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Hacen a un lado las canas y el cansancio para sumarse a la lucha

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Armando Reyes y Fernando Espinal, dieron un ejemplo de lucha a la juventud que, por desidia, no se integra a estos espacios.

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.-El paso de los años y el cansancio que éstos han generado en sus vidas no es obstáculo alguno para que las personas de avanzada edad se retraigan de las luchas que libran los pueblos para romper las ataduras de las injusticias.

Bajo esa perspectiva salieron a protestar este domingo contra el régimen de Juan Hernández, Armando Reyes y Fernando Espinal, dos hombres que “ya peinan canas” y que sienten que en este momento la patria los llama para luchar y buscar su rescate.

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Don Armando Reyes cargó una pesada cruz este domingo—según él—para emular la crucifixión del pueblo hondureño por parte del régimen de Juan Hernández.

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Armando con más de 60 años de vida, salió del punto de concentración en el bulevar Morazán, con una cruz en sus hombros. Caminó por la zona unos 25 minutos, encabezando la movilización de la Acción Ciudadana Contra la Dictadura, que hoy exigió la salida del poder de Juan Hernández.

Dijo que emulaba la crucifixión del pueblo hondureño por parte de un gobierno ilegítimo, de facto y corrupto, que está orillando a su gente a huir hacia los Estados Unidos a buscar esa vida mejor que se les promete aquí.

Proveniente de la comunidad San Antonio, en el occidental departamento de Intibucá, frontera con El Salvador, Armando llegó a Tegucigalpa con la única intención de participar en la movilización de hoy y cargar una pesada cruz de madera en señal del sacrificio que está haciendo el pueblo hondureño por la corrupción, la imposición de medidas neoliberales y nuevos impuestos por parte del gobierno.

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                                                                        Fernando Reyes

“Ya no aguantamos con todas las alzas en los precios de la canasta básica, de los combustibles, no hay medicinas en los hospitales, nuestra gente se está muriendo, no hay trabajo, por eso nuestro pueblo está emigrando, el pueblo pobre, el pueblo de tierra adentro está emigrando a otros países en caravanas”: Armando Reyes, agricultor hondureño.

Mientras mujeres y hombres más jóvenes que él gritaban: “el pueblo unido jamás será vencido”, redoblaba su paso para no quedarse atrás.

Don Armando tiene un léxico florido, inusual en un campesino; la razón es que en su juventud cursó estudios en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNAH, porque quería ser abogado, pero la situación económica no se lo permitió. Tuvo que abandonar la universidad y marcharse nuevamente al campo, siendo un perito mercantil y contador público.

En los últimos años ha fracasado en sus siembras por los efectos del cambio climático, los altos precios de los insumos y porque los gobiernos le han dado las espaldas a los pequeños productores del agro.

Mientras compagina sus ideas y las exterioriza, Armando tiene claro que mediante la organización y la lucha, está el éxito para sacar la dictadura de Juan Hernández. Aunque admitió que no será nada fácil porque Hernández está blindado y protegido por las cúpulas militares, policiales, empresariales y por la embajada de los Estados Unidos.

En el pasado fue dirigente campesino, y desde 2009 es miembro del Frente Nacional de Resistencia Popular y ahora se ha sumado a la Convergencia Contra la Dictadura.

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Fernando Espinal cumplirá 90 años en abril y todavía sigue manifestándose en las calles junto a los sectores populares.

 

Más atrás de Armando iba Fernando Espinal, un capitalino que se apresta a cumplir 90 años en abril. Don Fernando llevaba la bandera nacional de Honduras con la leyenda “Cruzada Morazanista de Unidad Nacional Contra la Dictadura”.

Relató que tiene diez años continuos de manifestarse en las calles. Su lucha comenzó con el golpe de Estado de 2009 que derrocó del poder al entonces presidente, Manuel Zelaya Rosales. Su intención es luchar por la patria, sus derechos y leyes, lo cual dijo está dispuesto a defender hasta morir.

Pese a su avanzada edad, don Fernando fue claro al decir que en “Honduras no hay independencia de poderes, porque éstos están comandados por un dictador”. De acuerdo a sus valoraciones, los titulares de los poderes Legislativo y Judicial son “sirvientes” de Hernández. “Ellos son sirvientes, empezando por los magistrados de las Corte Suprema de Justicia y el Fiscal General de la República y todas las dependencias del gobierno”, dijo con severidad.

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Recuerda como si fuera hoy la dictadura nacionalista de Tiburcio Carias Andino (1933-1949), pero manifestó que la más cruel de todas las historias oscuras que ha tenido Honduras, la peor ha sido la comandada por Juan Hernández, “porque los que mandan son los delincuentes”.

El luchador social tiene tres hijos, vive en la colonia Villadela de Comayagüela. En su juventud laboró como operador en diferentes cines de la capital, entre ellos, los desaparecidos: Hispano, Lux, Moderno, Variedades y Clamer.

Si alguien le pregunta si todavía trabaja, don Fernando no vacila en decir que sí, y que lo hace “luchando en las calles”.

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