La CIA y las «Teorías de la Conspiración» Parte I

Por: John Moran Robleda, MA

Una de las armas que utiliza el sistema y el Estado para defenderse y protegerse es la calumnia. Donde – en teoría – el Estado de derecho es real la violencia estatal mucho menos y más psicológico. Otros lugares donde no existe o existe sólo en palabras tal concepto, el terrorismo del estado – que incluye desaparecidos, Inquisiciones, torturas, etc. – suele ser la norma. Pensar contra el “Establishment” siempre produce reacciones.

Unas de las escenas favoritas mías de cine espacial está en “Interstellar”. Al comienzo, vemos un mundo no como el nuestro, pero semejante en modus operandi – el gobierno estadounidense del futuro afirmó que nuestros aterrizajes en la Luna a finales de la década de 1960 habían sido falsificados, un truco destinado a ganar la Guerra Fría al llevar a la Unión Soviética a la bancarrota en sus propios esfuerzos espaciales infructuosos. En esa escena, esta inversión de la realidad histórica fue aceptada como cierta por casi todos, y las pocas personas que afirmaron que Neil Armstrong había puesto un pie en la Luna fueron universalmente ridiculizadas como «teóricos locos de la conspiración». En nuestra realidad, esto es el inverso. Si niegas que fueron reales al 100% (y hay muestras que los sostenga) el Estado te aplica la calumnia. Les invito a tomar ese camino del conejito blanco leyendo al Dr. Michael Salla (El Dr. Salla es un académico reconocido internacionalmente en política internacional, resolución de conflictos y política exterior de EE. UU. Es pionero en el desarrollo de la “exopolítica”, el estudio político de los actores, instituciones y procesos clave asociados con la vida extraterrestre.)

https://exopolitics.org/?s=neil+armstrong

Muchos en la “inteligencia” y académicos que asumen ser racionalistas al máximo se sienten amenazados por paradigmas mentales diferentes. Esto se encuentra más y en casi todo en lo que llamamos “izquierda” donde poseen – según ellos – la verdadera verdad y dialéctica. Reconocen que tienen competencia y no les gusta. Los que carecen de letrados, o calibre de “inteligencia” /académica, como el PN y PL, están, intelectualmente en la BANCARROTA. No tienen NADA. NADIE. Solo propaganda estatal. Después de Juan Ramón Martínez (mis respetos) ¿quiénes tienen? Pero ellos también no les gustan retos por la “izquierda” contra su PROPAGANDA que ellos pintan como realidad. Fake News.

Deseo plasmar esta máxima verídica a mis lectores:

* Una gran fracción de todo lo mencionado y descrito por nuestros líderes gubernamentales – sea en los EE.UU. o en Honduras – o presentado en las páginas de nuestros periódicos más respetables, desde los ataques del 11 de septiembre (EE.UU.) o la existencia del voto urbano (Honduras) hasta el caso local más insignificante de pequeña corrupción, podría categorizarse objetivamente como una «teoría de la conspiración», pero tales palabras nunca se le aplica a esta gente. En cambio, el uso de esa frase caluminante está reservado para aquellos que no poseen el sello de respaldo de la aprobación institucional. No importa si la información contraria viene del mismo sistema para el público, los que lo manejan recurre a su arma psicológica.

La verdad es que estos investigadores independientes (“conspiradores”) no son “low information citizens” (ciudadanos de poca información) como el sistema suele presentar en la conciencia opacada o idiotizada de las masas. Psyop.

¿Cómo llegamos a eso en nuestros tiempos vía la manipulación de medios? Una palabra – la CIA.

Abundan estudios, incluyendo las palabras mismas de la CIA, de la introducción generalizada de la «teoría de la conspiración» como un término de abuso político, habiendo orquestado ese desarrollo como un medio deliberado de influir en la opinión pública. Vea

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¿Pero, Lic. como surgió esto?

A mediados de la década de 1960, hubo un creciente escepticismo público sobre las conclusiones de la Comisión Warren de que un solo pistolero, Lee Harvey Oswald, había sido el único responsable del asesinato del presidente John F. Kennedy, y crecieron las sospechas – con muchos fundamentos – de que los líderes estadounidenses de alto rango también habían estado involucrados. Entonces, como un medio de control de daños, la CIA distribuyó un memorando secreto a todas sus oficinas de campo solicitando que recluten sus medios de comunicación en un esfuerzo por ridiculizar y atacar a críticos como los partidarios irracionales de las «teorías de conspiración».

Poco después, de repente aparecieron declaraciones en los medios de comunicación en las que se expresaban esos puntos exactos, y algunas de las palabras, argumentos y patrones de uso coincidían estrechamente con las pautas de la CIA. El resultado fue un gran aumento en el uso peyorativo de la frase, que se extendió por los medios estadounidenses, y el impacto residual continúa hasta el día de hoy. Revelar eso es “teoría de la conspiración”. Y en nuestros días es una “teoría de la conspiración” explicar la aparición generalizada de ataques de parte del sistema a las “teorías de la conspiración” en los medios públicos.

Está demostrado que la CIA ha manipulado efectivamente la opinión pública para transformar la frase “teoría de la conspiración” en un arma poderosa de combate ideológico. No digamos su “Operación Mockingbird”.

Específicamente, en abril de 1967, la CIA escribió un despacho que acuñó el término «teorías de la conspiración» y recomendó métodos para desacreditarlas. El despacho estaba marcado como «psych», abreviatura de «operaciones psicológicas» o desinformación, y «CS» para la unidad de «Servicios Clandestinos» de la CIA.

En mi recorrido y preparación académica en historia, dos figuras me formaron mi paradigma y forma de ver el mundo – y el pasado. Son Charles Beard y Carroll Quigley. Fue vía Beard que aprendí y acepté el papel dañino de varias conspiraciones de parte de la élite en la configuración de la política estadounidense en beneficio de unos pocos a expensas de muchos, con ejemplos que van desde la historia más temprana de los Estados Unidos hasta la entrada de la nación en la Primera Guerra Mundial. Y eso repercute en la política exterior como ha ocurrido en un país como Honduras. Obviamente, los maestros míos nunca afirmaron que todos los eventos históricos importantes tuvieran causas ocultas, pero aceptaron ampliamente que algunos de ellos sí, y se consideró tratar de investigar esas posibilidades una empresa académica perfectamente aceptable. Esa gente ya no existe hoy en día en la academia. Son censores e Inquisidores totalitarios.  

Carroll Quigley fue un historiador y teórico estadounidense de la evolución de las civilizaciones. Es recordado por sus estudios sobre las conspiraciones globales y sus intentos de difundir ciertos valores a nivel mundial. “Tragedy and Hope” es su obra magistral.

Ningunos son conocidos acá en Honduras.

Otro académico “conspirador” era el intelectual Murry Rothbard. Es demasiado espacio hablar de su volumen de trabajo que gracias al Dr. Ron Paul es reconocido.

Lastimosamente la escuela de Leo Strauss y Karl Popper predominó en la academia, el primero como base para los infernales neocons de “derecha”, el otro de parte de neocons de la “izquierda”. Junto defendían el status quo hacia eso que la CIA determinó como “teorías de conspiración”.

Muchos de la “inteligencia” hondureña – desde los de alto calibre hasta los patéticos – según sus escritos que he leído, exhiben una mezcla de pensamiento popperiano y straussiano. Los más ilustrados miran las “conspiraciones” como un aspecto real, pero dañino para la sociedad (defender el sistema). Otros los estigmatizan como paranoica o políticamente peligrosa, creando las condiciones para su exclusión del discurso respetable (también defender el sistema).

Según mi experiencia, los investigadores independientes (“conspiradores”) son realmente culpables de solo no reconocer la narrativa institucional. Nada más. Algunas surgen por allí que son simplemente una locura – como los Tierra Planistas” – o simplemente los delirios de personas que necesitan una intervención inmediata (fruto de psyops de MK Ultra y Tavistock). Operación para desacreditar.

Según mi experiencia, la “comunidad racional” (la “inteligencia”), o cualquiera que no sea de ese grupo, pero es bien informado, consciente o inconscientemente dan cuenta de que la visión institucional (Macro – global y Micro – versión hondureña) no puede ser verdadera; pero al mismo tiempo – consciente o no – se dan cuenta de que cualquier explicación o teoría alternativa requeriría que cuestionen los fundamentos mismos de sus creencias sobre la sociedad y realidad en la que viven.

Según mi experiencia, cuando la “comunidad racional” recurre a ataques ad hominem, es decir, las “teorías de la conspiración” son tontas, sin mérito o el resultado del pensamiento irracional o de esquizofrénicos paranoicos, revelan cuán importante es el papel que juega la confianza en las instituciones como en los individuos en su pensamiento y creencias. Más fuerte y violento, más censura aplican – menos confianza existe en personas, instituciones y en la narrativa oficialista.

Según mi experiencia, las verdaderas “teorías de conspiración” vienen del mismo sistema y de parte de la elite en poder. El control sustancial de los medios de comunicación es casi siempre un requisito previo absoluto para cualquier “conspiración” exitosa que tira el sistema, cuanto mayor sea el grado de control, mejor. Entonces, al sopesar la plausibilidad de cualquier conspiración, el primer asunto a investigar es quién controla los medios locales y en qué medida.

Finalmente, según mi experiencia, es irónico que la “izquierda” sea uno de los principales impulsores de la estrategia de la CIA para callar a los escépticos e investigadores independientes, clasificándolos de “teóricos de la conspiración”. Pero eso es a nivel de ideas. La CIA y otros ramos del imperialismo del Cabal utilizan a elementos estatales y en eso el PN es su arma útil.

Siempre lo he dicho, “derecha” e “izquierda” sirven el mismo amo y tiene como enemigo común: el PUEBLO y la humanidad. Mucho son mentiras deliberadas. Otros esconden detrás de verdades. Pero ambos son psyops de parte del oficialismo. “Potato” vs “potatoe”.

Hasta cierto punto, la creación de Internet y la gran proliferación de medios de comunicación alternativos, que incluye criterio.hn entre tantos, han alterado un poco este panorama deprimente. Por lo tanto, no es de extrañar que un porcentaje muy sustancial de la discusión que domina estas publicaciones se refiera exactamente a aquellos temas que regularmente son condenados como «teorías de la conspiración» por nuestros órganos de gobierno, academia, y los principales medios de comunicación. Aun han llegado los infoguerreros y “la V columna” (periodismo ciudadano) a Honduras y ejercer su presencia e influencia sobre la información y la verdad, donde trabajan sin filtro.  Sea como sea, siempre una fuente considerable de irritación y preocupación para los funcionarios del gobierno que durante mucho tiempo han dependido de la complicidad de sus dóciles órganos de medios para permitir que sus graves fechorías pasen desapercibidas e impunes.

Cuanto más descubro la cantidad de delitos y desastres graves que han escapado por completo al escrutinio sustancial de los medios, más me pregunto qué otros asuntos pueden permanecer ocultos. Es tiempo de volver a la forma de pensar crítica y Socrática, a pesar de las interminables campañas de propaganda conspirativa de la CIA y otros para persuadirnos de que deberíamos descartar tales nociones. Sin ningún compromiso. Sin pensarlo – como ovejas o zombies.

¿Qué pasaría si una facción del mismo sistema reconoce y demuestra que lo que la CIA y sus organizaciones semejantes del “Deep State” han calumniado como “conspiración” es realmente verdad y mucho más? Parte II próximo.

Un comentario en “La CIA y las «Teorías de la Conspiración» Parte I

  • el octubre 11, 2020 a las 5:40 pm
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    Bravo Lic. Es dificil que capten lo que es un psyop contra la ciudadania, y como es aplicado a esos que buscan la verdad via sus investigaciones independientes o conclusiones. Pero lo hicistes muy bien. yo se para adonde vas con parte II. Distes una pista.

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