hondureño, el voto masivo en favor de Xiomara Castro y de toda la alianza; la posterior movilización pacífica para avanzar en la reconstrucción democrática del país.  La primitiva derecha hondureña y sus pandilleros, incluyendo la complicidad de los cuerpos represivos y el financiamiento que reciben del narcotráfico y de entidades financieras internacionales, pueden ser enfrentados con la masividad del voto en contra del partido de gobierno y sus aliados. Por ello se debe votar en plancha por la alianza y todos sus candidatos.

4 comentarios en “El objetivo del voto en plancha

  1. Cómo se puede cerrar los ojos para no ver lo nocivo que un dueño de medios sea el representante de la libertad de prensa, cuando el mismo se niega a publicar lo que no va de acuerdo a su pensamiento y que de los otros dos, que se creen los dueños sempinternos de un partido político, que tienen no uno, sino varios medios para denigrar y prestarse a publicar las diatribas de trasnochados que hasta en sus países de origen son repudiados, este pobre país con esa caterva que se reúne en las penumbras es casi imposible que con votos sean derrotados, se juegan sus riquezas, que ya se sabe cuál es su origen

  2. De acuerdo, Tavo! El momento histórico lo requiere. Tal vez no sea estética la frase «votar en plancha», pero es mejor votar que botar el voto. Libre demuestra con esta alianza abrir posibilidades no cerrar esperanzas. Hay, en todo caso, ejemplos históricos de que así comienzan las revoluciones no excluyendo, sino incluyendo.

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