Honduras sometida por efectos del cambio climático

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa. La capital de Honduras, que cuenta con una población cercana a dos millones de personas, está «al límite» en cuanto al nivel de contaminación, según autoridades de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna).

La gente común lo nota y lo comenta cuando llueve y hace frio en semana santa y en toda la época del verano o porque hace calor en diciembre que es temporada de frio, pero sin saber porque se produce y como contribuye a acelerarlo.

Honduras es la nación con mayor vulnerabilidad a los fenómenos naturales causados por el cambio climático. A criterio del subsecretario de Recursos Naturales, Jonathan Laínez, este problema es generado por las naciones industrializadas que se resisten a reducir la emanación de tóxicos.

Por tanto, Honduras es el país más vulnerable de la región; agravado por encontrarse en la denominada “ruta de los huracanes, que cada vez son más y con mayor capacidad destructiva y, paradójicamente, no hay una potente industria que emita gases de invernadero, de acuerdo a datos revelados en el estudio «Monitoreo de partículas de aire en Tegucigalpa».

Cabe mencionar que Honduras produce 12,700 gigatoneladas de dióxido de carbono al año, mientras que EEUU sólo produce casi siete gigatoneladas y la Unión Europea alrededor de 5 millones, de acuerdo al último informe sobre cambio climático de Naciones Unidas.

Ante esa ineludible y permanente amenaza de desastres naturales hace que el país requiera «un plan nacional de adaptación de la infraestructura productiva y de servicios para poder luchar contra los efectos del cambio climático».

Aunque no hay registros de la gran cantidad de contaminantes causantes del cambio climático, si se emiten los suficientes para que crear grave problema medioambiental en Tegucigalpa.

El informe que fue presentado a finales de 2014, determinó un promedio de 69 microgramos de contaminantes por cada metro cúbico, y de acuerdo a autoridades del Centro de Estudios y Control de Contaminantes (Cescco), esto fue calificado como un «riesgo para la salud».

Laínez explica que la polución en Tegucigalpa se da por varios factores entre ellos: generación eléctrica (32 por ciento), deforestación (25,6), transporte (24,9), manejo de residuos sólidos (12,5) y actividad industrial (5).

La evidencia científica del calentamiento global es inequívoca. Esta afirmación fue abrumadoramente demostrada con hechos en el 4º Informe Evaluativo del IPCC que salió a la luz pública en el año 2007: “El calentamiento del sistema climático es inequívoco, como lo evidencian ahora las observaciones de los incrementos en las temperaturas medias del aire y del océano, el derretimiento generalizado del hielo y la nieve y la elevación del nivel medio del mar en el mundo”.

Las actividades humanas, principalmente la quema de combustibles fósiles y la eliminación de los bosques, han provocado la intensificación acelerada de ese efecto invernadero, condicionando el calentamiento mundial que experimentamos en la actualidad, establecen informes de la Dirección Nacional de cambio Climático.

Honduras, por su situación geográfica y características socioeconómicas, es considerado uno de los países más vulnerables del mundo a los impactos adversos del cambio climático. Esta condición se muestra por la creciente exposición de sus montañas y costas a huracanes e inundaciones en la época lluviosa y sequías extremas en época de verano, fenómenos que son cada vez más frecuentes y más difíciles de pronosticar.

Efectos que impactan sobre la disponibilidad los diversos ecosistemas como los es en la calidad y cantidad, de agua para consumo humano, agrícola, industrial y de generación eléctrica.

La variabilidad climática también ha incrementado los incendios forestales, producto de la migración de los agricultores de tierras anteriormente aptas, hacia nuevas tierras, no tan aptas, principalmente hacia los frágiles bosques de las zonas montañosas.

Esta degradación de los bosques ha potenciado los procesos de erosión del suelo, una mayor escorrentía en periodos cortos de tiempo de tiempo, con impactos poco cuantificados de pérdidas de bienes, infraestructura y servicios y en algunos lugares, la pérdida de vidas humanas.

A las inundaciones en épocas de lluvia se le suman los impactos derivados de intensificación de sucesos adversos asociados a fenómenos climáticos extremos, como los crecientes periodos de sequía intensa, mayores y más frecuentes incendios forestales y las olas de calor o frío.

Siga esta historia en Twitter: @criteriohn

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.