Coronavirus golpea expectativas de crecimiento económico de Honduras: BID

 

La investigación analiza que el territorio hondureño es uno de los países más vulnerables a enfermedades virales en la región

Por: redacción CRITERIO.HN

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa, Honduras I Criterio. Honduras, Nicaragua y Guatemala tienen menos de una cama de hospital por cada mil habitantes, dice el Banco Interameirrcano de Desarollo BID en la publicación ALC POST COVID-19 Retos y Oportunidades que analiza la situación en los países de la región de México, el istmo centroamericano, Haití y República Dominicana.

“La epidemia del coronavirus tendrá importantes efectos negativos en la salud, la economía y los avances sociales de la última década en el mundo. Se estima que la contracción de la actividad económica podría ser mayor a la registrada en el periodo de la gran depresión, por lo que es importante implementar políticas para amortiguar su impacto social, atender a la población vulnerable y apoyar una reactivación dinámica y sólida. Todo esto al tiempo que se mantiene la estabilidad macroeconómica”, dice la investigación.

La crisis de la COVID-19 ha implicado un deterioro de las perspectivas de crecimiento. La economía hondureña se venía desacelerando desde 2018 y siguió con un crecimiento en 2019 de 2.7% anual (2018 de 3.7%), afectado por la volatilidad del precio de materias primas, principalmente café, sumado al menor dinamismo comercial y la contracción registrada en la inversión extranjera directa.

LEA: Ausencia en enfoque de género en manejo de la pandemia, acentúa violencia contra la mujer

Mientras que el FMI proyectaba un rebote en 2020 antes de la crisis, hoy proyecta una caída del producto de 3.3%, explicado por el efecto de por las medidas de distanciamiento social y la caída de demanda tanto doméstica por menores remesas por la contracción de la economía de EUA como externa por la contracción de la actividad económica de socios comerciales.

Honduras es uno de los países más vulnerables a enfermedades virales en la región. En 2019 fue uno de los países con mayor tasa de mortalidad de dengue en Latinoamérica con 1.6 por cada mil habitantes, por encima de países centroamericanos como Guatemala (1.3), El Salvador (0.5) y Nicaragua (0.2).

Por otro lado, Honduras sumó 112,708 casos de dengue (180 fallecidos), inferior a Nicaragua con 186,173 casos (30 fallecidos), pero superior a Guatemala que contó con 50,432 (66 fallecidos) y El Salvador acumuló 27,470 (14 decesos). A inicios de 2020, Paraguay y Honduras están a la cabeza del brote de dengue, particularmente Honduras, que en lo que va del año registra más de 3,200 casos y al menos tres muertes, según la OPS.                            

La investigación señala que la crisis ha dejado al descubierto la necesidad de diversificar las cadenas globales de valor, por lo que Honduras podría aprovechar esta nueva realidad para ampliar su participación en las existentes o ampliar a nuevos sectores con una visión de integración y planeamiento estratégico a largo plazo, reduciendo esquemas de intermediación que generan impactos negativos a los pequeños productores.

En este sector se deben evaluar la limitante en el acceso a créditos desde la banca privada, por lo que es necesario identificar alternativas de acceso al financiamiento como el fortalecimiento de cooperativas de ahorro y microfinancieras, que tienen mejor cobertura y facilidades a pequeños productores locales.                                           

El plan de reactivación y recuperación económica de Honduras, según la investigación del BID, debería aplicar medidas en tres pilares. una estrategia de apertura económica inteligente, medidas sanitarias y de salud de gestión pública paulatinas, y protección eficaz del empleo actual y generación de nuevos empleos. 

LEA: Proponen a gobierno analizar reorientación de presupuesto ante descalabro de la economía

Honduras: Industria de la construcción se suma a sectores privilegiados

Por: Redacción CRITERIO.HN

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.-Sin certeza de una recuperación mínima de la pandemia por el Covid-19, Honduras inició la semana con la reactivación de la industria de la construcción, que el gobierno consintió en las últimas horas.

Noticia Relacionado: En manos del gobierno la suspensión de trabajadores por emergencia del coronavirus

A partir de hoy se ha retomado las labores en el rubro, iniciando con la reactivación de la construcción del proyecto de la terminal área de Palmerola, a orilla de la carretera CA-5, ciudad de Comayagua, zona centro del país.

Para la reactivación de la actividad económica, el gobierno aseguró que estará detrás para garantizar que la empresa concesionaria Palmerola International Airport cumpla con los protocolos de bioseguridad laboral, y por su parte extenderá los salvoconductos a los trabajadores para que puedan movilizarse en el marco del estado de sitio.

Simultáneamente, el gobierno ha permitido la continuación de obras de infraestructura vial que fueron suspendidas, supuestamente, para evitar la propagación del Covid-19. Entre ellas, la culminación de la carretera de la sección 2 de los municipios Las Mercedes y Flores en Comayagua, correspondiente a un tramo carretero de la carretera C-5. Igualmente, la rehabilitación del tramo CA-6 entre Metapa y Danlí, departamento de El Paraíso.

En Francisco Morazán se retomarán labores en el corredor logístico de la Villa de San Antonio. Asimismo, la vía rápida que da acceso a la zona donde se ubica la Casa Presidencial en Tegucigalpa.

Y así sucesivamente se irá retomando la construcción de obras pendientes como el caso del proceso de edificación de pasos a desnivel en Tegucigalpa, para cuyo propósito, justamente hace 11 días el Congreso Nacional autorizó a la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), un endeudamiento de 5 mil millones de lempiras, previsto además para la construcción de embalases de agua potable. 

De acuerdo a la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico), en todo el país son al menos 15 proyectos que volverán a retomarse en el transcurso de los próximos días.   

La reactivación de la industria de la construcción se suma a las franquicias de comidas rápidas que desde la semana pasada comenzaron a operar con la aglomeración vehicular en las principales ciudades, pese a prometer operar bajo el servicio de entrega a domicilio.  

Simultáneamente, la industria maquiladora, que ha operado a medio vapor desde el inicio de la emergencia sanitaria, ha venido reactivando sus operaciones casi en su totalidad.

Mientras las autoridades gubernamentales siguen apresurando la reactivación de sectores privilegiados de la economía hondureña, los pequeños negocios siguen cerrados, pese a que la mayor actividad económica descansa en la economía informal. Todo lo anterior está ocurriendo en un panorama crítico por el número de contagios, situándose Francisco Morazán y Cortés como los epicentros de la enfermedad.

Con una notable crisis en la realización de pruebas, los registros del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager), contabilizaban hasta este domingo 1,972 casos de Covid-19 y 108 muertes.

En Honduras, la industria de la construcción además de estar ligada a una de las áreas de la economía que más crece y a los grupos de poder, ha sido una fuente, según organismos anticorrupción, en el que más dinero pierde el Estado producto de la corrupción pública.   

Honduras: Covid-19 y las Mi-pymes

Por: Javier Suazo (Economista hondureño)

“Un 15 por ciento de las Mipymes ya cerró operaciones sumidos en la quiebra, un 28 por ciento cree que solo le queda un mes de vida, el 39 por ciento casi dos meses, y 10 por ciento dijo que estaría cerrando entre 3 a 6 meses si la ayuda no llega o se prolonga la cuarentena más allá de lo normal”: Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES-UNAH)

El sector formal de la economía es visible para el Estado, en cuanto al pago de impuestos, cotización de las empresas a regímenes de aseguramiento social, reconocimiento de derechos adquiridos por los trabajadores (pago de vacaciones, por ejemplo), jubilaciones y pago de salarios mínimos. El sector informal, es invisible para el Estado, aunque cerca de 50% de la población latinoamericana trabaja en el sector informal (Santiago Levy: BID). Las políticas de corte neoliberal buscan que los informales se hagan formales, ya que tendrían el reconocimiento del Estado, pero deberán contribuir al “desarrollo” del país, destinando parte de sus ingresos al pago de impuestos.

También lea: Trabajadores de Honduras conmemoran su día encerrados y en la peor de sus crisis 

Las micro y pequeñas empresas son las más afectadas con el confinamiento que trajo el Covid-19 y la recesión económica. El argumento de algunos empresarios, que las grandes empresas son las que más empleos formales generan, no es correcto. En Honduras, como en otros países latinoamericanos que han flexibilizado los mercados de trabajo, los empleos formales perdieron esa categoría hace tiempo, entendiéndose formalidad no solo por trabajar en una empresa que está debidamente registrada, pertenecer a una organización gremial, pagar regularmente impuestos, garantizar el pago del salario mínimo y cotizar al régimen de protección y aseguramiento social. Hay empleos considerados “formales”, donde las jornadas de trabajo son menos de ocho (8) horas diarias, es decir trabajos por hora, sin que les garantice el pago del salario mínimo equivalente, mucho menos la protección social requerida y derecho a huelga por violaciones a conquistas adquiridas.

En el caso de las micro y pequeñas empresas, muchas de ellas están registradas, pertenecen a una organización gremial, integrada o no a la organización cúpula empresarial, pagan por hora, día o semana, y contribuyen para que parte de sus empleados asistan a centros de salud. Pero, hay aquellas, aunque los empleos se consideran permanentes, donde los trabajadores son contratados por día, hora, semana o mes. Hay un tipo de estas empresas que evidencia mayor estabilidad del trabajo que en las empresas medianas y grandes, ya que no están supeditadas a la competencia internacional, como es el caso particular de empresas maquiladoras que operan como subsidiarias, filiales o sucursales de empresas transnacionales, que, por un conflicto social-político interno o pandemia, las hace migrar y cerrar operaciones.

Hay un tipo de micro y pequeña empresa caracterizada como informal, por no pertenecer a una organización gremial, estar registrada como tal y cotizar para que sus empleados asistan a un centro de salud y/o hospital de seguridad social. Gran parte de ellas, son unidades productivas, comerciales y de servicios, de tipo familiar, contratando trabajadores en forma estacional y en situaciones de coyuntura.  Pero, también, están aquellas unidades productivas, comerciales y de servicios que la empresa es la persona, sin reconocimiento legal y social, recursos del apoyo por el Estado y acceso a sistemas de protección social, para el (ella) y sus hijos (as).

Estas empresas y los llamados trabajadores-ambulatorios de la economía, han sido y serán los más golpeados con la crisis actual. En el medio rural, la evidencia es que pierden su producción de granos básicos, hortalizas y frutas, sea por la sequía, el poco acceso  a  servicios de apoyo (crédito y riego), y, hoy, por la no venta de los productos a estar en confinamiento y cerrado el acceso a los mercados de venta; siendo más dramático en los centros poblados urbanos, por el confinamiento, el cierre de los negocios y la penalización del trabajo informal-ambulatorio, sumado a las pérdidas de empleo diario, por el cierre de negocios y empresas de mayor tamaño..

En Honduras, el  Congreso de la República aprobó un decreto que busca, en teoría, beneficiar a  300,000 micro, pequeñas y medianas empresas (El presidente del Banco Central de Honduras, habla de 336,000 empresas), con la constitución de un fondo de garantía por un monto de 4,500 millones de lempiras ( cerca de 180 millones de dólares) ,que será manejado por el Banco Hondureño de la Producción y Vivienda ( BAHPROVI), banca privada y cooperativas, donde se podrán respaldar los préstamos (créditos) solicitados por las empresas en un rango de entre 65% y 90%, pagando una tasa de interés menor a la que tenían antes de la pandemia.  El Fondo de Garantía, según el gobierno, es bastante amplio al cubrir sectores como: turismo, transporte, agroindustrial, maquila, comercio, industria agrícola y no agrícola, construcción, salud, servicios administrativos y otras empresas que demuestren estar siendo afectadas.

Existen varias dudas acerca del funcionamiento de este mecanismo.  De acuerdo al gobierno, la mayor garantía de respaldo la tendrán las microempresas, o sea aquellas que soliciten créditos en un rango de hasta 300,000 lempiras (un poco más de 1,200 dólares), lo que representa el 88.3% de los beneficiarios con una cobertura de 90%; igualmente, las pequeñas empresas, con créditos entre 300 mil y 1 millón de lempiras, que representa el 8.3% de los beneficiarios. Y, en el resto, las medianas e incluso grandes empresas con un rango de 1(uno) a 36 millones de lempiras (diputados del partido liberal del lado “oscuro” hablaron de un máximo de 10 millones de lempiras para no permitir el ingreso de grandes empresas disfrazadas de medianas), que serán respaldadas por el fondo, con un porcentaje de cobertura de 70% promedio.

Las preguntas son ¿Qué pasa si se otorgan mayormente créditos a las medianas e incluso grandes empresas? ¿Cuánto quedará de fondos respaldo para el número de micro y pequeñas empresas que soliciten dichos créditos? ¿Acaso no hubiera sido mejor distribuir los fondos, o sea que el 60% de estos, unos 2,700 millones de lempiras, vayan directamente a este tipo de empresas? Ello, incluso, permitiría que se generen encadenamientos para que nuevas empresas elaboren iniciativas de negocios (emprendedurismo) y soliciten financiamiento con respaldo del fondo de garantía, una vez que la pandemia se ha “controlado”.

Si esto se corrige en el reglamento de manejo del fondo, próximo a ser discutido en el Congreso de la República, al igual como se empezó a hacer con las pruebas rápidas para los potenciales portadores de Covid-19, el gobierno y las organizaciones y asociaciones empresariales deben buscar a los micros y pequeños empresarios que serán beneficiados. Un argumento de la banca es que los recursos del fondo servirán para respaldar créditos o proyectos en todo el periodo que dure la pandemia, recesión económica y fase de reactivación (No se sabe cuánto tiempo), esperando que las solicitudes se den en forma gradual. No cabe duda que, en el caso de las medianas e incluso grandes empresas (por aquello de la práctica de la filtración), las solicitudes ya van en camino.

La segunda duda, son los sectores a financiar. La recomendación de los expertos, caso del Ing. Víctor Flores, productor de granos básicos, es que se abra por rubros, como ejemplo la siembra, producción y comercialización de granos básicos, hortalizas, frutas, cerdos, ganado vacuno, comercio minorista, servicios de cuidado personal y familiar, cooperativas e industrias pequeñas de transformación, otros; igual elimine la maquila. Otra duda es ¿Qué pasa con la deuda que tiene las empresas actualmente con la banca, cooperativas y demás intermediarios financieros?  ¿Existirá acaso una readecuación de mayor plazo, para poder acceder a nuevos recursos una vez que el comercio se abra y se genere un nuevo ciclo productivo?

Para el presidente del BCH, Wilfredo Cerrato, “Una vez que salgamos de la cuarentena, esas empresas irán a sus bancos, cooperativas e intermediarios financieros a decirle que ocupan que las cuotas que no han pagado las readecúen pero no solo eso, también pueden pedir capital de trabajo para echar andar el negocio” (…) “Es ahí cuando el banco dirá que la situación no es fácil, los ingresos han caído, no han recibido el pago de las cuotas y todavía están solicitando más créditos; en ese momento, es donde nosotros decimos al banco que  tenga confianza y que vamos a apoyar a este micro, pequeño y mediano empresario”. (La tribuna 27-04-2020).

La tradición dice lo contrario. Si los micros y pequeños empresarios no cumplen con los requisitos exigidos, no podrán optar a refinanciamiento de sus deudas, mucho menos a fondos para capital de trabajo e iniciar de nuevo, suponiendo que existe demanda para sus productos y entrega de bienes y servicios. La hondureña, en este tipo de negocios, ha sido catalogada como una banca conservadora y timorata, por lo que la Federación de las Mi-pymes, considera viable que sea el propio Estado quien asuma el compromiso de canalizar directamente estos recursos a los empresarios, usando por ejemplo canales como el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (BANADESA), las cajas rurales y las cooperativas de servicios múltiples, no solo las financieras.

Las dudas aumentan por el problema de la débil institucionalidad y la falta de un seguro contra el manejo y uso de los recursos; sumado a que, el fondo de garantía autoexcluye al micro y pequeño empresario familiar “informal” que trabaja con dineros de prestamistas, ya que no tienen ningún registro ni reconocimiento público. Pero, lo más preocupante, es la empresa “persona”, de tipo informal-ambulatorio, marginada literalmente de todos los servicios públicos, incluyendo la atención básica en salud. Estas empresas (informales-familiares y empresas informales-persona) son, en su mayoría, lideradas por mujeres.

Urge una estrategia diferenciada para atender las micro, pequeñas y medianas empresas, como también las empresas-persona. Pero, además, un programa masivo de capacitación técnica e identificación de negocios que tenga como fundamento la colaboración, solidaridad y el emprendedurismo de base, integrando comunidades, municipios, regiones y territorios en redes de micro y pequeñas empresas. Esta estrategia debe integrar actores, procesos, recursos y marcos jurídico-operativos, a efecto de complementar acciones de financiamiento con nuevas políticas de Estado, programas y proyectos liderados por una nueva institucionalidad pública y social.

 El gobierno de la República creo el Servicio Nacional de Emprendedurismo y Pequeños Negocios (Senprende) y el Programa de Sistemas de Centros de Innovación Tecnología y Agrícola (SCITA), manejado por la Secretaria de Educación. El problema es que se aprobaron debilitando la institucionalidad existente, como ser el Viceministerio de las MiPymes en la Secretaria de Desarrollo Económico, y el Servicio de Educación y Capacitación Agrícola (Seduca) adscrito a la Secretaria de Agricultura y Ganadería. El Senprende depende directamente del presidente de la República, al ser responsable de nombrar al director y subdirector ejecutivo. Se ocupa de una institucionalidad más horizontal que permita la participación de las asociaciones de micro y pequeñas empresas, como también aquellas organizaciones que trabajan con las Mi-pymes familiares. Senprende se mira como un programa político, tal como es “Vida Mejor”, más que un instrumento para promover y gestionar el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas en forma diferenciada y participativa.

Los recursos del Fondo de Garantía provienen de un préstamo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), por lo que todavía hay espacio para diseñar la estrategia diferenciada con la efectiva participación de los actores, incluyendo la Asociación y Consejo Nacional de Vendedores Ambulantes, que esperan que el Congreso de la República también apruebe la Ley del “Sector Informal”(¿O sector popular como les gusta a los sociólogos?) de la Economía que tiene dos (2) años de estar engavetada. Las cifras dicen que las Mi-pymes generan 7 de cada 10 empleos y más del 60% del PIB, por lo que urge un verdadero apoyo del Estado al sector más allá de la pandemia.

La Paz, Honduras, 28 de abril de 2020

https://www.alainet.org/es/articulo/206229

En Honduras, autoridades arrecian medidas coercitivas

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa. Desde muy tempranas horas de este martes se ha reportado la suspensión de la actividad comercial informal en las principales ciudades hondureñas tras que ayer en horas de la mañana, se efectuara el desalojo de locatarios del mercado Zonal Belén de Comayagüela.  

Noticia Relacionada: Sin rumbo ni brújula: noveno día de estado de excepción en Honduras

En la capital hondureña, efectivos policiales y militares cerraron el perímetro de los mercados Zonal Belén, América, Jacaleaba, San Pablo y San Isidro. Asimismo, la Policía Municipal de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) canceló la actividad económica que comerciantes realizaban en las inmediaciones del Hospital San Felipe.

Mientras que en San Pedro Sula, la autoridad policial desalojó a vendedores de los mercados: Dandy, Medina Concepción, Guamilito y El Rapidito. En esta ciudad también se reportó, el arresto de 30 personas, mientras buscaban abastecerse de alimentos.

Entre tanto, en la ciudad de La Ceiba, zona atlántica del país, también efectivos policiales retiraron a los locatarios de los mercados San Isidro y San José.

El pasado 16 de marzo el gobierno hondureño decretó estado de sitio mediante Decreto Ejecutivo PCM-021-2020, suspendiendo las garantías constitucionales, entre ellas, la libre emisión del pensamiento, la libertad personal, la propiedad privada, la libre circulación y asociación, para evitar las aglomeraciones y posibles contagios de coronavirus (Covid-19).

Sin embargo, especialistas en materia económica del Foros Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), han cuestionado las medidas de las autoridades hondureñas por no contar con una planificación estratégica que asegure la solvencia alimentaria de los comerciantes informales.

¿Réquiem por la economía global?

Por: German Gorraiz López

La economía global estaría amenazada por la aparición de medidas neo-proteccionistas en los países del Primer Mundo, especialmente tras la reciente firma por Donald Trump de la orden ejecutiva “Buy American, Hire American” (compra americano, contrata americanos) así como por la posible retirada de EE.UU del Tratado Internacional suscrito por 195 países en el 2015 para reducir las emisiones contaminantes, conocido como Acuerdo del Clima de París.

¿Finiquito a los Tratados Comerciales Transnacionales?

La obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales por maximizar los beneficios, (debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos), les habría inducido a endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo mediante OPAS hostiles y a la intensificación de la política de deslocalización de empresas a países emergentes en aras de reducir los costes de producción (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores).

Así, el Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canadá y México (NAFTA o TLCAN), firmado por el Presidente George W. Busch en 1.992 habría provocado que adultos blancos de más de 45 años sin estudios universitarios y con empleos de bajo valor añadido tras quedar enrolados en las filas del paro, habrían terminado sumido en un círculo explosivo de depresión, alcoholismo, drogadición y suicidio tras ver esfumarse el mirlo del “sueño americano”, lo que habría tenido como efecto colateral la desafección de dichos segmentos de población blanca respecto del establishment tradicional demócrata y republicano, por lo que Trump lo ha renegociado imponiendo sus condiciones (USMCA).

Igualmente, la Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) sería la pieza central de Obama en su política de reafirmación del poder económico y militar en la región del Pacífico para hacer frente a la Unión EuroAsiática que inició su singladura el 1 de enero del 2015 , pero el Presidente electo de EEUU, Donald Trump incluyó en su programa electoral la salida de EEUU de dicha asociación. Finalmente, tenemos el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión entre EEUU y la UE) cuyas negociaciones deberían finalizar para principios del 2017 pues en teoría tan sólo implicaban la eliminación de aranceles, la normativa innecesaria y las barreras burocráticas pero la tardía reafirmación de la soberanía europeísta por parte del eje franco-alemán aunado con el retorno a políticas neo-proteccionistas por parte de Trump, lograrán que la niebla del olvido cubra con su manto el TTIP.

¿Hacia el Neo-proteccionismo?

El retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU-Rusia tras la crisis de Ucrania y la imposición de sanciones por UE-Japón-EEUU contra Rusia , marcarían el inicio del ocaso de la economía global y del libre comercio, máxime al haberse demostrado inoperante la Ronda Doha (organismo que tenía como objetivo principal de liberalizar el comercio mundial por medio de una gran negociación entre los 153 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y haber fracasado en todos sus intentos desde su creación en el 2011.Así, asistiremos al finiquito de los Tratados Comerciales transnacionales (TTIP, NAFTA y TTP) y a la implementación por las economías del Primer Mundo de medidas proteccionistas frente a los países emergentes cuyo paradigma sería el establecimiento por EEUU de medidas antidumpin contra el acero y el aluminio mediante la imposición de aranceles del 25% y del 10% respectivamente y que significarán el retorno al Neo-Proteccionismo económico.

Nota relacionada Hacia la verdadera Economía Intercultural

Finalmente, tanto la UE como EEUU implementarán la Doctrina del “Fomento del Consumo de Productos nacionales” en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas, subvenciones a la industria agroalimentaria para la Instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados, Elevación de los Parámetros de calidad exigidos a los productos manufacturados del exterior y la imposición de medidas fitosanitarias adicionales a los productos de países emergentes. Ello obligará a China, México, Sudáfrica, Brasil e India a realizar costosísimas inversiones para reducir sus niveles de contaminación y mejorar los parámetros de calidad, dibujándose un escenario a cinco años en el que se pasaría de las guerras comerciales al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y ulterior regreso a los compartimentos estancos en la economía mundial.

¿Hacia la Tercera ola de la recesión?

El riesgo latente de una “tercera ola de la recesión” provocada por la inminente guerra comercial EEUU-China y el posterior estallido bursátil podría provocar que el estancamiento económico se adueñe de la economía mundial en el Bienio 2019-2020. Así, China estaría inmersa en una crisis económica identitaria al tener que implementar una amplia batería de reformas estructurales y entre las fragilidades de su economía se encuentran la todavía limitada integración financiera internacional, su aislamiento y control del aparato estatal en el ámbito interno, así como una asignación de recursos económicos poco eficiente provocada por el paternalismo público y un insuficiente nivel de desarrollo de las redes de distribución, marketing y venta. Los desafíos están centrados en vencer la alta dependencia de China respecto de la demanda de las economías desarrolladas y la incierta capacidad de la demanda privada para tomar el relevo una vez que se agoten los estímulos públicos.

Respecto a América Latina y el Caribe, la contracción de la demanda mundial de materias estaría ya provocando el estrangulamiento de sus exportaciones y la depreciación generalizada de sus monedas debido a la fortaleza del dólar, lo que se traducirá en aumentos de los costes de producción, pérdida de competitividad, tasas de inflación desbocadas e incrementos espectaculares de la Deuda Exterior. Así, según la Directora Gerente del FMI, Lagarde, “la fortaleza del dólar junto con la debilidad de los precios de los productos crea riesgos para los balances y financiación de los países deudores en dólares”, de lo que se deduce que las economías de América Latina y Caribe estarán más expuestas a una posible apreciación del dólar y la reversión de los flujos de capital asociados, fenómeno que podría reeditar la “Década perdida de América Latina” (Década de los 80), agravado por un notable incremento de la inestabilidad social, el aumento de las tasas de pobreza y un severo retroceso de las libertades democráticas.

¿Se avecina un nuevo crash bursátil?

Nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos, con lo que inevitablemente recurrimos al término “efecto mariposa” para intentar explicar la vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que terminarán por configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se está gestando. Así, el ” efecto mariposa” trasladado a sistemas complejos como la Bolsa de Valores, tendría como efecto colateral la imposibilidad de detectar con antelación un futuro mediato pues los modelos cuánticos que utilizan serían tan sólo simulaciones basadas en modelos precedentes (Teoría de la Inestabilidad financiera de Minsky), con lo que la inclusión de tan sólo una variable incorrecta o la repentina aparición de una variable imprevista provoca que el margen de error de dichos modelos se amplifique en cada unidad de tiempo simulada hasta exceder incluso el límite estratosférico del cien por cien, dando lugar a un nuevo estallido o crash bursátil.

La burbuja actual sería hija de la euforia de Wall Street y por extrapolación del resto de bolsas mundiales tras las políticas monetarias de los grandes Bancos Centrales mundiales que han inundado los mercados con centenares de miles de millones de dólares y euros con la esperanza de relanzar la economía tras la crisis del 2008 aunado con el hecho de rendimientos cero en las las colocaciones sin riesgo de los inversores en Deuda de EEUU o de Alemania.

La desconexión con la realidad por parte de los inversores les llevaría a justificar la exuberancia irracional de los mercados, creándose un mundo virtual de especulación financiera que nada tendría que ver con la economía real (windhandel o negocio del aire) y que les lleva a extrapolar las rentabilidades actuales como un derecho vitalicio, lo que unido a la pérdida de credibilidad de las agencias de calificación como Moody’s al no haber predicho la crisis del 2002 y a la ausencia de control por parte de los reguladores, habría coadyuvado a que el mercado permaneciera insensible al recorte de rating de las compañías que cotizan en la bolsa y a los avisos de la Fed que, por boca de su anterior presidenta Yanet Ellen habría advertido que “las valoraciones de las bolsas y los mercados de bonos son muy altas y que existen riesgos potenciales en ambos mercados”.

La exuberancia irracional de los mercados

El proceso especulativo impulsa a comprar con la esperanza de sustanciosas ganancias en el futuro, lo que provoca una espiral alcista alejada de toda base factual y el precio del activo llega a alcanzar niveles estratosféricos hasta que la burbuja acaba estallando (crash) debido a la venta masiva de activos y la ausencia de compradores, lo que provoca una caída repentina y brusca de los precios hasta límites inferiores a su nivel natural (crack), cumpliéndose una vez más la máxima de Keynes: “Los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes permanecer solvente”. Así, un inversor está dispuesto a pagar un precio por una acción si le reporta dinero en el futuro, por lo que el valor de dicha acción es el total de flujos esperados pero el nivel suelo de las Bolsas mundiales, (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), se situaría a años-luz de los niveles actuales debido al riesgo del proteccionismo económico, pero la posibilidad real de un nuevo crash bursátil estaría pasando desapercibida para la mayoría de Agencias de Calificación debido a la desconexión con la realidad que les llevaría a justificar la exuberancia irracional de los mercados y desechar los hedge funds (fondos de cobertura), con lo que se cumpliría la famosa frase del iconoclasta John Kenneth Galbraith. ”Hay dos clases de economistas: los que no tenemos ni idea y los que no saben ni eso”.

Llegará el día en que el mercado descienda como si nunca fuera a detenerse”

Debido al “efecto Trump” los inversores de EEUU estaban instalados en la euforia tras superar el techo ionosférico de los 26.000 puntos en el Dow Jones, (rememorando el boom bursátil de los años 20, preludio del crack bursátil de 1.929), por lo que eran incapaces de percibir el vértigo de la altura, pero los altos niveles de déficit de Estados Unidos (1,5 billones $ en el 2019) y el riesgo de retorno al proteccionismo provocará que los grandes inversores sientan por primera vez el mal de la altura que les llevará a reducir su exposición al riesgo con el consecuente efecto bajista en las cotizaciones de las acciones y revalorización de la Deuda soberana. Por último, las previsibles subidas del tipo de interés del Dólar por la Fed en el 2019 forzará a los inversionistas a que los alcistas se distancien de los activos de renta variable y que los bajistas se alcen con el timón de la nave bursátil mundial, derivando en una psicosis vendedora que terminará por desencadenar el estallido de la actual burbuja bursátil.

Así se cumplirá la máxima del iconoclasta Galbraith: “Llegará el día en que el mercado descienda como si nunca fuera a detenerse”. Dicho estallido tendrá como efectos colaterales la consiguiente inanición financiera de las empresas, la subsiguiente devaluación de las monedas de incontables países para incrementar sus exportaciones y como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras

Cierre de frontera EE.UU-México podría costar miles de millones de dólares

redaccion@criterio.hn 

Tegucigalpa.- Ante el anuncio realizado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, los economistas y expertos en comercio internacional ven con preocupación esta advertencia y sus opiniones no son nada halagüeñas para la economía de ambas naciones.

Expertos en economía y política advierten que la amenaza lanzada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien sostuvo que cerrará la frontera entre ese país y México, podría resultar en miles de millones de dólares en pérdidas para la economía al interrumpir el comercio y el flujo diario de bienes y personas entre las dos naciones.

Miembros del propio Gobierno de Trump expresaron su preocupación por el posible cierre de la frontera; la cadena televisiva CNN informa que un funcionario advirtió que las consecuencias podrían ser “catastróficas”.

Nota relacionada Trump está listo para cerrar la frontera entre México y EE.UU

Permanece incierto si Trump cumplirá con su amenaza, anunciada el viernes y prevista como consecuencia en caso de que México no logre evitar que varias caravanas de migrantes provenientes de América Central arriben a la frontera de Estados Unidos.

El año pasado, Trump profirió amenazas similares e incluso en una ocasión llegó a afirmar que cerraría la frontera de forma permanente.

Centroamérica: La inestabilidad política complica la situación fiscal del istmo

El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) presentó el documento Perfiles Macrofiscales de Centroamérica número 10, que contiene una síntesis de la situación fiscal de la región estimada al cierre de 2018, concluyendo que la situación fiscal de los Estados centroamericanos se ha deteriorado paulatinamente como consecuencia de la inestabilidad política y la falta de planificación de largo plazo.
 
Conforme el documento Perfiles Macrofiscales  de Centroamérica en su décima edición, publicado este día por el Icefi, en promedio el gasto público regional pasará de 18.1% del PIB en 2017 a 18.3% en 2018. Entre otros factores, la inestabilidad política ha reducido la capacidad de recaudar y ejecutar políticas públicas de algunos de los Estados centroamericanos. El documento revela que el tamaño del gasto público del Gobierno Central se ubicará en 2018, en 21.4% del PIB en Costa Rica, 20.4% en El Salvador, 20% en Honduras, 18.4% en Nicaragua y 17.6% del PIB en Panamá, destacando la excepción del caso de Guatemala (12.1% del PIB), Estado que continúa con una política crónica de austeridad que le hace incapaz de atender las principales necesidades sociales. 
 
En general, el gasto público de funcionamiento para los gobiernos de Centroamérica se mantuvo constante en alrededor del 12.3% del PIB, mientras que los gastos de capital se redujeron de 3.7% a 3.6% del PIB, siendo más notorio dicho proceso en Costa Rica, Honduras y Nicaragua, los dos primeros países, como consecuencia de un esfuerzo para tratar de reducir el déficit fiscal y el crecimiento de la deuda pública, mientras que en Nicaragua, la reducción es producto de la inestabilidad política que experimenta. Por su parte, el pago de intereses de la deuda pública representa el 2.4% del PIB para toda la región. Sin embargo, para países como Costa Rica, El Salvador y Honduras (3.7%, 3.7% y 2.9% del PIB, respectivamente), este pago se convirtió en una fuerte rigidez que dificulta el alcance de los objetivos de la política fiscal.

La evaluación practicada por Icefi destaca que en prácticamente toda la región se carece de sistemas planificación apropiados, dentro de los que resaltan: la ausencia de mecanismos reales de determinación del impacto del gasto público sobre la sociedad, y de evaluaciones de beneficio/costo que permitan identificar la pertinencia de las decisiones públicas.  Asimismo, continúan predominando las prácticas en las que no existe evaluación de eficiencia, mientras que la implementación del presupuesto por resultados no ha rendido los frutos deseados.  Icefi considera que la desconexión entre la asignación del gasto y los resultados obtenidos, continúa siendo el principal alimentador de la opacidad y de la caída de la moral tributaria de los contribuyentes de la región.
 
La carga tributaria regional se reducirá en 2018 a 14.0% del PIB, luego de registrar 14.1% en 2017 y 14.2% en 2016.  Los países que se estima disminuirán su recaudación tributaria son Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y Panamá.  El informe destaca que si bien es cierto el problema de Costa Rica, puede ser simplemente consecuencia de una variación estadística en la reformulación de su PIB (reducción de 13.4% a 13.3% del PIB), la ausencia de mejora recaudatoria denota un insuficiente esfuerzo para disminuir los significativamente altos niveles de evasión en el Impuesto General Sobre Ventas y en el Impuesto Sobre la Renta. Nicaragua por su parte, como consecuencia de la crisis política se estima que reducirá su carga tributaria, como mínimo, a 15.9%, luego de experimentar 16.5% en 2017. Si la crisis política continúa durante el resto del año, incluso podría disminuir hasta 15.3% del PIB. Por su parte, Guatemala y Panamá continuaron observando reducciones en la carga tributaria como resultado de la pérdida de capacidades en sus administraciones tributarias.

Los Estados centroamericanos han carecido durante 2018 de esfuerzos efectivos que logren cambios tributarios que aumenten la recaudación. Por el contrario, han mantenido las políticas de incentivos tributarios a la inversión y de protección comercial, aunque persisten esfuerzos en Honduras, El Salvador y Guatemala, por promover nuevos privilegios tributarios sin la existencia de los apropiados estudios para determinar objetivamente la pertinencia de los mismos. La estructura tributara regional continuará siendo regresiva, aunque ha mejorado ligeramente al reportar un incremento del 38.3% al 39.8% en la recaudación procedente de impuestos directos.  Dicho cambio se ha experimentado primariamente en El Salvador y Honduras.

La política tributaria continuó siendo prácticamente inexistente en la región y salvo Costa Rica que publica estudios de evasión del IVA y del ISR, así como cuantificación del gasto tributario, y Guatemala que estima la evasión del IVA y el gasto tributario —aunque no lo realiza el ente responsable—,  en toda la región se carece de estimaciones de incumplimiento tributario y de gasto tributario, lo que imposibilita la implementación de programas exitosos de control tributario y el consecuente aumento de la productividad de los impuestos.  Sobre este particular, la productividad del IVA o sus similares en la región, mejoró en El Salvador como consecuencia de la nueva forma de administrar la devolución del crédito fiscal del IVA a los exportadores; en sentido contrario, en Costa Rica, Guatemala y Panamá, se deterioró significativamente como consecuencia de la carencia de mecanismos efectivos para combatir la no facturación y la evasión tributaria.
 
El déficit fiscal regional se incrementará en 2018 hasta el 3.1% el PIB, después de registrar 2.7% en 2017, mientras que la deuda del Gobierno Central pasará del 42.5% al 43.1% en el mismo período. El déficit fiscal crecerá en 2018 en todos los países, salvo Nicaragua, que hasta la fecha, presenta serios problemas de ejecución del gasto público como consecuencia de la situación política. Un caso preocupante es Costa Rica, pues continúa sin consensos para una reforma fiscal estructural. En 2018 se estima que el gobierno central costarricense cerrará con un déficit del 7.0% el PIB, lo que producirá que el saldo de la deuda pública alcance cerca del 53.4% del PIB.

Guatemala, Nicaragua y Panamá, son los países que reportan niveles de deuda satisfactorios para los estándares recomendados por los organismos financieros internacionales. Sin embargo, en los dos primeros países las entidades calificadoras han manifestado sus reservas y cambiado sus perspectivas, de estable a negativa, producto de la inestabilidad política. Panamá continúa teniendo “nivel bajo de inversión”. Es pertinente que los gobiernos de Honduras y Nicaragua transparenten de mejor forma su ejecución fiscal en materia de deuda, particularmente la derivada de fideicomisos y la vinculada con los créditos petroleros de Venezuela para que la sociedad conozca en realidad el monto de sus obligaciones con terceros.
 
La situación de la transparencia fiscal en la región no mejoró, derivado del hecho que todos los países continuaron teniendo calificaciones muy bajas en el Índice de Desviación de Fondos Públicos del World Economic Forum, en donde el mejor calificado es Costa Rica que obtuvo 3.6 puntos de 7 posibles (51.4%).  En sentido contrario, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá reportaron empeoramiento en la percepción de desviación de fondos públicos. Guatemala reportó ciertos avances en materia de transparencia presupuestaria en el Índice de Presupuesto Abierto, al tiempo en que se siguieron manifestando problemas en El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá producto de la dificultad de obtención de cifras, las cuales, cuando se producen, no responden a la oportunidad debida. Finalmente, de acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción, la región completa, salvo Costa Rica, continuó siendo percibida como muy corrupta.
 
En general, los Estados centroamericanos continúan requiriendo reformas fiscales para la suficiencia y la sostenibilidad, con cambios en transparencia, probidad, rendición de cuentas y planificación de largo plazo, que sean acompañados por medidas que incrementen los ingresos y el gasto público, con el fin de cumplir objetivos de desarrollo compartidos por los ciudadanos. Sin embargo, la inestabilidad política latente en la mayor parte de Estados centroamericanos revela la débil legitimidad de quienes dirigen los organismos del Estado para poder impulsar estos cambios, poniendo en peligro los avances democráticos y disminuyendo las posibilidades de desarrollo de Centroamérica.

Lo que le espera a EEUU si sigue jugando con China pasará antes de lo esperado

Tomado de Sputniknews

El daño que sufrirán las economías de EEUU y de China a raíz de la guerra comercial serán casi las mismas para ambos y no tendrán mucha repercusión: sus PIB anuales no se reducirán más de un 0,3%, explica a Sputnik Nikita Maslénnikov, experto del Instituto de Desarrollo Contemporáneo.

«[Ambos países están] en una situación de mucha presión. Los mercados están nerviosos y ello a pesar de que la guerra comercial entre EEUU y China se veía venir. Es posible que una vez más [EEUU y China] muestren la voluntad política de no entrar en ese escenario», explica Maslénnikov.

Sin embargo, existe también el riesgo de que la Administración Trump se envalentone a la luz de los buenos resultados macroeconómicos del país de los últimos meses y tire adelante con sus planes a pesar de las consecuencias negativas a medio plazo, añade. Aunque la alegría no les durará mucho. «La guerra comercial puede abocar a EEUU a una recesión para 2019», advierte.

«Al final podemos encontrarnos ante el escenario menos halagüeño: una nueva crisis como la de 2008 y 2009 (…) Los chinos entienden los riesgos con los que se pueden topar. No desean tener que enfrentarse a una nueva crisis porque puede ser un golpe muy fuerte, sobre todo, para la clase media», explica.

Si bien el daño para ambos países será casi el mismo, Maslénnikov reconoce que, sin embargo, los riesgos que puede traer con él, su magnitud y su alcance pueden ser un grave problema para China, ya que la economía de Estados Unidos tiene un sistema financiero bastante más desarrollado y su economía está completamente abierta e integrada en el mercado global, a diferencia de la china, por lo que el país asiático podría estar más interesado en alcanzar algún acuerdo o compromiso.

Los efectos secundarios de esta guerra de aranceles se reflejarán primero en las economías de los países de la cuenca del Pacífico, como Malasia, Indonesia, Brunéi, Vietnam, Camboya o Laos, aliados unos y otros de Estados Unidos y de China.

Las principales consecuencias a corto y medio plazo provocarán cambios sustanciales en el sistema mundial de mercados, según Ekaterina Arápova, experta en la Universidad de Relaciones Internacionales MGIMO de Moscú.

«Pueden haber consecuencias negativas para la Organización Mundial del Comercio y para las reglas y los principios que el comercio mundial establece», advierte a Sputnik.

¿Qué ocurrirá a largo plazo? La transformación de la economía china, que de un tiempo a esta parte ha ido experimentando una progresiva apertura al mundo, podría sufrir un empujón: el consumo interno del país y la promoción de los productos nacionales se convertirán en el motor principal de la economía china, prosigue Arápova.

«China ahora mismo no puede imponer aranceles a la tecnología que importa de Estados Unidos porque depende de ella», añade la experta. Aunque sí tiene más margen de maniobra con los hidrocarburos y con la producción agrícola norteamericana, ya que el país tiene otros proveedores, como Rusia.

«Las medidas con las que responderá China a Estados Unidos son puntuales. Solo las aplica en aquellos sectores en lo que es posible prescindir de las importaciones estadounidenses», explica.

A ello se añade que esas mismas medidas solo se apliquen a la producción de ciertos estados norteamericanos. En concreto, a la de aquellos que votaron mayoritariamente a Donald Trump durante las elecciones presidenciales de 2016. Se trata de productos como la soja, el maíz, el trigo, el arroz, la ternera o la carne de ave, entre otros. En 2017, las importaciones estadounidenses a China de este tipo de productos fueron de 24.100 millones de dólares; el 19% de todos los productos agrícolas que importa el país asiático.

Según los datos que maneja Bloomberg Intelligence, China pagó a Estados Unidos 395 millones de dólares para importar su carbón. El país asiático dedica el 90% de ese carbón para producir acero. También le compra petróleo, pero en términos generales, el de Estados Unidos representa una pequeña parte del total si se compara con Arabia Saudí y Rusia. De ahí que los expertos consideren que sera a las importaciones de crudo estadounidense donde el país asiático se pueda permitir meter la tijera en mayor medida.

Mujeres Mesoamericanas se empoderan sobre economía feminista (vídeo)

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.- Las mujeres Mesoamericanas en Resistencia por una Vida Digna, se reunieron en Choluteca, al sur de Honduras, para realizar un intercambio en los procesos de formación política en economía feminista, dijo Ana Ferrera coordinadora de la Plataforma Nacional de las Mesoamericanas Honduras.

                   Ana Ferrera, coordinadora de las Mujeres Mesoamericanas

Ferrera manifestó que,  es un encuentro con 75 mujeres formadoras que a su vez se encuentran con otras mujeres formadoras para replicar el trabajo de las mujeres con los patronatos, juntas de agua, comités de salud, entre otros grupos comunitarios.

Un punto de mucha relevancia,  es dar a conocer qué es y en qué consiste la economía feminista y cómo beneficia a las mujeres y así replicarlo en otras comunidades y grupos para empoderar a las mujeres en la economía familiar y en el desarrollo de sus comunidades.

Otro de los temas a tratar es la conservación de la semilla nativa, porque con la Ley Monsanto, les están queriendo imponer las semillas transgénicas y las mujeres están en la conservación de la semilla para la siembra de huertos familiares para la obtención de productos orgánicos

Son más de 500 mujeres formadoras las que ya están involucradas en estos trabajos en más de 11 departamentos entre ellos: Francisco Morazán, Santa Bárbara, La Paz, Intibucá, Atlántida, Choluteca y Valle.

Anunció que, con el apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través de la cátedra de estudios de la mujer, comenzarán con el diplomado en economía feminista que lleva el nombre  de Melba Reyes Gómez,  una gran luchadora por las mujeres.

Vea la entrevista completa…

Karl Marx a 200 años: ¿Y qué es la economía?

Por:  Juan J. Paz y Miño Cepeda/REDH-Cuba

Karl Marx fue un erudito investigador, que supo combinar la economía y la historia como ejes para la elaboración de su teoría. Remontándose a los orígenes y primeros tiempos de la humanidad comprendió que el hombre tuvo que ocuparse de producir bienes para satisfacer sus necesidades y poder sobrevivir.

Con el desarrollo de las fuerzas productivas, los seres humanos diversificaron inevitablemente sus actividades y las relaciones sociales fueron complicándose. En cierto momento, esa complejidad provocó el surgimiento de clases sociales, con diferenciaciones jerárquicas, apropiación de riquezas por una élite dominante y explotación de otros grupos humanos mediante la esclavitud o la servidumbre.

Sobre esa base histórica, Marx encontró un hecho fundamental: por debajo de los fenómenos políticos, religiosos, clasistas o estatales estaba la economía. Y, con ello, formuló una tesis hasta entonces no destacada por otros investigadores: “la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política”, porque “el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual, en general”.

La convalidación del marxismo abre en América Latina un nuevo momento para el desarrollo creador de la doctrina de Marx.

Esta tesis de Marx fue expuesta en su genial Prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política. Pese a su claridad, muchos marxistas no la comprendieron, al punto de considerar que solo la economía es la única determinante de las otras esferas sociales. Por eso Engels debió aclarar el asunto una y otra vez, insistiendo en que la economía solo es determinante en última instancia.

Marx recurrió, además, a la metáfora de un edificio, para puntualizar que la economía es la base sobre la cual se levanta la superestructura jurídica, política e ideológica de la sociedad. Ello también ha generado confusiones, porque los términos “base” y “superestructura” no son categorías teóricas poseedoras de un contenido científico, a pesar de que el propio Marx insistió en esa imagen: “al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella”, escribió.

El materialismo marxista, como posición filosófica, inauguró otra forma de ver el mundo, que Marx igualmente resumió: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, es el ser social el que determina su conciencia”. Ese ser social es la economía. Y nuevamente Engels insistió en que el régimen económico determina el contenido general, el origen de los procesos jurídicos, políticos, ideológicos, etc.; pero en muchos casos, el modo en que surgen los conceptos espirituales de la sociedad, la forma de las teorías filosóficas, ideas religiosas, etc., están determinados por la propia conciencia social.

Lo económico no determina cada minucia histórica ni cada hecho particular, sino los contenidos más amplios, generales, de largo plazo. Tampoco cada hecho económico es el desencadenante de los procesos ni el determinante de las esferas sociales. Para Marx, el modo de producción de la vida material es el determinante social, el condicionante del “edificio”, un concepto asimilable al de sistema económico que hoy utilizan los economistas, pero que tiene otro ámbito, pues se refiere a una especial conjunción entre fuerzas productivas y relaciones de producción.

Marx reconoce que en la historia humana, la que estudió con mayor profundidad y en la que predomina Europa -eran escasos sus conocimientos sobre América Latina- se han sucedido distintos modos de producción, aunque se interesó por estudiar solo uno: el modo de producción capitalista.

El marxismo convoca al estudio y la investigación permanentes. No en balde lo definía Lenin como una guía para la acción y un método para el estudio.

Al poner en claro la interconexión de los sucesos y al descubrir su raíz económica determinante, es posible definir el curso general del proceso histórico, que obra como una ley social, es decir, como una tendencia, y no como una ley física. Quizás podría asimilarse a lo que hoy es común entre las ciencias sociales, y particularmente en la economía, cuando se trazan probables evoluciones sobre bases matemáticas, estadísticas y análisis socio-situacional, bajo la condición ceteris paribus, es decir, si las realidades estudiadas no cambian.

Solo que para Marx el asunto va mucho más lejos: es posible descubrir las leyes-tendenciales de la sociedad, que actúan a largo tiempo, solo sobre la base de las investigaciones  más rigurosas y pacientes.

En otras palabras, no puede deducirse a priori lo que ocurre en la sociedad, no pueden entenderse sus lógicas  ni sus mecanismos, ni sus últimas determinantes, si no se realiza la investigación más rigurosa y constante de la realidad, sujetándose a su materialidad empírica, y no a un hecho o proceso, sino al conjunto de los hechos y los procesos sociales.

El marxismo deviene así una teoría que convoca al estudio y a la investigación permanentes. No en balde lo definía Lenin como una guía para la acción y un método para el estudio. Y el propio Marx, al percatarse de la charlatanería y el dogmatismo de aquellos jóvenes que creían ser algo muy poderoso siguiendo su doctrina -pero sin tener en cuenta o estudiar la historia concreta- llegó a decir “todo lo que sé es que yo no soy marxista”.

Ahora bien, ser marxista tampoco asegura que la realidad sea descubierta en sus últimos determinantes y es posible cometer errores de interpretación. La rigurosidad tampoco es un patrimonio de los marxistas, de modo que hay investigadores no-marxistas que han realizado descubrimientos y aportes fundamentales a la comprensión de las sociedades del pasado o las del presente.

Los primeros partidos marxistas de América Latina (el pionero fue el Partido Socialista de Argentina, fundado en 1895 por Juan B. Justo, quien tradujo El Capital; en Ecuador el Partido Socialista surgió  en 1926 y el Comunista en 1931), y los intelectuales marxistas de inicios del siglo XX movilizaron la teoría e interpretaron las realidades de su tiempo, procurando comprenderlas para trazar las líneas revolucionarias. Sin embargo, a raíz de la Revolución Rusa (1917), la III Internacional Comunista (Komintern, 1919) y luego la era de Stalin (1924-1953), los partidos comunistas latinoamericanos siguieron las directrices oficiales de la URSS, lo cual dogmatizó al marxismo.

Aun así, pensadores como el peruano José Carlos Mariátegui (1894-1930) realizaron aportes renovadores al marxismo, como la atención al mundo andino indígena que Marx no conocía. De aquella época al presente, los estudios marxistas avanzaron en todos los países latinoamericanos.  En la década de 1970, y hasta mediados de los 80, tales estudios despegaron como nunca antes, a tal punto que los ejes intelectuales de la ciencia social de la región pasaban por la afinidad u oposición a la teoría marxista.

Las nuevas realidades que vive la región requieren de otras visiones marxistas, distantes de las heredadas de los partidos clásicos, reliquias del pasado.

El contraste llegó con el derrumbe mundial del socialismo, que provocó una verdadera debacle del marxismo y de los partidos marxistas a partir de 1990. Sin embargo, fue el ciclo de los gobiernos progresistas, democráticos y de nueva izquierda el que propició su renacimiento.

Paradójicamente sectores del izquierdismo partidista tradicional y del marxismo, que  encontraron un espacio de expresión que no tuvieron en las décadas finales del siglo XX, pasaron a ser fuerzas de oposición a esos gobiernos, a tal punto que en Ecuador surgió un marxismo pro-bancario inédito en la historia latinoamericana, al apoyar, en 2017, la candidatura presidencial de un multimillonario ex banquero, con el exclusivo argumento de que era necesario derrotar al “correísmo”, considerado como “enemigo fundamental”.

Más allá de estos episodios de coyuntura, la convalidación del marxismo abre en América Latina un nuevo momento para el desarrollo creador de la doctrina de Marx, que tiene la posibilidad de hacer énfasis en la investigación, la discusión teórica y el análisis académico. Las nuevas realidades que vive la región requieren de otras visiones marxistas, que no pudieron desarrollar sus adeptos tradicionales y que ya están lejos de los partidos clásicos que quedaron como reliquias de un pasado que necesariamente debió ser superado.