«Juventud es la única esperanza que tiene Honduras»: Raúl Pineda Alvarado

En Honduras desde el más importante funcionario público hasta el más humilde barrendero lo que quiere es sobrevivir y si para hacerlo debe volverse sumiso y obediente lo hace.

Por: Redacción CRITERIO

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Tegucigalpa.- Ante la carencia de líderes que levanten este país y la terrible situación que se enfrenta sobre en el campo democrático, la terrible debilidad institucional y la galopante corrupción,  el analista político, Raúl Pineda Alvarado, manifestó que  ha realizado muchas entrevistas con diferentes líderes de opinión y estos han manifestado que la esperanza está en la juventud, pero es un proceso que se va a dar entre 5 y 15 años.

La nueva generación de hondureños ha sido moldeada en otros valores y ya no tienen ese cálculo y ese afán de querer sobrevivir que tiene al país encharcado. En Honduras desde el más importante funcionario público hasta el más humilde barrendero lo que quiere es sobrevivir y si para hacerlo debe volverse sumiso y obediente lo hace.

Pero la nueva generación es más resistida y rebelde y ahí es donde debemos poner todas nuestras esperanzas y esperar por sobre todo que la democracia se fortalezca con sangre nueva y con patriotas.

No debe ser motivo de vergüenza decir que uno es patriota, hay que mar este país porque es el único que tenemos y tiene grandes potencialidades,  pero nuestra generación y las anteriores se acomodaron y hay que esperar una nueva que ya está empezando a destacarse para que asuma el liderazgo de una sociedad más equitativa y con menos corrupción.

Consultado sobre si no, mermará ese ímpetu de la juventud el accionar del sistema cuando los criminaliza y los quiere callar y detener sobre todo en los colegios y universidades, apuntó que hay dos factores: la universidad es la expresión de la sociedad, si esta es obesa, lenta y toma sus decisiones a ritmo de vals, así será la universidad.

Y el otro factor es el envilecimiento de los líderes y de gente que en sus primeras etapas de la vida fueron rebeldes, progresistas, propositivos y hasta revolucionarios y hoy cuando entran al sistema se convierten en una especia de sepulcros blanqueados con un discurso orientado a condiciones patrióticas pero con acciones que no difieren mucho de los políticos cavernarios que nos gobiernan.

 

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