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La “nana” electrónica de los niños hoy

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Por: Guillermo Serrano

Antes, las familias que podían, contrataban a una persona para que cuidara de sus hijos mientras los mayores se iban a trabajar. Por lo general, eran mujeres mayores las que desempeñaban esa noble labor.

El cambio, sin embargo, irrumpió de la mano de la tecnología, ya que sale más barato comprar una tableta o hasta un teléfono “inteligente”, el que será el que entretenga a niños y adolescentes cuando la mamá o el papá no está en la casa.

Pero las cosas se han salido un poco de madre -al decir de algunos- cuando sumamos el tiempo en horas que se pasan los niños en la internet. Porque los teléfonos inteligentes no son otra cosa que un pequeño computador que con wifi o sin ella, es capaz de conectar los ojos y la mente del que busca sitios que le entretengan.

En todos los países están sonando las alarmas, ya que las cosas no son tan ideales como la propaganda nos ha hecho creer. Sí, porque el marketing nos quiere convencer que nuestros hijos o nietos serán más inteligentes y desarrollarán mejor sus mentes si somos capaces de dotarlos con esos pequeños aparatos que le abren “una ventana al mundo”.

Según un estudio llevado a cabo en Europa, dice que los menores de entre 4 y 18 años de esos países pasan de media 4 horas diarias conectados a una pantalla fuera de las aulas de clases, es decir, están un total de 1.460 horas al año navegando por Youtube o viendo vídeos de TikTok.

El 38% de los niños de 5 a 15 años pasa entre una y dos horas al día conectado; el 31% pasa más de dos horas en línea todos los días y el 53% más de dos horas al día sábados y domingos.

Aquí no le vamos a cargar la mano solo a los adolescentes. No. Porque los adultos -y algunos de ellos en plena sesión de trabajo- aparecen también cautivos a imágenes y sonidos que les llegan a través de tabletas, computadores y teléfonos inteligentes.

La vida de las generaciones Zeta y Alpha gira, casi exclusivamente, con el mundo online. El 62% de los niños de entre 5 y 15 años tiene su propio teléfono, el 47% usa regularmente tres o más dispositivos y el 75%, al menos, dos dispositivos digitales diferentes a diario (fuente: periódico ABC para las estadísticas).

La cuestión, es que la generación mayor, ya no tiene tiempo ni paciencia para lidiar con sus hijos, sus preguntas, inquietudes o necesidades. Se prefiere mandarlos al gran maestro de búsquedas Google, e incluso ya se conjuga el verbo: googlear…

Hay una pregunta que todos los que desean casarse o simplemente formar una familia, deberían hacerse, antes de entrar en una relación íntima: ¿tendrán tiempo para criar, educar y formar a los hijos que vengan? Porque si la respuesta es NO, entonces no deberían tenerlos.

Lo anterior puede sonar duro y hasta inhumano, pero es un cuestionamiento válido. Ningún hijo no nacido ha presentado una solicitud para venir a este mundo. Cuando llegan -dicen los emocionados padres- se les considera un regalo divino. Pero ese regalo llega con necesidades que a su tiempo se harán sentir.

Ninguna “nana” electrónica puede reemplazar el cariño, la atención y el lugar que deben ocupar los padres. Las estadísticas pueden revertirse. Eso, si existe la voluntad de hacer las cosas mejor cuando los que dependen de los adultos claman por atención y afecto. De lo contrario, formaríamos parte de la generación que abandonó a los suyos a su suerte y dejando que la lotería de la vida juegue sus fichas en los inocentes, para que cuando lleguen a adultos jueguen su propio juego, con toda la incertidumbre que eso pueda traer.

(guillermo.serrano@ideasyvoces.com)

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