Hondureños chocan por Juan Orlando Hernández en Corte de Nueva York 

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Mientras unos aseguran haber recibido la revelación divina de respaldar a JOH, como popularmente se le conoce al exgobernante, otros lo acusan de ser un criminal. El ambiente fuera de la Corte del Distrito Sur se calienta después de la primera audiencia del extraditado exmandatario hondureño.

Por: Dashiell Allen

(Este artículo es una colaboración para el Consorcio de Medios contra la Desinformación en Honduras que conforman Criterio, En Altavoz, Reporteros de Investigación, Radio Progreso, Reportar Sin Miedo y Pasos de Animal Grande).

Nueva York, Estados Unidos. El dentista y judío mesiánico Manuel Martínez vino desde Honduras a Nueva York para apoyar a Juan Orlando Hernández, apodado JOH, porque “Dios se lo pidió”, mientras que Eydi Flores, licenciada en Mercadotecnia, acudió desde Carolina del Sur y cree que el expresidente es un “delincuente”.

Como es de imaginar, la escena se puso tensa cuando esas dos caras chocaron fuera de la Corte del Distrito Sur, después de la primera audiencia presencial de Hernández frente a un juez. 

Antes de que Hernández entrara en el Tribunal, a las 11:04 de la mañana, el ambiente dentro de la sala se había vuelto agitado. Lxs primerxs espectadores –entre ellxs una mezcla casi igual de periodistas y activistas– habían llegado a las 8:30. No quedaba suficiente espacio, por lo que se tuvo que abrir una sala de desbordamiento. 

Sentados al lado de este periodista, Ronny y Rossio Frazier, originarios de La Ceiba, vinieron desde Miami. Una fila atrás, se encontraban las hermanas Eydi y Liz Flores, portando camisas rojas que decían «JOH, tu ZEDE está en New York».

Hernández, vestido en un traje azul de cárcel, con lentes de sol oscuros, se inclinó hacia adelante para declararse, en español, «no culpable» por tres cargos de narcotráfico. Según los abogados que representan al Departamento de Justicia de Estados Unidos, JOH aceptó «millones de dólares» para el financiamiento para sus campañas políticas de diferentes cárteles.  

También lea: “No soy culpable”, dice JOH en Corte de Nueva York

Por momentos, el exmandatario, sentado entre dos abogados, tenía los brazos cruzados, con el cuerpo inclinado hacia el frente. Al final de la audiencia, se reclinó hacia atrás. 

Según el juez P. Kevin Castel, el juicio con jurado comenzará tentativamente el 17 de enero del 2023. La próxima cita en la Corte, para presentar la evidencia, será el 28 de septiembre de este año. 

Los abogados acusadores tendrán 60 días para presentar toda su evidencia, lo cual incluye grabaciones de reuniones, devoluciones de citaciones y órdenes de registro, tres tomas de cable, y pertenencias de Hernández. Después, la defensa tendrá otros 60 días para revisarla. 

El abogado de la defensa, Raymond Colón, denunció públicamente que su cliente está siendo guardado en confinamiento solitario, sin acceso libre a comunicación, ni al recreo. 

El abogado de JOH, Raymond Colón (derecha).

Solo ha podido jugar al baloncesto -y sin pelota- por una hora a lo largo de 20 días, se quejó.

Además, agregó que pasaron 14 días sin tener acceso a su cliente. «Está siendo tratado como un prisionero de la guerra», dijo. «No es un terrorista, no le hizo daño a nadie».

Fuera de la corte, Colón, rodeado por activistas, confirmó sus intenciones de citar al juicio al Chapo Guzmán, a los expresidentes Barack Obama y Donald Trump, y al actual mandatario Joe Biden. 

«¿Por qué no? Claro que el señor Biden puede estar ocupado dirigiendo el país», dijo. «Pero no se me ocurre nada que esté haciendo Trump que sea importante. Y sé que el señor Obama está retirado. 

«Curiosamente, en 2017 [JOH] fue invitado a Langley, Virginia, y se le dio una sesión informativa. Nadie va a Langley y recibe una reunión informativa si el FBI u otra agencia le dice a la CIA que este tipo puede ser un acusado en el futuro. Esto sólo demuestra que la línea de tiempo coincide realmente con el procesamiento de Tony Hernández y que todos estos individuos que ahora van a testificar contra mi cliente solo se dieron cuenta de que tal vez así se libraban de las cadenas perpetuas».

Colón dijo a varios periodistas que «la abrumadora cantidad [de gente allí en la Corte] apoyó al presidente», hecho que, de acuerdo a nuestras observaciones, queda un poco en duda. 

El Consorcio de Medios contra la Desinformación (que conforman Criterio, En Altavoz, Reporteros de Investigación, Radio Progreso, Reportar Sin Miedo y Pasos de Animal Grande) estuvo afuera de la corte, donde decenas de hondureños, tanto inmigrantes como visitantes al país, se manifestaron en oposición a Juan Orlando Hernández. 

«¡Cachureco pendiente, aquí está tu narcopresidente!», gritaron.

Doris Sosa, originaria de La Paz, Honduras, lleva más de 20 años viviendo en Nueva Jersey. Trabaja como taxista, aunque es maestra de educación primaria de profesión. 

«El expresidente de mi país es un criminal», declaró. «No soy activista, pero me gusta venir y verles la cara a todos ellos». Cuando vio a Hernández en la sala de la Corte sintió «rabia, cólera y dolor».

Una activista con la Organización Fraternal Negra de Honduras (Ofraneh) por más de 32 años, Lilia Rivas, quien ahora vive en el Bronx, vino a la Corte porque «me preocupa lo que está pasando en mi país, con nuestra gente, nuestra tierra, nuestras playas». 

La originaria de Limón, en el departamento de Colón, destacó que los pueblos originarios y garífunas se sienten amenazados por las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico, mejor conocidas como ZEDE.

«Obligatoriamente tuve que salir de mi país, porque por mucho tiempo yo he sido activista por los derechos humanos en Honduras y ya últimamente ya no se puede ni siquiera decir nada», dijo. «También participaba en pequeñas organizaciones de mi pueblo, como mesa de seguridad, porque la policía atacaba a la gente inocente, pero a los delincuentes no los atacaban… nos vimos amenazados por eso». Durante los últimos tres años que lleva viviendo en Nueva York, ella se dedica al trabajo del cuidado de adultos mayores. 

Hernández «nunca nos dejó protestar libremente», dijo la mercadóloga Eidy Flores, una entre muchxs hondureñxs que se sienten perjudicadxs por los ocho años de régimen del expresidente Hernández. Obtuvo su título en la UTH, una universidad privada hondureña, pero considera que en su país no le dieron oportunidades: «Íbamos con salarios mínimos», asegura. Dejó en esos días en Honduras a sus dos hijos pequeños, pero a la larga se las arregló para traer a su familia a EE. UU. 

«Fuimos de los que estuvimos allá, que nos gasearon. Que ese delincuente mandó… Desde el golpe nosotros hemos venido siempre de eso», dijo Flores. 

Flores nació en Nueva York, pero creció en Tegucigalpa hasta hace cinco años, cuando decidió migrar por la falta de oportunidades. «Vivimos acá añorando regresar a Honduras porque nunca nos consolaban acá», contó. 

«Hasta cierto punto no es del todo justicia, porque aquí solo le están juzgando por narcotráfico», afirmó Liz Flores, la hermana de Eidy. «No por todas las personas que él mató y el partido. Porque inclusive todas esas personas que promovían las marchas pacíficas luego parecían muertas o las desaparecían, a varios los metieron presos solo por decir lo que pensaban». 

La entrevista del Consorcio de Medios Contra la Desinformación en Honduras, con las hermanas Flores, fue interrumpida por un periodista, Jorge A. Bar-Levy, que llevaba un carnet con una correa que decía «TRUMP» en grandes letras. 

«Estuve en el cielo con el Padre y me dijo que JOH es inocente»

Pocos momentos después, Manuel Enríquez Fabian Martínez, un dentista y judío mesiánico (lo cual quiere decir que cree en Jesucristo), vestido con traje blanco y corbata dorada, autodeclarado «pro Juan Orlando», nos contó: «Lo apoyo porque Dios me dijo que lo apoyara» porque «Juan Orlando ha sido el único presidente que se ha preocupado por los pobres en mi país. 

«Vengo porque yo tuve una revelación hace cinco días, estuve en el cielo con el Padre. El padre me dijo que Juan Orlando era inocente», dijo. 

Es que, a partir de ese momento, todo sucedió muy rápido. Un grupo siguió al investigador privado de JOH, Ángel Ramírez. «¡Mentiroso!», le gritaron, llevando pancartas que decían «no clemencia para los narcopolíticos», banqueros y «empresarios corruptos lavaron dinero del narcotráfico», entre otras frases.

Después, ese mismo grupo se sintió ofendido con la cobertura de algunos periodistas, sobre todo del canal HCH. Los llamaron «tarifados» y alegaron que fueron cómplices de la defensa de Hernández.

«El narcotráfico está matando personas aquí en Nueva York, igual en Honduras, y este hombre usó su puesto… para ayudarles a pasar toda esa droga», dijo Gladys Posas, una activista que lleva 53 años en Estados Unidos, nacida en el departamento de Yoro, en Honduras. «Y, sin embargo, hay medios que van a decir que es mentira lo que está pasando con él porque tienen dinero, mucho dinero, para ellos hacer lo que están haciendo». 

El juicio de Juan Orlando Hernández no fue la única noticia relacionada con el narcotráfico. También fue extraditado Juan Carlos El Tigre Bonilla, exdirector de la Policía Nacional de Honduras. 

El martes, la política hondureña se desprendió en las calles frescas de la primavera neoyorquina. Mientras tanto, lxs manifestantes fuera de la corte protestaron y comenzaron también a bailar. Sin embargo, para ellxs el trabajo de llevar justicia a Honduras recién empieza. 

«Extradición para Ana García y todos los socios testaferros de JOH CC4», se leía en una pancarta, ya pensando en los siguientes pasos.

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