La agenda de la televisión en Honduras

 

Por: Adolfo Gabriel Carranza

La televisión abierta inicia en Honduras en 1959. Es uno de los medios de comunicación de mayor aceptación dentro de los hogares de los hondureños, debido a su alcance y cobertura, siendo de las principales fuentes de entretenimiento e información.

La TV en Honduras ha perdido credibilidad por sus programas de vaciedad cultural en la mayoría de canales y su parcialidad con el régimen actual. Ante la falta de educación y oportunidades, algunos ciudadanos no desarrollan la capacidad de hacer una lectura crítica de los contenidos ofrecidos por estos canales.

Los canales han escogido el camino de la enajenación social a través de varios instrumentos de  impacto mediático. Por ejemplo: shows de música, narconovelas, notas sensacionalistas, etc. Con el fin de destruir en la conciencia de los jóvenes y adultos, el sentido del reclamo ante los problemas sociales que enfrenta el país.

Son promotores del morbo y el escándalo. También descalifican a todo aquel que esté en contra de la administración del actual gobierno, descalificándolo y llamándolo de »izquierda». Exaltan lo ridículo, y en sus discursos minimizan las consecuencias de la corrupción y de un presupuesto descontextualizado.

Estos medios se prestan para anuncios continuos de creación de miles de empleos en ciertos sectores, sin que se diga qué inversión generará dichos empleos, ni cuándo, ni dónde. Y como menciona el Dr. Hugo Noé Pino el ilusionismo económico es parte del paisaje surrealista que vive Honduras en la actualidad.

Estas cadenas tienen la costumbre de emitir boletines informativos para introducir un sesgo favorable al gobierno. Jamás se ve una crítica al Presidente, lo muestran por lo general de una forma positiva pero sin caer en la alabanza. También limpian la imagen de militares y policías, por eso es normal que exista censura o despido a algunos periodistas que no quieran seguir esa línea.

Sus análisis nunca son neutrales, además utilizan como referencia a pseudo analistas que mas  parecen activistas políticos. Y algunos boletines de “último momento” son sobrevalorados y exagerados. 

Estos medios buscan constantemente enemistar a su público con aquellos sectores desprotegidos (Migrantes, campesinos, estudiantes, etc.).

Asimismo,  se puede reflejar este mismo patrón de la televisión en la radio. Lo bueno de todo esto, es que parte de la población hondureña está tomando conciencia y busca medios alternativos para informarse ante esta avalancha de instrumentos mediáticos.

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