Política.

Los movimientos sociales en Honduras han tenido más ganancias que desaciertos

El partido Libertad y Refundación es una de las cosas positivas de la lucha del pueblo hondureño según Álvaro Cálix.

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El contexto interpela a las fuerzas sociales a ser más creativas y consistentes en el repertorio de acciones colectivas para movilizar y conducir las demandas de inclusión

Por: Redacción CRITERIO

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Con el auspicio de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung,  se presentó el documento “Lecciones y Desafíos de las Fuerzas Progresistas en Honduras”, bajo la autoría del investigador social,  Álvaro Cálix.

La mesa estuvo presidida por Ana ortega de C-Libre, el autor del estudio Alvaro Cálix, el historiador Edgar Soriano y Jennifer Erazo de la Fundación Friedrich Ebert
La mesa estuvo presidida por Ana Ortega de C-Libre, el autor del estudio Álvaro Cálix, el historiador Edgar Soriano y Jennifer Erazo de la Fundación Friedrich Ebert

El trabajo presentado,  recoge algunas de las lecciones aprendidas y los desafíos de las fuerzas sociales progresistas que conformaron el espacio de resistencia tras el golpe de Estado en junio de 2009.

La socialización del documento tuvo como comentaristas a Ana Ortega de C-Libre y al historiador hondureño Edgar Soriano.

El objetivo principal que orienta el estudio, plantea que la valoración del quinquenio, no puede dejarse al arbitrio de los perjuicios o de la simplificación del análisis, dice Cálix y más adelante sostiene que hay que alejarse un poco de las posiciones que idealizan la lucha,  como también es aconsejable alejarse de las posiciones que creen que el momento fue desaprovechado por completo.

Entre una y otra postura,  hay matices que enseñan que al escudriñarlos permiten reconocer aciertos, ganancias, errores y pérdidas muy útiles a la hora de identificar los desafíos del proyecto emancipador de Honduras

Álvaro Cálix, dijo a Criterio.hn que, la coyuntura del golpe de Estado “gatilló” una inopinada reacción que dio una gira a las luchas sociales en el país y se presentó la oportunidad de ir más allá en el intento de hacer converger las expectativas populares con la orientación de las dirigencias sociales y políticas que postulan proyectos alternativos

La coyuntura que se abrió tras el Golpe de Estado de 2009,  creo la oportunidad para las movilizaciones y experiencias de formación de luchas que se venían dando desde antes, sobre todo desde finales de los años 90. “El golpe es el gatillazo que permite que esas luchas se expresen en torno a una temática”, remarcó el autor del estudio.

“Luego por diferentes circunstancias,  ese periodo de coyuntura bajó la intensidad,  se lograron algunas cosas y otras no, pero muy pronto surge una nueva coyuntura en el 2015,  como es la movilización de los indignados que demuestra que el enardecimiento ciudadano está latente y que nos dice que si no se logra el objetivo, la ciudadanía seguirá buscando con relación a la demanda de justicia que se plantea”, analizó Cálix.

La ciudadanía, a criterio de  Cálix, “irá aumentando ese nivel de lucha porque el país está sujeto a un despojo muy grande y a una doble moral de las autoridades que nos quieren engañar con una justicia selectiva, justicia que más procede de orientaciones externas al país”.

Aunque hasta la fecha no se han logrado grandes cambios institucionales en el país con estos periodos de lucha, porque ha sido difícil y porque  los poderes a los que se enfrenta el pueblo son muy fuertes,  si se está generando una conciencia que seguramente,  será como el cemento de esta nueva Honduras.

Uno de los aciertos,  que señala Cálix, es que las protestas sociales que antes eran de dos,  tres días, pudo trascender a un espacio organizativo como el  Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) y el Partido Libertad y Refundación posteriormente.

El partido Libertad y Refundación es una de las cosas positivas de la lucha del pueblo hondureño según Álvaro Cálix.
El partido Libertad y Refundación (LIBRE), liderado por Manuel Zelaya Rosales, es una de las cosas positivas de la lucha del pueblo hondureño según Álvaro Cálix.

Ganancias

Claro que ambas instancias han cometido errores, pero el hecho de que existan y de que pueda uno,  analizar y  cuestionar; y que pueda haber un espacio de rectificación, eso sería una enorme ganancia, pero la ganancia es que existen y que la protesta no quedó ahí solamente como un espacio de tres días, agregó el investigador social.

Otra ganancia,  es que se rompió el cerco mediático monolítico, es decir que la hipocresía de los grandes medios,  permitió espacios a medios más pequeños en diferentes ámbitos, escritos, de redes sociales, digitales, radios comunitarias etc, apuntó.

Agregó que, “estos espacios están siendo aprovechados para enviar mensajes positivos y que estos medios como Criterio.hn, están ganando nuevas audiencias de gente que no quiere ni siquiera, citar la fuente de un medio corporativo que nos está engañando”.

Una tercera ganancia, dijo Cálix,  sería en la condición del pensamiento,  ya que el hondureño promedio en general, aceptaba con resignación casi divina lo que le pasaba. “con lo que ha pasado comenzó a preguntarse: ¿Por qué esos tienen tanto?,  Por qué nos engañan tanto?,  ¿Por qué aquí solo se aplica la ley a los pobres?

La lucha tendrá un buen proceso y tarde o temprano tendrá logros importantes, vaticina Cálix.
La lucha tendrá un buen proceso y tarde o temprano tendrá logros importantes, vaticina Cálix.

Desaciertos

El documento presentado por Cálix, señala que hay algunos desaciertos y entre ellos dijo que,  no se han podido corregir los vicios de la política tradicional, tanto en los movimientos sociales como en los partidos. El sectarismo, la falta de liberación democrática  y las imposiciones por intereses de cúpulas o de personas es un problema,  a pesar que en estos espacios hay mucha gente valiosa,  pero que le cuesta asimilar el cambio porque prevalecen algunos vicios de “argollas”, agregó.

Otro problema que le ve, es la capacidad de llegar a acuerdos, organizaciones que tienen pensamientos comunes en dos o tres temas, no lograr llegar a acuerdos porque se enfocan en lo que están diferenciados.

“No es malo ver que nos diferencia, pero se debe tratar de llegar a acuerdos porque Honduras exige que luchas sociales alternativas hagan frente común a los problemas que aqueja a toda la ciudadanía como el continuismo y el despojo económico en el que nos tienen las elites y la elite emergente”, analizó Cálix

Concluyó los movimientos sociales deben aprender a articularse  y a procesar diferencias y si eso se logra, por muy fuerte que sea el “Status Quo”, la lucha tendrá un buen proceso y tarde o temprano tendrá logros importantes.

La coordinadora de programas de la Fundación Friedrich Ebert, Jennifer Erazo, manifestó que el estudio de Álvaro Cálix contó con el apoyo de esa institución, con miras a identificar las lecciones aprendidas del proceso de lucha durante y después del golpe de Estado de 2009. Un ejercicio analítico desde 2009 hasta el 2014.

Según Erazo, a raíz de esa coyuntura surgieron nuevos instrumentos políticos y movimientos sociales, que han dado pie a nuevas luchas, “para que a partir de ahí  podamos articular nuevas estrategias de lucha a futuro o  en la actualidad, a través de los movimientos de indignación, movimientos indígenas,  campesinos, sindicales y el Partido Libre”.

“Este documento quiere contribuir un poco para saber qué se hizo bien, qué no se hizo también y cómo a partir de ahí mejoramos y aprendemos de los errores del pasado y podemos articular mejores luchas a futuro”, expresó.

Amplió que, la Fundación desde que se fundó, le viene apostando a la democracia, sobre todo en países como Honduras donde hay problemas democráticos, producto de la debilidad institucional. “La democracia es infinitamente  perfectible, no se acaba, no se agota, se construye todo el tiempo y situaciones de crisis tan profundas que vive Honduras, su Estado y su gente, es todavía más necesario, entonces queremos contribuir”, reafirmó.