Enclavada entre los departamentos de Cortés, Yoro y Comayagua, se alza una de las obras de ingeniería más imponentes de Centroamérica: la Represa Hidroeléctrica General Francisco Morazán, conocida popularmente como «El Cajón».
Los Orígenes del megaproyecto
En la década de 1960, la empresa Harza Engineering de Chicago identificó el potencial hidroeléctrico de la zona, y en 1967, la firma suiza Motor Columbus realizó el primer estudio de factibilidad. Tras quince años de investigaciones y análisis comparativos con otros proyectos, se determinó que «El Cajón» era la mejor alternativa para satisfacer las necesidades energéticas del país.
Las obras civiles se iniciaron oficialmente el 15 de junio de 1980, bajo la responsabilidad de dos consorcios internacionales: el «Consorcio El Cajón» (CELCA), integrado por firmas de Italia, Suiza y Alemania Federal, encargado de la construcción de la presa; y el «Consorcio Internacional El Cajón» (CONINCA), a cargo de la Casa de Máquinas subterránea.
Características técnicas
La represa «El Cajón» es una obra maestra de la ingeniería. Con una altura máxima de aproximadamente 206 metros, es considerada una de las presas de arco de concreto más altas del hemisferio. Su diseño parabólico de doble curvatura requirió un millón y medio de metros cúbicos de concreto para su construcción.
Longitud de la corona: 282 metros
Ancho en la corona: 7 metros
Espesor máximo en la base: 48 metros
Capacidad del embalse: 5,700 millones de metros cúbicos
Superficie del embalse: 94 kilómetros cuadrados
La Sala de Máquinas, excavada dentro de la montaña de roca caliza, alberga cuatro turbinas tipo Francis de eje vertical, cada una con una capacidad de 75 megavatios por hora, sumando un total de 300 MW de potencia instalada.

La represa fue concebida con tres objetivos fundamentales:
Producción de energía renovable
Desde su entrada en operación en 1985, «El Cajón» se convirtió en la columna vertebral del Sistema Interconectado Nacional (SIN), abasteciendo hasta el 70% de la demanda eléctrica del país en sus primeros años de operación. Actualmente, sigue siendo la principal central hidroeléctrica de Honduras.
Control de inundaciones para el Valle de Sula
La represa ha demostrado su valor estratégico en la protección de una de las regiones más productivas del país. Durante el huracán Mitch en 1998, «El Cajón» soportó cargas extraordinarias de agua, evitando inundaciones catastróficas en el Valle de Sula.
Polo de desarrollo económico
La presencia de la represa ha generado un ecosistema de desarrollo alrededor de su embalse. Se han implementado proyectos sociales que benefician a más de 70 comunidades y más de 15,000 habitantes en la periferia de la cuenca
Desafíos Técnicos y Ambientales
«El Cajón» ha enfrentado desafíos significativos a lo largo de su historia. Uno de los más críticos ha sido el descenso del nivel del embalse, que en 1994 alcanzó niveles críticos, llevando al racionamiento de energía. Las causas de este fenómeno han sido objeto de debate, incluyendo:
Posibles filtraciones en la base: Construida sobre piedra caliza, una roca porosa con fallas geológicas, la represa ha requerido múltiples intervenciones para sellar filtraciones. Los índices de filtración se estiman en aproximadamente 1,000 litros por segundo.
Degradación de cuencas: La deforestación y el cambio de uso de suelo en las cuencas de los ríos Humuya y Sulaco han afectado la regulación hídrica.
Cambio climático: Las variaciones en los patrones de precipitación han impactado la generación hidroeléctrica, obligando a diversificar la matriz energética.
Recursos utilizados como fuente documental
El desarrollo de la represa de El Cajón: sus efectos sociales y ecológicos en Honduras
Investigación represa hidroeléctrica El Cajón, Honduras.





