Sin Criterio no hay criterio

Por, Jaime A Flores.

Sin Criterio no hay criterio y así lo ha demostrado este nuevo periódico de circulación digital, en apenas tres “añitos” se ha convertido en un referente para las y los ciudadanos de pensamiento crítico que buscan un nuevo abordaje en la información y que hasta hace poco carecían de alternativas para contrarrestar la basura informativa producida por las grandes corporaciones mediáticas.

Criterio ha sido un soplo de brisa fresca en el rostro de los lectores. Ha superado con creces el esquema periodístico tradicional, como son las cuatro preguntas famosas: qué, quién, cuándo y cómo y de las que han hecho eco las corporaciones mediáticas, cuya finalidad es distorsionar la información para esconder y ocultar la verdad a las grandes mayorías.

Con esta nueva “vida electrónica” algunos aspectos de la información se ha democratizado en cierta medida. Hasta en un pretérito reciente era impensable que un par de quijotes, como los propietarios de Criterio, se lanzaran a la creación de una empresa periodística, cuyo privilegio lo tenía reservado el sistema solo para los oligarcas.

El aporte principal de Criterio a esta sociedad es ir en contracorriente del sistema y evidenciar todos aquellos instrumentos de dominación simbólicos, principalmente las estructuras estructuradas (medios de comunicación y lengua o cultura)  de las que nos habla el gran Bourdiu y que no tienen otra finalidad que la de perpetuar y afianzar las injustas relaciones de poder.

La creación de  Criterio es una osadía, el momento histórico no le es favorable, ya que vivimos en tiempos del “Señor Presidente”, de la “Fiesta del Chivo” o de “Yo el Supremo”, por ende se necesita redoblar esfuerzos no sólo por la cuestión de subsistencia, sino por los riesgos que implica, hasta la integridad de la vida misma se pone en juego. A los dictadores lo que menos les gusta es la verdad.

La y él creador de Criterio sustituyeron la adarga del caballero andante, por la pluma, la libreta, grabadora, teléfono celular y trípode, entrevistando, apuntando, para capturar todo aquello que por los siglos y los siglos le han ocultado a este pueblo imbecilizado por las telenovelas, las religiones y el futbol.

El nacimiento de Criterio, en un país culto y letrado, se celebraría a lo grande no sólo por su información, no sólo por sus artículos de opinión, sino porque presenta el envés de la moneda, que a través de los tiempos la han ocultado, para mantener  a este pueblo más idiotizado, más sometido y hasta identificado con sus enemigos de clase.

Conociendo a esos dos quijotes, Criterio cumplirá muchos años más de vida y seguros estamos  que nunca se apartará de los principios éticos que nos mandaba  a cumplir al pie de la letra el gran maestro de la dignidad, Ventura Ramos. ¡Larga vida a Criterio y a sus fundadores!

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