Sembrar confusión como estrategia electoral y ciencia política

Homenaje a Ralph Lee Woodward

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

No es del todo ético, pero la prudencia es virtud. Como decía Pepe Lobo, calladitos se ven más bonitos. Muchos estrategas duchos aconsejan a los políticos que eviten ser demasiado definidos, claridosos, en sus posiciones, cuando no sea indispensable o muy conveniente. Para ganar se necesita tener menos gente en contra y cualquier definición tiene adversarios. Luego, los electos con esa estratagema gobiernan con ambivalencia, y si no, ¿también puedes confundir?

Donald Trump le ha dado vuelta de calcetín a esa astucia política.  Ha sido siempre un bocón, un charlatán y vocero por excelencia de la contradicción, hay libros sobre eso. Pero además sin disculpa ni apología, deliberadamente hoy usa la negación de lo que anteriormente dijo como un recurso, a partir de la certeza de que, para sus acríticos seguidores, no puede hacer nada malo. Declara lo contrario que antes, para no estar en contra ni a favor, como bromean, si no todo lo contrario. Y sigue cosechando piadosos resultados en la masa voluble del teleauditorio en que le tiran besos, le enseñan likes, le gritan, los que no le gruñen su aprobación. Aunque no la tiene fácil.

Los observadores honestos a veces se confunden, parecieran creer que son errores, mensajes cruzados o simplemente torpeza para la coherencia. Pero adrede Trump le apuesta a multiplicar al máximo sus declaraciones, definiendo sobre el mismo asunto, posiciones contradictorias a veces diametralmente para, en alguna, acertar sin pensar, y cosechar en cada auditorio algunos despistados que sumar a su hueste de radicales y tontos. No lo pierdan de vista. Al tahúr. Fíjense bien dónde esconde la pelotita.

Manda a destituir a quien lo cuestiona, pero asegura que no fue él, fue Teté. Quiere echarles la culpa a las autoridades locales por el mal manejo de la epidemia y de las protestas, pero se rehúsa a emitir las directrices nacionales que le suplican. Se ha replegado a las convocatorias electorales televisadas, pero no porque los jóvenes le sabotearon las presenciales, ni para preservar la salud propia o de la manada, sino porque -alega que- las autoridades locales no lo dejan, ¡pobrecito! Declara que va a sacar a los dreamers del país y, cuando pierde en la corte, baja dos puntos en la encuesta, más bien afirma que les va a dar ciudadanía. Pierde en la corte su intento de atrapar migrantes en el censo y propone, en forma ejecutiva, descontarlos del conteo para asignar representantes. Siempre hay un modo de despellejar al gato.

Del diente al labio asegura que admira a J. McCain y a los defensores de los derechos forjados en los sesentas, y manda bajar la bandera a mitad del asta cuando mueren, pero quiere invadir las ciudades con la milicia para suprimir con violencia las protestas de ayer en Washington, hoy en Portland, Oklahoma … y amenaza con ocupar Nueva York y Detroit. En docenas de lugares de la unión americana donde siguen borbollando manifestaciones, que no son solamente productos del asesinato de G. Floyd, sino que ponen de manifiesto la tremenda frustración y resentimiento del negro y el migrante. Con la confusión, predica el odio, lo inspira, lo siembra y lo cosecha como intolerancia.  

Es una táctica vieja que también aplica afuera. Desde cuando, abrazaba a Corea del Norte y casi simultáneamente la amenazaba con un ataque fulminante. Declara que Honduras es una fosa séptica, pero hoy le ofrece a JOH, que ha hecho una magnifica labor, un billón de dólares para ¿inversión? Ama a la Señora Presidenta de Bolivia, his type of girl. Aunque ahora es gran cuate de AMLO, su aliado de verdad es Bolsonaro. Sigue conspirando contra Venezuela, pero ya se canso de Guaidó. Está peleando en Asia contra China porque dice que tiene que proteger la democracia de Hong Kong y la libertad de navegación en el Mar Meridional de China, que son chinos, los dos. Y en el Medio Oriente está combatiendo contra Irán, donde se desdice de lo antes convenido, asesina funcionarios y aplica sanciones. Pero también contra Siria y contra el Talibán, que prevaleció en Afganistán. Cuando llegó a la presidencia prometiendo que se iba a salir de ahí. Y cuando no se someten les sabotea a sus viejos aliados europeos el gasoducto que les conviene, y denuncia a la Organización Mundial de la Salud, que primero tendrá la vacuna.

A fin de año, la vacuna europea va a llegar demasiado tarde para sacarle las castañas del fuego. Las estadísticas de la pandemia en Estados Unidos son escalofriantes. Ya tiene casi cuatro millones de casos confirmados, pudieran ser 40 millones contagiados, con 70 mil que se van reportando a diario.¡Y está enterrando en 120 días 145 mil muertos aparte de los ejecutados en prisión! Estados Unidos es, con Perú, el séptimo país del mundo en muertos del covid, 430 por millón de habitantes, seguido solo de los peores casos de Europa, que ya están bajo control, del cual EUA está lejos aún. Según declaran sus expertos oficiales Fauci y Brix. Para tranquilizar a la gente quiere detener las pruebas, aunque lo niega, a costa incluso de pelearse con su Senado. Asegura que todo va a estar bien, sonríe, anuncia que volverá a comparecer diariamente para hablar de la pandemia, cuando cree que va a mejorar. Ayer, y hoy confiesa que se pondrá todo peor antes de mejorar y se emboza con el sello de la institución. Pero es que mejoró en abril, y volvió a dispararse en junio cuando abrió. ¡No puede abrir!

Its the economy stupid, las quiebras se multiplican. El desempleo rebasa todos los antecedentes del último siglo, y cuarenta millones piden ayuda al gobierno. Cuando la economía más fuerte del mundo se tambalea frente a un bicho microscópico que se muere en contacto con la sal. Sus correligionarios se deslindan de él. Su sobrina confirma lo que sabíamos. Es un psicópata. Pero no está derrotado. Ya advirtió que no se compromete a respetar los resultados, porque es pronto -y si pierde- serán fake. Faltan 200 días. De show, plató y desplante. Y si se queda, hundirá a su país en el miasma, llevándonos de encuentro.

Tiene en sus manos un planeta pronto al caos, con una economía global que implosiona, salvo en China, porque pretendió que el camino era el del retorno y la fuerza. Y es que el covid puso en evidencia la contradicción central de la tesis de Trump. No puedes prosperar solo, recurriendo al nacionalismo proteccionista. Y si para mantenerte enhiesto, dejas que colapse el mundo, cuando termines de respirar, quedará solo tu estatua solitaria, de sal, de cera u hojalata, sin placa, ni nombre, ni adepto ni quien la pinte o tire.

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