Actualización del problema Trump

rodolfo-pastor-fasquellePor: Rodolfo Pastor Fasquelle

El pato cojo de Obama ya no cuenta. Y el Partido Demócrata que irónicamente concitó la mayoría de los votos en las elecciones recientes en E.U.A., está en perfecta desbandada. Se ha instalado en el poder y estará pronto residiendo en la Casa Blanca con Donald Trump un nuevo régimen estadounidense sin precursor.

No hay ninguna señal de la moderación presagiada, ninguna pista de que hará concesiones Trump por el hecho de que perdió la elección popular por 3 millones de votos. Con todas las incógnitas resueltas a su favor, no le molesta a Trump asumir la presidencia con solo 41% de aprobación general, la más baja cifra de cualquier presidente entrante de los últimos dos siglos. (Por comparación, Obama tenía en la equivalente de esta etapa, 76% de aprobación.) Va a ejercer el poder que el sistema puso en sus manos sin contemplaciones ni vacilaciones, con un estilo definido ideológicamente como populismo nacionalista y corporatista. Es decir nazi. El nacionalismo no es nuevo en EUA pero antes fue progresista e incluyente. Ha habido varios tipos de populismos ahí desde el siglo XIX, también vinculados a la protección de intereses populares amplios. Pero la conexión del nacionalismo de derecha con una casta militar, un populismo excluyente y un sector corporativo empoderado no tiene precedentes. Es otra cosa.

La muerte de Fidel Castro que el mundo entero lloró, fuera de la pequeña Habana, la aprovecho Trump sin necesidad para izar su visión distorsionada del mundo y proclamar su odio sesgado por toda izquierda y por cualquier resistencia a los EUA. Su círculo interior de parientes y la escogencia de un gabinete funcional lo retratan de cuerpo entero

Un Fiscal General de derecha radical y anti inmigrante feroz.

Tres Generales de diversas calificaciones que representan una óptica profesional del mundo externo en distintos ministerios

Una Secretaria de Educación Pública que solo cree en la privatización.

Un Secretario del Medio Ambiente que ha combatido contra la regulación ambiental en todas las instancias

Un Ejecutivo de Exxon como Secretario de Estado (porque felizmente fracaso el prospecto de Romney)

No es que ese régimen vaya a hacer cosas nuevas, fundamentalmente distintas de las que se vienen haciendo desde el ascenso estadounidense a la hegemonía mundial, si no que vendrá a hacerlas sin ningún tipo de las cortapisas que antes imponía el respeto por la legalidad internacional. El mundo entero tendrá que preocuparse un poco más con la perfectamente previsible deriva y cerrazón de la política internacional estadounidense. Los europeos ya están nerviosos. Los latinoamericanos tenemos que prepararnos frente a eso. Solo una unidad granítica de todos los países del continente puede cifrar una esperanza de contener su agresividad comercial, su prepotencia militarista, su soberbia corrosiva.

Los Centroamericanos con más razón, porque los EUA han intervenido siempre más y más severamente aquí que en otras latitudes. Y porque muchas veces los militares aquí son suyos, de ellos y no nuestros, y siempre hay sectores económicos que le dan la espalda a la nación y a nuevas oportunidades con tal de garantizarse contra retos sociales y políticos. Estarán dispuestos a cooperar y a fungir alegremente como sus hijos de puta.

La idea de que porque es pragmático, Trump no se orientará ideológicamente o no se entrampará es una falacia. A corto plazo, el fascismo es práctico y funcional en una crisis. Detiene una deriva negativa y activa fuerzas sociales y políticas efectivas. Si no hubiera sido muy o extremadamente práctico el nazismo europeo nunca hubiera alcanzado los fenomenales éxitos que cosechó con las corporaciones industriales y los aparatos académicos entre 1933 y 1941.

Pero eso no detuvo los vientos de la guerra y la violencia… Al inicio de la Segunda Guerra Mundial los aparatos militares del Eje eran tan poderosos que nadie pudo detenerlos más que el Océano en el Norte y el invierno ruso al Oriente. Pero el corporatismo estorba la democracia estabilizadora, el populismo produce soldados y activistas, pero no genera ciudadanos libres y críticos y el nacionalismo pierde la perspectiva del largo plazo y el sentido de una comunidad internacional en el esfuerzo por el engrandecimiento nacional.

Ojala este yo equivocado en mi intuición. Por lo pronto busquemos a todos los amigos posibles en todas las esferas. Definamos urgentemente cual será la política de la región frente al Trumpismo. No hay mal que por bien no venga. No estoy tan seguro de que el militarismo de la Era Trump realmente fortalecerá al militarismo latinoamericano. Eso no está claro. Bajo Trump los Estados Desunidos de América, como dice Time, no van a esperar que los demás estén de acuerdo para derogar y poner fuera de uso los tratados de libre comercio que han marcado los últimos veinte años de historia.

Los obstáculos que Trump pondrá al Libre Comercio podrían paradójicamente abrir nuevas oportunidades para por un lado una mayor y mejor integración latinoamericana y por otra parte reconstruir las industrias nuestras que ya colapsaban como consecuencia del neoliberalismo, agroindustrias quizás más vitales que las manufactureras, que permitirían reasegurar la producción de alimentos protegiendo de nuevo al agro que no iba a poder competir. Y eso podría, si le inyectamos capital, abrir nuevas oportunidades de empleo de incluso más calidad que el de la maquila. Con menos contaminación. 

 

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