Ni pánico ni descuido, cuidarnos y luchar

Por: Tomás Andino Mencía

La Secretaría de Salud brindó una conferencia de prensa en la que admite que en Honduras ya existen dos casos comprobados del virus COVI-19. ¿Qué impacto tiene esto en quienes luchamos contra la narcodictadura?

RAZONABLE DESCONFIANZA

A muchos compañeros y compañeras les produce una profunda desconfianza el tema del Coronavirus, ni siquiera quieren saber del mismo. Esa desconfianza es razonable en la medida que este régimen ha dado muestras más que suficientes de ser indolente al sufrimiento de las mayorías por favorecer a sus grupos de privilegio. Un ejemplo de esto es que se ha hecho mucho escándalo con el Coronavirus, pero no se dice nada sobre otras enfermedades graves que están matando a nuestra niñez, juventud y población adulta, las que no reciben la misma atención. Asimismo, es criticable el bajísimo presupuesto de la Secretaría de Salud en comparación con las necesidades de la población, y peor aún el anuncio de la devolución de L. 300 millones a la Secretaría de Finanzas en noviembre de 2019 por no ser capaces de ejecutarlos en el periodo fiscal (Libertad Digital, 9 de noviembre 2019).

Otros ejemplos de la indolencia gubernamental son: la preferencia de comprar buques de guerra, drones o bombas lacrimógenas, en lugar de medicinas; invertir en el faraónico proyecto del Centro Cívico Gubernamental en lugar de construir hospitales; o contratar policías militares bien equipados en lugar de contratar Médicos, enfermeras o maestras. Los ejemplos sobran.

Por otro lado, la incredulidad ocurre también respecto a los medios de comunicación tarifados que le hacen favores al régimen ocultando, tergiversando, minimizando o exagerando información para acomodarla a los intereses del grupo en el poder, o para desviar la atención de otros problemas, lo que nos lleva a tener mucha desconfianza en sus mensajes. Esa desconfianza es razonable también.

Por eso es justo y necesario estar permanentemente alertas sobre los movimientos que esta mafia en el poder hace pues no podemos confiar ingenuamente nuestro destino en sus manos.

PERO EL DESCUIDO NO ES RAZONABLE

Dicho lo anterior, debemos cuidarnos de caer en otra consecuencia de la desconfianza que tenemos ante el régimen que consiste en el extremo opuesto; muchas y muchos ni siquiera creen que el Coronavirus o COVI-19 exista o que sea tan grave como se lo pinta.

He notado que en las redes muchas compañeras o compañeros se refieren a esta enfermedad como algo que no existe («es paja», dicen) o no es tan peligroso como lo aseguran («es como una gripe nada más») y rechazan tomar las medidas de prevención que podrían salvar su salud o su vida, y hasta las banalizan («me curo con tomar guaro»). Caen en el extremo de no creer nada de lo que dice ninguna fuente sobre ese tema, aunque sea de entero crédito, debido a la desconfianza que nos generan las fuentes ligadas al régimen o al imperio. Como consecuencia, minimizan tomar precauciones, y no atienden llamados a cuidarse o no contaminar a terceros. Quienes piensan así ya no tienen una conducta razonable, sino peligrosa consigo mismos y con sus semejantes.

Por otro lado, al restarle importancia no ven este tema con todo el potencial político que tiene tanto para el régimen como para nuestra lucha, de manera que ni siquiera existe un posicionamiento de la oposición social y política frente a este problema que ya tenemos encima.

El reto es guardar un equilibrio entre la crítica y desconfianza, que es justo tenerlas frente al régimen, sin que eso signifique que nos descuidamos o nos hacemos daño a nosotros mismos y a otras personas. Y más allá de eso, redefinir nuestras estrategias para seguir luchando contra el régimen en las nuevas condiciones que esta epidemia supondrá.

QUE ES LA ACTITUD CORRECTA

Lo primero es comenzar por reconocer que la epidemia del COVI-19 existe y que es un virus que tiene un alto grado de peligrosidad, no extremo como el Ébola o el SARS, pero si de alto riesgo. Si no existiera o no fuera peligroso, los chinos no habrían tomado medidas tan extremas de cuidado como la cuarentena de ciudades o regiones enteras, gracias a lo cual afortunadamente comienzan a salir del caos inicial. Tampoco los cubanos estarían desarrollando medicamentos a toda velocidad para contrarrestarla en solidaridad con otros países y para protegerse.

Si bien es verdad que no es el virus más letal, lo que lo hace especialmente riesgoso son cuatro características: 1) su altísima capacidad de contagio, que es mucho mayor que la velocidad de contagio de la gripe común (la cual ya es elevada); 2) su letalidad si bien no es la más elevada, es superior a la de una gripe común complicada en el mismo periodo de tiempo (solo recuérdese que las Infecciones Respiratorias Agudas son el tipo de enfermedades que más mata niños y niñas en Honduras); 3) es asintomática por un prolongado periodo de tiempo (14 a 24 días) durante el cual es contagiosa; y, 4) los humanos y humanas no hemos desarrollado anticuerpos en su contra, por lo que no tenemos la menor inmunidad frente a la misma y podemos ser re infectados (ver articulo anexo). Eso debería bastar para tratarla con respeto.

Lo segundo es que debemos ver la oportunidad que esta peste significa a favor del régimen y a la vez la oportunidad que nos presenta a quienes le adversamos.

Es claro que el régimen sacara partido de esta epidemia para sus propósitos, económicos y políticos. Como ya lo expliqué en otro escrito, aquí solo los enumero:

1) hará negocio con la crisis, mediante el acaparamiento, precios exorbitantes, consultas médicas privadas carísimas, etc.; 

2) generara alarmismo usando los mass media para desviar la atención de otros problemas, sobre todo los temas políticos relacionados con las elecciones, la corrupción y los juicios de Nueva York;

3) se daría un baño de «popularidad» ante los sectores más incautos, haciéndose pasar por un «JOH-protector”, sacándole rédito político a la epidemia;

4) puede usarlo como argumento para imponer medidas económicas antipopulares sin base real y solo para favorecer a la élite empresarial,

5) frente a la movilización popular, podría usarlo para decretar una mayor militarización de la sociedad, establecimiento de «Estados de emergencia» o cuarentenas injustificadas que impidan a la población movilizarse; y,

6) en caso extremo podría usarlo como pretexto para romper nuevamente el orden constitucional, por ejemplo, declarando la imposibilidad de realizar campaña electoral, inclusive la cancelación de las elecciones, etc.

Si sabemos eso, la oposición social y política debemos estar alertas y contar con una estrategia para movilizarnos a la menor utilización de esta epidemia para fortalecer su ilegitimo gobierno o su prolongación en el tiempo.

QUÉ HACER

Repetiré lo que ya propuse en otro escrito[1]

“Primero, la unidad granítica de movimientos sociales y políticos que coincidimos contra la narcodictadura. Es URGENTE constituir YA un Frente de Unidad Nacional para sacar a la dictadura, que incluya a todos los sectores populares, políticos, económicos dispuestos a movilizarse en su contra. Lo peor vendrá si nos agarran divididos. (…)

“Segundo, dejar para un segundo plano las aspiraciones electorales porque lo primero es lo primero: sacar la narcodictadura para que pueda haber elecciones realmente libres, inclusive para que pueda haber elecciones. (…)

“Tercero, educar al Pueblo sobre lo que es necesario hacer para prevenir el Coronavirus, (…) . La educación es necesaria para que el Pueblo no entre en pánico y continúe movilizándose mientras toma las medidas de prevención básicas. El pánico desmoviliza y la desmovilización es lo que más conviene a este régimen.

“Cuarto, elaborar desde la base popular UN SOLO PLIEGO DE DEMANDAS DEL PUEBLO que incluya las demandas de todos los sectores y no hacer luchas por separado. (…)

“Quinto, entre esas demandas deben destacar aquellas orientadas a que el Estado garantice condiciones básicas para prevenir y atender a las personas afectadas por el Coronavirus. Eso significa luchar ya contra la privatización del agua potable, y exigir al Estado y a las corporaciones municipales que garanticen agua potable a la población, haciendo una distribución gratuita y democrática de la misma; combatir el actual acaparamiento de medicamentos, mascarillas y otros implementos, y su distribución gratuita, exigiendo se confisque los bienes a los delincuentes que lo hacen; traslado de presupuesto de rubros no prioritarios (como el presupuesto militar, subsidios a los empresarios, pagos a las térmicas, etc.) entre otras medidas de emergencia” para atender la epidemia. Eso incluye utilizar el diferencial de la venta de combustible para atender los problemas de salud del pueblo, tomando en cuenta que los precios del petróleo han caído a niveles históricos y que el gobierno mantiene los precios y saca una mayor tajada de ganancia.

“Sexto, al mediano plazo organizar en serio UN GRAN PARO NACIONAL en el que se aglutinen todas las fuerzas sociales y políticas alrededor del Pliego Único de demandas. (…)

“Séptimo, esa lucha debe seguir hasta lograr el propósito de sacar al narco del poder, ya que por esta época está en su momento de mayor desprestigio nacional e internacional (…)”

En otras palabras, frente al COVI-19 no hay que bajar la guardia sino cuidarnos, pero al mismo tiempo seguir la lucha bajo las nuevas condiciones con mira puesta en el objetivo final.

[1] Ver: Tomas Andino Mencia, LA LUCHA CONTRA LA NARCO DICTADURA EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS

 

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