Honduras: ¡Más de lo mismo!

Por: Adolfo Gabriel Carranza

A más de dos meses de haberse decretado el estado de emergencia por el Covid-19, en el país, al igual que en otros países, la pandemia ha afectado la economía y el sistema de salud en gran magnitud. Esta situación ha venido a profundizar las desigualdades persistentes y la débil institucionalidad que impera en el país.

El actual gobierno del presidente Hernández ha demostrado no estar a la altura ante la actual pandemia, ya que ha insistido con el asistencialismo, el cual es una fracasada política de protección social que está siendo utilizada con propósitos partidarias alrededor de la figura del ejecutivo, pero no para contrarrestar la actual crisis, con esto se añade la denuncia de la falta de transparencia en el manejo de la crisis por parte de la ONU en países como Honduras.

La mayor parte de la población económicamente activa del país, se encuentra en la economía informal, probablemente el sector más golpeado y desprotegido por el actual gobierno.

Las medidas económicas no alcanzan a las pequeñas empresas, ya que están empresas no son sujetas a crédito. Reactivar la economía con medidas de seguridad suenan muy bien, pero quien se encarga de supervisar el cumplimiento de estas medidas, si en el pasado el Estado ha sido incapaz de obligar a muchas empresas apliquen con las medidas mínimas de higiene y seguridad.

En el país no existe un plan coherente para reactivar la economía y si no se masifican pruebas del Covid-19, creará un escenario donde las personas que salgan a trabajar tendrán muchos más riesgos de un contagio.

Hoy, ante la actual emergencia, muchas familias enfrentan no sólo la pérdida de sus medios de vida, sino también el aumento de las barreras de acceso a los servicios de salud, educación, nutrición y protección.

Estamos claros que en diez años el presupuesto ha estado destinado a defensa y seguridad, y no educación y en salud, pero es urgente centrar el debate en cómo se distribuyen estos recursos.

Esta situación debería ser una oportunidad para una mejora sustancial del sistema de salud, mediante el fortalecimiento de los sistemas sanitarios, enfocado en un modelo de bienestar futuro.

¡Hay que pasar de modelo asistencial a uno proactivo y preventivo!

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