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Alianzas y elecciones: a la orilla de la esperanza

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Por: Erick Tejada Carbajal

El 27 de mayo del presente concluyó el plazo para presentar alianzas partidarias en el CNE de cara a las elecciones generales en noviembre. Por la mañana de ese día, empezaron a sonar potentes rumores de que Doña Doris Gutiérrez y el PINU se iban a unir en una candidatura única a LIBRE y Xiomara Castro de Zelaya. Al final, después de una jornada tensa y en la cual campeó la incertidumbre, El PINU encabezado por la diputada Gutiérrez anunció su adhesión al Partido Salvador Honduras (PSH) y a la candidatura presidencial de Salvador Nasralla.

El cierre y resultado de ese día dejó una oposición fragmentada y en una configuración que incrementa las probabilidades de continuismo del PN. Cachurecos en todo el país no escondieron su alegría por el devenir final de la jornada. La imposibilidad de una alianza total, granítica y sólida como lo esperaba un buen sector de la población hondureña, se vio obstruida por varias razones: uno, la fractura LIBRE-Nasralla, que operó en dos vías, la traición que sintió la base de LIBRE al no sostener las protestas Salvita el 2017 y, el poco agradecimiento que mostró el señor de la televisión ante la movilización a nivel nacional de las estructuras de Libertad y Refundación para defender sus votos en cada urna del país. Por su parte, Salvita; parece haber recibido instrucciones de varios políticos norteamericanos -demócratas en especial- de que para dejarlo llegar a la presidencia debía de alejarse de todo lo que oliera a izquierda y se dedicó en estos 4 años a despotricar contra LIBRE. Asimismo, la derrota de Luis Zelaya en las internas del Partido Liberal y el ascenso de Yani Rosenthal, imposibilitó la formación de otros bloques opositores de mayor fortaleza.

Ante esta coyuntura, se presentan varios escenarios de cara a noviembre. A mi juicio, el gran perdedor de los comicios generales será Yani Rosenthal y el Partido Liberal (PL); sufriendo una segunda escisión en 12 años y dividiendo sus otrora poderosas estructuras de nuevo.  De los 230 mil votos que obtuvo Luis Zelaya y su corriente en las internas, un buen porcentaje -quizá un 60% o más- se van a decantar por la alianza PSH-PINU -conocida ahora como Unidad Nacional opositora de Honduras (UNOH)- debido a que son el sector más conservador del Partido Liberal y ven en Salvita un personaje que encarna sus valores e identidades políticas, a diferencia de Yani Rosenthal. Esto va a dejar al Madiba del Merendón con un caudal electoral cercano a los 350 o 370 mil votos; insuficientes para dar medianamente una pelea digna por el solio presidencial y con poca capacidad de crecimiento entre independientes debido a su condición de exconvicto.

La fortaleza del PL estriba aún, en sus bases organizadas y estructuradas, heredadas del Rosentahlismo y apoyadas también en la figura de Carlos Flores Facussé, líder indiscutible de ese instituto político. En teoría, parece haber una afinidad natural a nivel municipal y rural entre LIBRE y el PL. Es probable que según se vaya moviendo la marea, a nivel municipal, se llame a acuerpar la candidatura presidencial de quién tenga más posibilidades de derrotar al Partido de la insignia solitaria en noviembre. A mi criterio, este podría ser uno de los factores que impulse a la exprimera dama a dar pelea por el triunfo en las elecciones generales. Esto se conoce en política como “voto útil”; o sea, el que a última hora se ejerce masivamente con el objetivo de evitar la continuidad o que alguien gane la elección. Ejemplos claros de este voto útil fueron: cuando la izquierda francesa aglutinada en el movimiento “Francia insumisa” liderado por Melenchón, fueron a votar en segunda vuelta por Macron con el objetivo de que Le Pen llegará al palacio presidencial; o, cuando las bases de Bernie Sanders y los Black Panthers en EEUU fueron a votar por Biden para evitar la continuidad del magnate en la casa blanca.  El voto útil en Honduras sería independientes e indecisos que votarían por el bloque opositor que vean con mayores posibilidades de evitar el continuismo del Partido Nacional.

La UNOH, fue la gran ganadora a nivel mediático el día 27 de mayo al anunciar su alianza; sin embargo, tanto el PSH como el PINU carecen de estructuras sólidas a nivel nacional y sus fortalezas residen en zonas urbanas y estratos de clase media neoconservadores. Si consideramos que Salvita sostiene más o menos el caudal electoral del 2013, que fue de aproximadamente 400 mil votos, tendría el reto de crecer entre el voto independiente e indecisos. En las elecciones internas del 2013, la participación ciudadana fue del 45% y en las generales fue de 61%, esto, asumiendo que los datos oficiales fuesen ciertos, hecho que la mayoría de hondureños dudamos notoriamente. En el 2017, la participación ciudadana fue de aproximadamente el 42% y en las generales de 58%. Por lo tanto, si tomamos de base estos dudosos datos de las instituciones oficiales, el porcentaje de independientes y gente que no vota en las elecciones internas pero que sí lo hace en las generales, es del 16%. En las elecciones finales del 2013 votaron 3,275,346 personas y en las del 2017 3,476,419 hondureños. Por ende, en las generales del 2021, se espera que sean aproximadamente 1,200,000 los votos independientes distribuidos en todo el país. Si UNOH, en algún escenario lograse capitalizar el 50% de los votos independientes y el resto se diluyera en los 3 restantes bloques, lograría sumar casi un millón de votos, con los cuales podría competir sin duda por lograr la victoria.

LIBRE obtuvo 562, 430 votos en las elecciones internas, si asumimos que puede crecer a 800 mil marcas contando los independientes y si suma el voto útil de un sector no residual del Yanismo, LIBRE también podría arribar a una cantidad similar a la de un millón de votos. El Partido Nacional, obtuvo en las internas 972 mil votos válidos (sacando los nulos y blancos del conteo); sin embargo, es probable que la inflación de urnas haya producido esa cantidad. Si su red clientelar asciende a unos 750 mil votos y la figura de Asfura es capaz de acaparar alrededor de 150 mil votos independientes, el PNH podría llegar a 900 mil, todo lo anterior asumiendo que su capacidad de fraude se vea menguada, empero, si realizan un fraude similar al del 2017 y logran contabilizar 1,400 mil votos, serán los indiscutibles ganadores de las elecciones generales.

  ¿Cuáles son las claves entonces para la elección de noviembre?

La capacidad que tenga la oposición de reducir el fraude del PNH y así que no contabilice más de 1,200 mil votos y, el bloque opositor que logre capitalizar el voto útil es el que tendrá mayores probabilidades de ganar ante un escenario polarizado contra el PNH.

Para UNOH, la eficiencia que demuestren en tejer una estructura electoral medianamente sólida que le permita movilizar a sus bases a votar y defender en las mesas los votos conseguidos. Y dos, la capacidad que tengan de capitalizar el voto independiente. Si no logran consolidar bases y captar un buen porcentaje de la masa indecisa, no tendrán posibilidades de competir.

Para Libre, captar el voto útil del Yanismo a nivel municipal y, tener un crecimiento decente entre los independientes e indecisos, además, de proyectarse como el bloque opositor más sólido y con mayores probabilidades de vencer a los azules dentro de un contexto polarizado.  

Para el Partido Liberal. Le veo pocas posibilidades de competir bajo cualquier escenario.

El Partido Nacional, con que mantenga a 50% el nivel de fraude del 2017 se podría proclamar ganador ante lo que el analista y sociólogo Eugenio Sosa llamó “El empate catastrófico”; esto es, que los bloques de UNOH y LIBRE obtengan los dos, similares cantidades de votos cercanas al millón de sufragios.

¿Qué va a suceder?

Quién sabe, eso sí, parecen haber 3 escenarios y el que toma ventaja hoy en día es el del PN sosteniendo a su masa clientelar y ganando ante el voto dividido de la oposición fragmentada; lo cual, impregna -por ahora- a la sociedad catracha, de cierto dejo de frustración y tristeza y, nos deja a varios, a la orilla de la esperanza.  

Tegucigalpa, 2 de junio del 2021

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