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La batalla por la justicia

Contra Adolfo, amigo, y contra la Zede enemiga                

Esta semana pasada el amigo Adolfo Facusse publicó -por todos los medios- diversas críticas al gobierno actual, que está por cumplir diez meses. En algunas le doy la razón. Por ejemplo, al reclamar la falta de medicina en los hospitales públicos, calamidad imperdonable que debió inspirar una renuncia, y la ministra de Derechos Humanos debe tomar cartas en el asunto, como en el incumplimiento del servicio educativo. Muchos pendientes tiene este gobierno. Yo soy conservador, así lo lamentan mis compañeros de Partido. Y pienso que debemos ser autocríticos.

Cuando Adolfo dice que el país necesita inversión también tiene razón y la tendría si agregara que ocupa capital y ayuda del extranjero. Estamos muy jodidos y hay que estar abiertos a la inversión que -en efecto- requiere alguna consideración, sin importar el país del que provenga. Igual que él, yo repito públicamente, y pagando el costo, que la solución del desempleo no es el chamberismo y la empleomanía oficial. Los jóvenes que han desarrollado capacidades deben emprender actividades productivas, insertarse en ellas, o en los servicios. (Tres de mis cuatro hijos me enorgullecen haciéndolo así.) Pero otras aseveraciones de Adolfo –muchas- son simplemente falsas, y aun caen en el género de terrorismo sicológico mediático. Y tienen que ser respondidas. 

No es cierto que el gobierno esté maltratando y ahuyentando a los inversores genuinos. (Conozco visionarios proyectos de inversión extranjera, que han recibido todas las cortesías, confían en el país como oportunidad y están contentos de venir a hacer plata.) E igual que yo, él entiende que hay una crisis y que la mayoría de los jóvenes a quienes -como sociedad injusta- no educamos ni abrimos oportunidades, son responsabilidad de todos y deben poder ganarse el pan con dignidad. Ocupan una mano, los chavos ¿o los concentramos en campos a morirse de hambre, para resolver el problema de la inseguridad estructural? Por desgracia, falto de compromiso y de arraigo, mucho capital privado local (no es, ni se siente nacional) pasa inventando, exigiendo privilegios, ensayando fugas, sin reconocer que aquí se formó y tiene aquí también obligación. Solo el estado puede emprender programas de capacitación y empleo suficiente y ha de recoger los recursos para ello. A pagar, y llorar la Dalia, dice Mario Lanza.

Es falso que estén en vilo las relaciones con EUA. Haciendo eco de la propaganda cachureca y la de Nasralla, A .Facussé afirma –además- en un delirio que este gobierno ha sido irresponsable en el manejo de su relación con Estados Unidos, poniendo en riesgo: 1) el convenio de CAFTA, que facilita las exportaciones de un sector privilegiado, en términos tan ventajosos para los americanos que ni siquiera Trump -quien cuestionó todos los demás tratados comerciales- lo quiso tocar, y 2) el Estatuto del Migrante Temporal (TPS por sus siglas inglesas), del que tanto necesitan los Estados Unidos y de donde proviene la mayor parte de las divisas, cuyo flujo se arriesga además si se suspenden las transacciones bancarias entre nuestros países. Insinúa que el gobierno de LIBRE amaga un rompimiento de las relaciones, señalando al Canciller. E insiste en que, para evitar esas inminentes calamidades, la presidenta tuvo que asistir a la Cumbre de los Ángeles y deberían de tolerarle a la Embajadora pronunciamientos contra las leyes del país; y que debemos aceptar que las ZEDE están aquí para quedarse, porque generaron derechos irreversibles a sus propietarios cuando fueron ilegalmente legisladas.

Apenas se citó a la Embajadora para un reclamo. Nunca ha habido una amenaza o peligro de romper relaciones con los Estados Unidos. De hecho, antes que terminara de borronear este escrito se activaron los programas de visas especiales y trascendió que después de la elección ¡se extiende el TPS hasta el 2024! La demanda y los desalojos de las ZEDE son provocaciones.

Uno puede objetar el estilo rústico de la diplomacia local, y el nivel primario y confrontativo de funcionarios que buscan levantar perfiles con estridencias. Ha hecho bien la presidenta en ordenar que, para evitar pérdidas de tiempo y mala comunicación, los funcionarios respeten la vía oficial de cualquier reclamo. Pero más bien la posición oficial ha mostrado cierta perspicacia con respecto al hecho de que el Departamento de Estado promueve una política reaccionaria, con significativas contradicciones. Porque el mismo presidente Biden ha roto y desechado la política neoliberal concesionaria, en sus mensajes de campaña, como bien señala Rodil Rivera R.[1] En todo caso, todo el mundo se retractó, porque los tuits de la Embajadora han sido muy conciliadores después del conflicto y está claro que ella recibió instrucciones en ese sentido. Entonces resulta extraña la interpretación catastrofista del incidente, que luce más bien una lectura escandalizadora ¿ingenua o desingenua? ¿Que mueve a invocar el paternalismo de Washington? ¿A promover el miedo frente al aventurerismo internacional?

No puedes, Adolfo, tu no puedes alegar que la presidenta tenía aceptar, estaba forzada a atender la invitación del presidente americano para una Cumbre de las Américas, convocada unilateralmente por los Estados Unidos, en sus propios términos y terreno, sin atender la solicitud latinoamericana …que se invitara a todos. Si hubiera estado obligada la presidenta, no habría sido una invitación, si no una orden, y Xiomara actuo en consonancia con otra media docena de jefes de Estado que tampoco arriesgaban sus relaciones con EUA.  La suposición de que la presidenta violó una regla de la relación al enviar al Canciller cae en el colonialismo mental y raya en el malinchismo. Para eso son los Cancilleres para representar a los mandatarios en el extranjero. Honduras podría desaparecer como predice un historiador que ocurrirá, si se convierte en estado asociado. Aunque es pequeña y débil y necesita apoyo y depende en gran parte de la economía estadounidense, sigue siendo hoy un estado libre, soberano, independiente. Suscribimos esa ilusión, y por eso la zede es nula de origen y por siempre. 

Estoy seguro que entiendes que no es cierto, tampoco, que Biden haya prometido una donación de $4 mil millones de dólares para el Triángulo Norte ni para ninguna de sus naciones una fracción de esa cifra. Porque es falso.  De hecho, la ayuda externa directa de ese país a Centroamérica ha disminuido y tiene mil condicionantes que nunca se alcanzan a satisfacer. Como muestra el programa de Cuenta del Milenio que –hoy- castiga a Honduras por la corrupción en el 2021 de la dictadura anterior, a la que tan fuertemente apoyó su gobierno, con armas y diplomacia. Casi la totalidad de la ayuda a Honduras es entregada a las FFAA o ejecutada desde hace décadas por la propia embajada, agencias del gobierno estadounidense, como USAID, y ni siquiera a los más serviles se han entregado ayudas directas. Porque además a lo que Biden se comprometió fue a animar y dirigir hacia la región inversiones, por ese monto, desde las empresas que cierran en China, con quien riñe fieramente. Y no solo está en suspenso ese proyecto, en la práctica nunca arrancó, ya que en un sistema de libre empresa el gobierno no les dicta a los capitalistas donde invertir, si no el dueño del dinero estudia, escoge y dispone con libertad y responsabilidad el sitio en que invertirá.

Se pudo decir y se advirtió a tiempo a esos llamados inversionistas que no siguieran adelante con ese proyecto perverso de la ley de la ZEDE, que no solo tenía la oposición de la gran mayoría conciente (lo que contribuyó a la caída del juanorlandismo), incluso de los empresarios honrados, y en su momento la oposición tuya Adolfo y de Patria

Los aventureros sabían lo que estaban haciendo. No eran críos inocentes, entendían que el proyecto promulgado era una aberración incluso de su propio modelo original. Y sabían que más temprano que tarde, habría una reacción en defensa de la soberanía.  Carlos Urbizo S. empresario nacionalista incluso ha declarado que, en respuesta a la demanda más bien debería enjuiciarse a los diputados que aprobaron esa ley y exigírsele responsabilidad a quienes firmaron la iniciativa, comenzando con Juan Orlando, el dictador que la impuso, para que el mundo entero entienda que eso fue una traición a la patria, un crimen imprescriptible, cuyo castigo -en países mas serios- es la pena capital. Y es difícil entender la ansiedad de los nuevos paladines de las ZEDE respecto de esa legalidad porque las cortes internacionales también entienden que bajo presión no es legítimo el contrato y las demandas anunciadas no prosperarán. Agrega Urbizo, ellos invirtieron a su propio riesgo, conscientes del problema de la inconstitucionalidad y de la intensa oposición general. No podrán alegar inocencia de la anómala situación originaria y el repudió a la dictadura que usurpaba atribuciones para vender o regalar el patrimonio de la nación por espejitos y espejismos de lucro cesante.

Las ZEDE fueron derogadas en la primera elección por unanimidad de los representantes de la nación, con todas las bancadas. Y aunque dicen que la derogación no puede ser retroactiva, nunca fue legítima su promulgación. Ya que como aprendemos desde el primer curso de Teoría del Estado, J. R. La soberanía comporta un control del territorio y jurisdicción exclusiva y el patrimonio de una nación no pertenece al gobierno, que es su custodio y solo tiene atribución para conservar o incrementarlo. Peor por ay si ese gobierno es una dictadura que se impone a los otros poderes, sin contraste o equilibrio. Las ZEDE son nulas de toda nulidad, una aberración y un insulto.

Alega en segundo término, y ya contra la pared, que a él tampoco no le gustan las ZEDE, que ha sugerido procedimientos, por lo demás violentos, que el gobierno no ha adoptado para sofocar y expulsarlas. Pero que a estas alturas se las necesita para atraer inversión. Y que de todas maneras los privilegios promulgados serán instrumentos eficaces para arraigar el capital que se ocupa para -a su vez- generar empleo y desarrollo y bienestar. Mientras que su revocatoria traerá sobre nosotros la ira si no de Dios, de esos dos legisladores estadounidenses que, lobby-de-por-medio, invocan su protección ante el Departamento de Estado y –acaso- traerá el final de la historia. ¿Será? No nos oponemos a la inversión, si no al reclamo de jurisdicción.

Pero parece un error craso alegar que la ZEDE es el mecanismo que atraerá la inversión que necesitamos, porque precisamente, aun si Honduras tiene un siglo de seguir una política concesionaria, de exención de impuestos y cesión gratuita de recursos para atraer inversión y generar empleo… estamos en un país en donde nadie valora los recursos y tesoros nacionales, el campo está abandonado,  no hay inversión si no repatriación de utilidades y fuga de capitales, al mismo tiempo que corrupción y desempleo masivo y rampante.

Que es lo que expulsa a la población. Es decir, sabemos cómo Biden, que el modelo concesionario no funcionó, que precisamente en su versión neoliberal, vino a exacerbar la conflictividad social, que ha provocado gran inestabilidad, al mismo tiempo que el híper enriquecimiento de pocos y pauperización de una población desarraigada, sin tejido social familiar, hacinada en las ciudades en que también crecen las invasiones y los cinturones de miseria.  Con una mayor desigualdad e inequidad, vulnerabilidad al crimen y violencia que, en cualquier otro tiempo y rincón del continente, cuando el pueblo miserable ha perdido toda esperanza.

Vota masivamente con los pies, rechazando el paraíso que estos salvadores del capital los neoliberales dicen que están construyendo desde hace casi medio siglo. Después de trece años de legisladas, las ZEDE apenas atrajeron capitales para media docena de proyectos que perfectamente podían y pueden realizarse sin la afrenta y la exención de la jurisdicción. Debemos estar y estamos abiertos para los negocios, no al saqueo.

Hay que asimilar los procesos de la globalización que nos condiciona hoy. Disminuir la arbitrariedad política en el cálculo empresarial. Pero el Estado tiene que proteger mediante ley los recursos logísticos y humanos, naturales y ambientales, culturales y de asociatividad social y asegurar los derechos de todos. Quien quiere obedecer sólo su propia ley, se define como delincuente. No necesitamos capital mercenario, venal, inversión forajida y rebelde a la ley, si no exactamente lo contrario. Urge un capital nacional y patriótico, que se comprometa con nuestro desarrollo, entienda que el bien general está por encima de su beneficio exclusivo, y es indispensable a su propio provecho y disfrute. Queremos inversión extranjera pero responsable, amparada en reglas universales claras. 

El Carmen 11 de noviembre de 2022


[1] Rodil Rivera Rodil, en una columna publicada aquí en Criterio.hn y ampliamente divulgada. Permítanme recordar por pertinente que cuando el republicano y conservador Calvin Coolidge hacía campaña para ser electo presidente (1923 1929) vituperaba de las concesiones a los bananeros en Centroamérica y sostuvo siempre que Estados Unidos había prosperado justamente al rechazar todo privilegio, aún el fiscal y jamás había aceptado las concesiones y exenciones, que sus empresarios y diplomáticos sin embargo imponían a los pobres países nuestros.

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