La energía no es limpia ni sustentable

“La energía no es limpia ni sustentable si es para alimentar el extractivismo”: Asamblea Justicia Climática

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Redacción: Marcia Perdomo

Foto Portada: Redes Oxfam Centroamérica

Tegucigalpa.- En el marco de la “Asamblea Ciudadana por la Justicia Climática de América Latina y El Caribe: Voces de los Pueblos”, el mensaje fue claro. No se pondrá freno a la crisis climática si se promueven políticas extractivistas de minerales y agroindustria.

Celebrada en Santo Domingo, República Dominicana, de forma simultánea y paralela a la Semana Regional de Latinoamérica y el Caribe (LACCW 2022), la Asamblea por la Justicia Climática criticó abiertamente la influencia del sector privado y la complicidad de los Estados al evadir las discusiones de fondo sobre las causas reales de la crisis climática.

Las organizaciones y movimientos sociales de justicia climática, reunidos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, apuntaron que “sea cual sea la tecnología, la energía no es limpia ni sustentable si es para alimentar el extractivismo, la vulneración de derechos de las comunidades y la destrucción de la naturaleza”.

“No es posible frenar o salir de la crisis climática si se insiste en la promoción de tratados de libre comercio basados en el mantenimiento de políticas extractivas de minerales y agroindustria, producción insustentable, sobre-consumo y generación creciente de basura, que cada vez impactan con mayor fuerza y con mayor injusticia en nuestros territorios”, señalaron.

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Denunciaron el papel de la Semana del Clima Regional, como una ronda de negocios donde los gobiernos, las empresas multinacionales y las élites económicas de la región se reúnen para profundizar políticas neoliberales y extractivistas que están llevando al planeta al colapso climático.

Todo esto bajo la simulación de impulsar la implementación del Acuerdo de París y detener el calentamiento global. Pese a que organizaciones y movimientos socioambientales denuncian que la puesta en marcha de este acuerdo es insuficiente y ambiguo para enfrentar las crisis climáticas. Haciendo necesaria una transformación radical y ajuste para atender la emergencia producida por modelos económicos extractivistas.

DENUNCIAN FALSAS SOLUCIONES QUE PERPETÚA EL SISTEMA INJUSTO

La Asamblea Ciudadana por la Justicia Climática apoyó las demandas y denuncias de las organizaciones de República Dominicana y Haití ante la promoción de falsas soluciones ante la fragilidad de la isla, fomentadas por los responsables de la crisis para perpetuar el sistema injusto y sus privilegios.

Además, rechazaron la imagen del gobierno de República Dominicana de posicionarse internacionalmente como “amigable con el ambiente”, mientras a nivel nacional expande la megaminería.

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De esta forma, “pone en peligro las fuentes hídricas, los bosques, la agricultura campesina y los derechos territoriales, a la vez que expande el turismo no sostenible que amenaza áreas protegidas, aprovechando la debilidad institucional del país”, indicaron.

Insistieron que enfrentar el cambio climático requiere transformaciones radicales y urgentes, basadas en la soberanía energética, alimentaria, económica, territorial, en las prácticas, culturas y economías locales, así como en el intercambio solidario entre pueblos y comunidades, que respeten los derechos de la naturaleza.

En conclusión, determinaron que evitar el colapso planetario empieza por sacar al sector financiero del clima y abandonar los combustibles fósiles, la agroindustria y la ganadería a gran escala. A la vez que se favorece la agroecología y el respeto a los derechos colectivos de los pueblos que cuidan y viven de los bosques.

La industria extractiva en Honduras provoca conflictividad social, criminalización, desplazamiento y muerte contra los liderazgos y los integrantes de los pueblos afro indígenas y campesinos. Las comunidades Garífunas en la costa Atlántica, los Maya Chortí en Azacualpa, Copán; las tribus Tolupán en Yoro; los Lencas en Intibucá, La Paz y Francisco Morazán; y las comunidades de Guapinol en Tocoa, Colón; viven en carne propia esta realidad.

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