La cobardía de los narcos hondureños

 

Por: Jaime A Flores

Utilizaban todo un lenguaje verbal y no verbal que los hacía verse valientes y perdonavidas, pero detrás de toda esa simbología lo único que se escondía era una descomunal cobardía; ni siquiera los han solicitado en extradición cuando voluntariamente los narcotraficantes hondureños se entregan a la justicia imperial.

La cobardía ha sido la norma generalizada entre todos los extraditados. Desde aquel que subió de la nada y llegó a ser “grande” o aquel “grande” que quería ser más “grande” en ese submundo. Ni el hermano del narco dictador optó por una posición digna y contraria al resto de sus compinches, prefirió la fría celda de New York a una tumba en Honduras.

Cuán lejos están estos individuos de la valentía y del arrojo de sus compinches colombianos, quienes “preferían una tumba en Colombia, que una cárcel en los Estados Unidos” y hasta bañaron en sangre su patria para obligar al gobierno a derogar el tratado de extradición como medida punitiva.

Una vez que el gobierno hondureño fue obligado por los norteamericanos a firmar el tratado de extradición se esperaba una respuesta de los narcos proporcional a la amenaza que sobre ellos se cernía, ya que contaban con todos los recursos.  No hubo tal cosa, su valentía se diluyó en la nada y el futuro con su marcha inexorable lo alcanzó. Su cobardía fue superior a la desesperación y a la ignominia del trato y del encierro.

De la noche a la mañana se empequeñecieron, lejos están de todo aquel simbolismo de valientes y perdonavidas en sus comunidades, en donde mataban, violaban y torturaban sin piedad, crueles por excelencia, pero dijo Mogtaine “detrás de la crueldad se esconde la cobardía”.

Pero lo grave sería si se toma como muestra la cobardía de los narcos para medir al resto de la sociedad hondureña. Los resultados serían catastróficos porque indicaría que como pueblo somos incapaces no sólo de derrocar al dictador, sino que no tendríamos ni el arrojo, ni la valentía para defender aquello que por derecho propio nos corresponde y que a través de la violencia nos los han arrebatado.

No obstante, la situación anterior se descarta porque el pueblo hondureño da muestras de valentía y arrojo, aunque pequeños son los focos de resistencia, pero no por eso de menor importancia, desde Choluteca al Guapinol, solo para mencionar algunos. No olvidemos, que los incendios empiezan con la chispa.

Demostrado está que el pueblo hondureño es un valiente y corajudo, así lo demuestra todos los días, sólo llevar los alimentos a casa es un gran desafío; los cobardes se encuentran en casa presidencial, en el Congreso Nacional, en la Corte Suprema de Justicia, en el Ministerio Público y en el Ejército, en pocas palabras los que han hecho del Estado, un Narco Estado, cuyo líder es el aprendiz de dictador.

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