Claves de la declinación de la narcodictadura y la transición en Honduras

Por: Tomás Andino Mencía

¿Qué está pasando con la narcodictadura? ¿Hacia dónde va?

Cualquiera estaría tentado a responder que “el régimen está fuerte” porque roba y reprime a su antojo, pero eso ocurre solo cuando vemos el árbol que tenemos enfrente y no el bosque. Si uno revisa el contexto actual a escala histórica y global, veremos que nunca había estado más débil que ahora. De hecho, estamos en un momento de declinación económica, social y política del narco dictadura y ante una lenta e incipiente pero progresiva reactivación del movimiento social y popular, incluido el surgimiento de nuevos liderazgos.

La fortaleza del régimen es aparente no real y precisamente por su debilidad urge de algunos cambios internos para sobrevivir. Las siguientes son algunas claves que nos permiten comprenderlo en sus dos dimensiones principales: la política y la económica.

JOH ESTÁ SIENDO RELEVADO DEL CONTROL DEL RÉGIMEN

Poco antes de la pandemia el régimen dictatorial que surgió del Golpe de Estado fue liderado personalmente por JOH, a quien muy pocos osan discreparle. Desde que fue presidente del Congreso Nacional y luego gobernante, JOH mantenía totalmente el control haciéndose un solo nudo con sus aliados. Su imagen de todo poderoso se acrecentó en esos años. Eso comenzó a cambiar con las revueltas populares de 2017 y 2019, que minaron su imagen de invulnerabilidad. En el último año, poco antes de la pandemia, su estatus empeoro tanto por la grave situación económica del país como por el avance de los juicios de la Corte del Distrito Sur de New York, donde el proceso se reorientó apuntando directamente a él, lo que depara al dictadorzuelo un escenario de persecución judicial al mediano plazo. Para empeorar las cosas, su padrino externo, Donald Trump, no la tiene fácil para reelegirse en noviembre de este año, siendo lo más probable que, a menos que algo extraordinario pase en Estados Unidos, en menos de cuatro meses JOH se quedaría sin respaldo del gobierno gringo, acusado por la justicia norteamericana. Debido a lo anterior, cada vez menos sectores confían en su futuro.

Un fuerte sector de empresarios aglutinados en la CCIC y ANDI fueron los primeros en desmarcarse hartos de tres años consecutivos de recesión económica. Posteriormente, JOH comenzó a ser abandonado por su aliado estratégico, el ala florista del Partido Liberal, quienes en noviembre del año pasado votaron contra la posibilidad de su reelección en el CNE, en alianza con LIBRE. Otros sectores también comenzaron a abandonarlo; medios de comunicación, iglesia católica, liderazgos políticos de los partidos pequeños, entre otros. Unos pocos siguieron apoyándolo.

A raíz de la pandemia, este proceso de deserciones se contuvo unos meses, pero la descomunal corrupción exhibida por el régimen en medio de esta tragedia humana, terminó por acelerar ese desgaste. Desde entonces han venido desertando en cascada otras ONG, iglesias, empresarios (como el COHEP) incluso corrientes políticas dentro del Partido Nacional (alianza Oliva-Álvarez) que el año pasado eran capaces de lamer los pies a JOH, por no decir algo más gráfico. Incluso es sintomático que la Embajada gringa continúe sin nombrar embajador(a) y, en un movimiento poco usual en esta, evacuó a gran parte de su personal del país argumentando la pandemia.

JOH ya dio todo lo que tenía que dar al imperio. Les dio todo lo que le pidieron; presencia militar, pactos con el FMI, Convenio de contención de migrantes, hasta entregó a sus propios correligionarios a las Cortes de New York. Ahora es un aliado incómodo que trae al sistema solo inestabilidad. Si algo sostiene a JOH en el poder es que el gobierno norteamericano no desea un cambio abrupto que motive al Pueblo a la rebelión en Honduras. Si sacan esa pieza del juego bruscamente, el Pueblo querrá llenar el vacío con la opción de su preferencia, y no es eso lo que quieren los gringos. Ellos desean un cambio bajo sus términos, no bajo los términos del Pueblo. Pero tienen un problema: aún no cuentan con un relevo confiable y prefieren mantener las apariencias de hacer el relevo en el proceso electoral. En esas circunstancias aplican una estrategia de transición en la que JOH declina progresivamente su presencia y tiene una salida “suave” en noviembre de 2021 mientras el bipartidismo se pone de acuerdo en una opción potable para el Departamento de Estado gringo. En este marco, le viene al dedillo la división de la oposición y los mecanismos fraudulentos que desde ya comienza a imponer.

Esta estrategia incluye que el vacío político que aquel va dejando sea llenado poco a poco por los militares. Es decir que estaríamos en un momento de silencioso relevo del mando de JOH hacia las Fuerzas Armadas, sin que signifique la finalización de la dictadura. Eso explica muchas cosas: explica la “enfermedad” de JOH y las ausencias de piezas claves de su “gobierno” (las cabezas de la Corte Suprema, el Ministerio Público, el Congreso Nacional, que se declaran enfermos o en cuarentena). Explica que JOH a pesar de su enfermedad no haya delegado el poder en un(a) Designado(a) Presidencial, y a la vez, que sea el General Tito Livio Moreno, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, y el ministro de la Presidencia, Ebal Díaz, quienes aparezcan “representándolo”, en comparecencias que antes JOH protagonizaba directamente.

Sin embargo, una cosa son los deseos y otra los hechos. El próximo proceso electoral está previsto hasta en noviembre de 2021, dentro de año y medio, mientras que la brutalidad de la actual crisis sanitaria y económica es muy profunda y amenaza ponerse peor. En otras palabras, puede que no les ajuste el tiempo para ello y la situación se les salga de las manos.

LA BUROCRACIA Y LA BURGUESÍA COMIENZAN A DESESPERARSE

La declinación política de la dictadura desestabiliza la moral de sus aliados. La burocracia y la burguesía que se ha recostado en JOH, sienten ahora incertidumbre. Pero el motivo no solo es político, sino también económico. La crisis de confianza en el futuro de JOH se da al mismo tiempo que se forman nubarrones de una gran crisis económica en el capitalismo mundial, que promete golpear duro al capitalismo en Honduras. De hecho, ya está comenzando a manifestarse esa crisis a nivel del gasto gubernamental, cuyos fondos estan en rojo. La situación es grave. Debido a la recesión mundial y nacional, así como a los robos y desvíos de fondos, las finanzas públicas se encuentran a centímetros de la bancarrota, con lo cual al corto plazo el estado podría paralizarse pues los fondos no alcanzan ni para pagar planillas.

Por si esto fuera poco, los organismos internacionales de financiamiento prevén que el crecimiento de la economía hondureña caerá a valores negativos a fines de este año, sin posibilidad de que las remesas salven el sistema. El 21 de julio, el economista Edwin Araque pronosticaba en Radio Globo que los ingresos fiscales caerán al fin del año en un 20%, las remesas en un 25% y la inversión privada en un 50%. En poco tiempo el país se hundirá en un abismo fiscal; todos los burócratas y burgueses lo saben y eso comienza a desesperarlos.

Los burócratas allegados al dictador han visto la crisis sanitaria como una tabla de salvación en medio de la crisis económica y en consecuencia se han dedicado a robar y acumular a más no poder, hasta dejar exprimidas las finanzas públicas. El escándalo de los hospitales móviles es solo una muestra de eso. En pocos meses, estos bárbaros se han engullido casi cien mil millones de lempiras.

Por su lado, la burguesía hace lo propio: arrecio su presión para la “reapertura de la economía”, logrando el retorno a la llamada “Fase 1” a partir del lunes 3 de agosto, en el momento que sobrepasamos los 40,000 contagios oficiales, en condiciones de masivas violaciones de los derechos laborales de sus trabajadores.

Pero los más salvajes son los empresarios extractivistas, muchos de los cuales son líderes de bandas del crimen organizado. Estos han dado muestras de acelerar la extracción de riqueza forestal, minera o territorial durante los meses de pandemia, en despojo de las comunidades, aun a costa de asesinar a líderes comunitarios que les hacen resistencia. Por eso hemos visto en estos meses una depredación inmensa de bosques, así como terribles masacres contra quienes se interponen en su camino, como las frecuentes matanzas de tolupanes en Yoro y en Laguna de Agua, departamento de Yoro; los asesinatos y secuestros de líderes garífunas en la costa atlántica; o el asesinato de ambientalistas en la zona sur; entre otros casos.

Esta conducta de la burocracia y de la burguesía, si bien no son nuevas, no se habían dado a esta escala en el pasado, y todo se debe a la falta de confianza en el futuro del régimen político y económico así como a una actitud de incertidumbre de la que es presa la clase dominante.

NO HA FALTADO PUEBLO, SINO LÍDERES CONFIABLES

En cuanto al movimiento popular, pocas veces en la historia se han conjuntado condiciones objetivas más favorables para que el Pueblo se levante unánimemente a exigir sus derechos y acabar con esta opresión. Sin embargo, ese levantamiento aún no ha ocurrido. La pregunta es por qué.

Desde el año pasado el movimiento popular ha entrado en un estado de inacción. Para muchos esto muestra que el Pueblo es “conformista” o “cobarde”. Esta apreciación no es correcta. En los últimos cinco años, durante las manifestaciones de 2015, 2017 y 2019 el pueblo salió por centenares de miles a las calles a batirse contra la dictadura, dejando tras de sí a decenas de asesinados por las balas del régimen. Lo que ha hecho falta no ha sido Pueblo sino liderazgos consecuentes en quienes confiar, porque en todos esos movimientos los líderes nos han dejado vendidos o solo les interesa lograr una posición electoral.

Un reciente ejemplo de esto fue el “sombrerazo” del Congreso Extraordinario protagonizado por la oposición legislativa. Por un momento hicieron creer a la gente que se daría una rebelión de las bancadas de oposición contra el poder aprovechando su mayoría absoluta en sesiones extraordinarias. Pero nada de eso sucedió pues terminaron reintegrándose dócilmente a las sesiones regulares del Congreso y se olvidaron de convocar a nuevas sesiones extraordinarias. Otra muestra de lo anterior es que, mientras el país muere y se precipita al abismo, a las dirigencias de los partidos de oposición solo les preocupa las próximas elecciones. Esto evidencia que la aparente “pasividad” del Pueblo en realidad es el resultado de la actitud conciliadora, distractora, oportunista o traidora de sus dirigencias. 

NUEVOS LIDERAZGOS, NUEVAS ESPERANZAS

Hay indicadores de que las cosas comienzan a cambiar, pero no por “arriba” sino por “abajo”, en la base. Por ejemplo, obreras y obreros de la industria cervecera y de algunas maquilas se organizaron por fuera del control de sus sindicatos para hacer huelgas o plantones que llevaron a las empresas a responder a sus demandas, obteniendo algunos logros. De manera similar, movimientos juveniles se movilizan en los barrios de las principales ciudades, haciendo masivas pegas de afiches contra la dictadura. Por otro lado, sectores de empleados y clase media han comenzado a auto organizarse para salir a la calle a través de caravanas vehiculares en las principales ciudades exigiendo “¡Dónde está el Dinero!”.

Estas expresiones las han conducido nuevos liderazgos, sobre todo juveniles, que las bases eligen o siguen en redes sociales. Y ese es solo el comienzo. A medida que la crisis apriete, las expresiones de descontento popular aumentarán y otros sectores entrarán a la lucha. Por eso podemos decir que una nueva ola de movilización popular estaría asomando en el horizonte dentro de poco tiempo. Si esta se fortalece y amplía, la dictadura estará bajo seria amenaza, con la posibilidad de descarrilar sus nefastos planes.

Como es natural, ante el fracaso de los viejos liderazgos, el pueblo empodera a nuevas figuras que tienden a sustituir a los anteriores. A nivel popular este fenómeno de recomposición molecular del movimiento social es incipiente, pero va creciendo entre los pobladores, obreros(as) y ambientalistas. Donde tal vez está más desarrollado es en el campo mediático. En eso consiste el fenómeno del elevado impacto que está teniendo el programa “El Perro Amarillo”, del periodista Milton Benítez, quien ha tenido cimas de más de 400 mil vistas. Debido a la irreverencia y frontalidad de su estilo periodístico, dicho programa está arrasando en audiencia en las redes sociales, logrando superar a todos los medios de comunicación por internet, perfilándose como un nuevo sujeto político capaz de competir con los anquilosados y caudillezcos líderes de opinión existentes.

La respuesta del régimen es inmediata. No puede permitir que estos nuevos liderazgos se consoliden. No por otro motivo el “Perro Amarillo” ha sido objeto de asaltos, agresiones y amenazas legales y físicas que indican el miedo que les causa su gran popularidad. Algo similar ocurrió con el caso de David Romero Ellner, quien al salir de prisión amenazaba con seguir difundiendo información sensible sobre la corrupción del régimen. Por eso también fue objeto de una velada represión, a través del trato negligente que tuvo en manos de los militares tras ser contagiado sospechosamente de COVID-19, lo que le costó la vida. Lo mismo ocurre con el juicio que ahora ha culminado para llevar a la cárcel a la Comisionada María Luisa Borjas acusada de señalar a Camilo Atala como responsable del asesinato de la ambientalista Berta Cáceres. Con estos actos intimidatorios y atentados se trata de callar las voces que denuncian las arbitrariedades y abusos de los poderosos, porque no quieren que prosperen estos liderazgos que si confrontan a la dictadura. Sin embargo, cada acto represivo más bien incrementa su popularidad.

En fin, estamos en un tiempo de transición a una nueva situación política en el país, que este año podría dar un vuelco insospechado, muy probablemente antes de noviembre de este año. No somos adivinos para saber con exactitud cómo ocurrirá, ni nos gusta la especulación, pero el estudio de las tendencias de la realidad nos permite predecir que aquella dictadura que cobró fuerza en el golpe de Estado ahora hace maromas para mantenerse en el poder. La estrategia gringa pretende legarnos un régimen dictatorial sustentado en el bipartidismo tradicional, bajo tutela militar, pero que lo logre está por verse. La respuesta del Pueblo es impredecible y este aún no ha dicho su última palabra.

10 comentarios en “Claves de la declinación de la narcodictadura y la transición en Honduras

  • el agosto 1, 2020 a las 2:45 pm
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    Hay q hacerle un golpe de estado a estos perros esto es lo que ahí q hacerle buscarlos en sus casas empezando por JOH plomo a todos estas escorias o sacarlos del poder como sea a las buenas o las malas pueblo RESURJAMOS AGUANTEMOS MÁS A ESTOS PERROS COMO NOS TIENEN FUERA JOHHH GOLPE DE ESTADO, GOLPE DE ESTADO, GOLPE DE ESTADO, PLOMO A LOS CORRUPTOS

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  • el agosto 1, 2020 a las 11:21 am
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    Buen buen análisis de nuestra caótica situación , la clave es quién puede liderar y ganarse la confianza del pueblo y que el proyecto de remoción de la dictadura , traiga un estado de derecho , con juicios para los corruptos y sus aliados y conduzca al país a un mejor destino de bienestar social .

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    • el agosto 2, 2020 a las 2:09 pm
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      Ya hay al menos 3 figuras que pueden conducir a la oposición, que al gobierno de Usa no debería causarle inquietud política. Ninguno de los 3 es de tendencia izquierdista. Estas personas serían: en primer lugar Luis Zelaya Medrano, del partido liberal, la doctora Suyapa Figueroa y el empresario Pedro Barquero. Los 3 con una transparente, nunca han estado en el gobierno ni han sido señalados por algún escándalo económico.

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  • el julio 31, 2020 a las 9:44 pm
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    Cómo si no supiéramos todo eso, hable de agua bendita mejor, somos un pueblo cobarde y joh lo sabe y no me venga con pajas de magos y charlatanes !!

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  • el julio 31, 2020 a las 7:09 pm
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    excelente análisis coincido que hay inestabilidad en el régimen incluso hay un vacío que deja ver ingobernabilidad al quedar las insatituciones sin respuesta ante la terrible epidemia sanitaria

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    • el julio 31, 2020 a las 9:10 pm
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      A todas Luces,se ve al pais caminando solo sin Rumbo y sin direccion,producto del vacio de poder,en el sentido del desgate politico a nivel de cupulas y aliados estrategicos tienen la cuerda de un hilo ,sabidos estan de lo putrefacto y despota de un poder que ellos a pulso han sostenido y que hoy
      en dia se estan tragando su propio veneno.
      Tendran que cosechar lo que han sembrado,pero cuando la tierra es mala,no esperenBuena cosecha.Claro esta Los intereses financieros,pesan mas que la moral y sus ambiciones mercantilistas los cegaron.De hecho y por anadidura tienen en sus manos el sarten por el mango.
      Ahora que…..todos embarrados no queda mas que sostener el punto,consientes estan de que fueron por su lana y salieron trasquilados…Aqui si aflojan se ahorcan..
      Que dicen….se reinvindican con Dios y con el pueblo o que…acepten que se han llevado de encuentro al pais,rectifiquen no puede tapar el sol con un dedo. El tiempo se esta encargando de ponder todo en su lugar..y sino digamos
      «Por sus hechos los conocereis»

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    • el agosto 6, 2020 a las 12:52 am
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      Es evidente la complicidad silenciosa y premeditada de algunos
      » dirigentes populares» que ni siquiera se les crusa por su cabeza, un relevo de líderes, y no es falta de estrategias, si no más bien esa es su ESTRATEGIA, mantenerce al margen y llamarce al silencio procurando así que nadie los suplantante haciendo creer a las bases que tienen agendas ocultas que pronto nos darán sorpresas, pero este pueblo ya está despertando, ya descubrió que estos lo único que ocultan es complicidad y acomodamiento.

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      • el agosto 9, 2020 a las 10:36 pm
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        Muy cierto. Lo que parece ser una conducta «inocente» o «bienintencionada» es, como Usted dice, una estrategia premeditada para obtener resultados calculados, por lo general para hacer comparsa al oficialismo.

  • el julio 31, 2020 a las 12:58 pm
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    Siempre lo dicho el pueblo hondureño no es conformista ni mucho menos cobarde lo que falta son verdaderos líderes que el pueblo hondureño puede confiar en ellos debemos apostar a los nuevos liderazgos que están emergiendo Francisco Alguera saludos

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