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Por: Efraín Bu Figueroa

 

Honduras está sufriendo a veinte años de haberse iniciado el siglo XXI, uno de los momentos más tenebrosos de su historia. La mayoría de los hondureños ya venían pasándola muy mal social y económicamente antes de la pandemia. Hoy, a diez meses de esta y después de 2 desastres naturales consecutivos, miles de compatriotas se encuentran en un estado de calamidad.

Según las estadísticas oficiales, hasta la fecha, 144, 992 personas han enfermado y 3,549 han fallecido. Numerosos hospitales públicos están por colapsar frente a la exponencial demanda de los enfermos por atención sanitaria. El frente de batalla en primera línea se debilita paulatinamente con el fallecimiento de decenas de médicos y enfermeras.

Las expectativas de vacunas cada vez más lejanas y complicadas para la protección de la población, por la negligencia del gobierno para gestionarlas con el debido tiempo. Toda esta realidad es conscientemente ignorada por la clase política, quienes se han lanzado a una campaña desenfrenada, como si no existiera el problema de salud fatal que enferma y aniquila a miles de hondureños todos los días. Estos políticos no muestran compasión frente a la tragedia nacional, minusvaloran la salud del pueblo y sin escrúpulos lo convocan a concentraciones donde no promueven, ni facilitan, ni implementan ningún tipo de medida preventiva.

Esto nos da la idea de la catadura de los políticos que hoy se promueven para cargos de elección popular y que, desde ya proyectan la que será su conducta personal cuando ocupen esos cargos: despreciaran al pueblo, no se preocuparan por protegerlo; llegaran a esas posiciones solo a satisfacer su codicias personales, pero escalando sobre la espalda de los humildes, a quienes mienten recurrentemente en esas concentraciones electoreras cargadas de un atropellado lenguaje en  discursos vacíos y demagógicos.

La mayoría de las personas que acuden a esas concentraciones son ciudadanos humildes, desprovistos de mascarillas, sin distanciamiento físico, sin gel de manos; caldo de cultivo para una transmisión rápida y eficiente, sobre todo ahora que están circulando cepas virales, 70% más contagiosas que la cepa original. Un individuo infectado en medio de esas concentraciones por el grado de contagiosidad que muestra el virus del COVID-19 puede infectar a 3 a 4 de los que estén a su alrededor y si cambia de posición dentro de la concentración ira contagiando sucesivamente a 3 a 4 personas más.

Estos   nuevos infectados en la concentración política, llevaran el virus a su familia, a su vecindad y a sus comunidades con lo que se acelerara la curva de crecimiento de casos en todo el país. Pero eso no les importa a los políticos, su irresponsabilidad es tal que ni siquiera ellos mismos se protegen en el escenario, pues no siguen la norma de la distancia física y no todos utilizan la mascarilla, lo que demuestra el grado de temeridad e irrespeto a la norma sanitaria.

Resulta paradójico su papel proselitista en una era donde existen numerosos y variados métodos de promoción, que no exponen al pueblo ni a ellos mismos al agente infeccioso. Su incapacidad creativa para reinventar formas de mercadeo político con las herramientas tecnológicas de hoy día queda en evidencia.

Con originalidad se puede hacer llegar el mensaje deseado a los rincones más apartados del País. Quizás estemos pidiendo demasiado a seres insensibles y temerarios, al fin y al cabo, ya el filósofo británico Bertrand Russell ha dicho que los políticos hacen “imposible lo posible”, por eso son políticos, su crueldad no les duele.

Un comentario en “La crueldad de los políticos

  1. A propósito de la política y los políticos en Honduras, recientemente leí un articulo firmado por Juan Alfaro Posadas, este señor titulo su artículo: Contraste Entre Angela Merkel Y “JOHA” no se si la persona que escribió este articulo trabaja para JOH o son amigos, pero he quedado asombrado por semejante comparación, creo que Juan Alfaro seguramente no estaba en sus cabales cuando lo escribió, comparar a un criminal con la señora Ángela Merkel no tiene parangón, pero al amigo Alfaro se le ocurrió la brillante idea, creo que JOH se debe estar sintiendo muy alagado al ser comparado con semejante personaje.
    Entiendo que Juan Alfaro tenia como propósito colocar a JOH como uno de los peores criminales que ha tenido Honduras, en eso creo que no se equivocó, tiene toda la razón, pero hay creo, otros personajes de América Latina con lo que pudo echar mano para hacer la comparación, sin embargo, prefirió colocar a Honduras frente a Alemania y a dos personajes de la vida política de ambos países; realmente que la idea es a todas luces muy descabellada.
    Bueno dejando de lado al amigo Juan Alfaro Posadas, paso a lo siguiente, los políticos en Honduras piensan, hablan y actúan como personas del tercer mundo, sin excepción alguna, en realidad no podría o puede ser de forma diferente, su escaso conocimiento académico no les permite mirar mas que a la punta de la nariz y, el único discurso que no requiere mas de tres o cuatro palabras es el de acusarse mutuamente, por las mañanas de lunes a viernes vemos como son llevados los políticos ante la pantalla de la televisión, y todos dejan en claro que son una pandilla de buscadores de CHAMBA, EL PARTIDO LIBRE no escapa a esto.

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