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Por: Guillermo Serrano

Me encontraba en un país de los nuestros, e íbamos con los integrantes de nuestro equipo de comunicaciones para comer en un restaurante recomendado. De pronto, se oyeron disparos y también los gritos de personas diciendo que se trataba de un asalto.

Mi primera e instintiva reacción fue correr (de hecho, lo hice) con mi cámara lista para graficar el hecho. Pero dos colegas casi se colgaron de mí para tirarnos al suelo y guarecernos ante el peligro de recibir una bala.

En ese caso, se trataba de delincuentes comunes y nosotros solo personas de los medios de comunicación que queríamos hacer nuestro trabajo de informar. Sin embargo, tenemos un problema en México: en lo que del año se ha asesinado a 8 periodistas. Lo peor, es que parece que aun no se da con los hechores, o, lo que es más grave, las autoridades policiales no tienen a sospechosos detenidos.

Matar al mensajero es una frase metafórica que se refiere al acto de culpar a una persona que trae malas noticias en vez del autor de las mismas. Anteriormente, los mensajes eran enviados por un emisario humano. A veces, durante la guerra, por ejemplo, se enviaba a un emisario desde un campamento enemigo. Un combatiente provocado fácilmente después de haber recibido dichas noticias podía desquitar su ira con más facilidad en el mensajero que en el responsable de las malas noticias.

El consejo «No mates al mensajero» fue expresado (muy oblicuamente) por Shakespeare en la segunda parte de su obra Enrique IV (1598),​ así como en Antonio y Cleopatra. Cuando se le dice que Antonio se ha casado con otra mujer, Cleopatra amenaza con tratar los ojos del mensajero como pelotas, a lo que este responde: «Graciosa señora, yo que traigo las noticias no he hecho a la pareja».​ Mucho antes de eso, un sentimiento parecido fue expresado en la Antígona de Sófocles cuando se dice: «Nadie ama al mensajero que trae malas noticias».

«Expresamos nuestra preocupación por la falta de resultados en muchas de las investigaciones abiertas para esclarecer casos anteriores de asesinato de periodistas en México. Tomamos nota de las detenciones, realizadas en relación a los asesinatos ocurrido en 2022 y esperamos que los procedimientos judiciales en estos casos y otros permitan identificar y sancionar a los autores materiales e intelectuales», se expone en el documento emitido por el Parlamento Europeo.

¿Tienes esa declaración algún efecto que signifique un resguardo de la vida de periodistas y reporteros que son amenazados constantemente y con el riesgo de se ser asesinados?  Nosotros creemos que no. Que son una especie de anuncio en papel mojado, que, a poco de leerse, se deshacen y desaparecen.

Los que anuncian noticias, no siempre son bien recibidos. Y hoy, en el milenio 21, con la gran variedad de medios informativos -incluyendo los llamados medios sociales que se distribuyen a través de la internet- se da el caso “que todos somos reporteros”, porque damos a conocer personas y eventos de los que somos testigos a diario. Pero a veces tales anuncios no son bienvenidos.

Y, sin embargo, los que creemos que tenemos el deber de informar, tenemos que seguir haciéndolo. Y a veces, no, las noticias no van ser buenas. Pero nos anima la expresión que viene de antiguo: “¡Grita con toda tu fuerza, no te reprimas! Alza tu voz como trompeta. Denúnciale a mi pueblo sus rebeldías; sus pecados…

(guillermo.serrano@ideasyvoces.com)

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