Gobierno pagó más de L.78 millones a maquiladores en mascarillas que son una burla

Entregas de las mascarillas, que no protegen del virus de Covid-19, han sido manejadas al margen de la transparencia por el gobierno, sembrando dudas y sospechas.

Por: Marcia Perdomo

redaccion@criterio.hn

Fotos: Fernando Destephen

Tegucigalpa. –Paty salió de casa con gel higienizante y mascarilla en mano a realizar las compras a un supermercado en San Pedro Sula, pero para su sorpresa, después de hacer una interminable fila bajo el sol y el calor propio del Valle de Sula, su acceso al establecimiento fue negado por los guardias de seguridad.

“Me dijeron que no andaba la protección debida para poder entrar al supermercado y comprar con las demás personas que, si llevaban otro tipo de mascarilla”, relató Paty a Criterio.hn.

Retrocedamos un poco. Paty salió de casa con un cubrebocas de tela que había recibido del gobierno días antes en su colonia y que forma parte de una compra de 9 millones de mascarillas de tela, elaboradas por la Asociación Hondureña de Maquiladores (AHM) a un costo de USD. 3,150,000.

“¿Cómo que no traigo la mascarilla correcta? […] Esta es la mascarilla que da el gobierno. Es la que nos dio el presidente, le dije yo, es una mascarilla segura. Pero no, me respondió, a nosotros nos han indicado que no deben entrar con esa mascarilla porque no son seguras, no es una mascarilla de protección”, contó Paty sobre el peno incidente que la abochornó.

La experiencia la dejó molesta. “Yo estaba exigiendo que se me indicara por qué, si la mascarilla me la dio el gobierno, ¿por qué ellos están diciendo de que no es una mascarilla de protección? Yo me indigné un poco, porque me tocó hacer fila afuera, en el sol, para que llegaran y me dijeran que no”.

Paty relata que tuvieron que llamar al supervisor de los guardias y que al preguntarle cuáles eran las mascarillas correctas para usar, le respondió que mascarillas quirúrgicas o las N95 o KN95. “Yo me indigne porque dieron dos por ciudadano”. Al llegar a su casa comentó con su familia lo sucedido por lo que al final las desecharon y lo que vio en un inicio como un pequeño alivio económico ante el rápido incremento de precio que tuvieron las mascarillas quirúrgicas al inicio de la pandemia, ahora le pareció una burla.

“La economía no está para estar gastando, entonces claro vamos a usar lo que el gobierno nos da, para que vamos a gastar si lo que ellos dicen es que debemos usar estas mascarillas, que son seguras y cuando estaba allí, pues la gente estaba viendo que no me querían dejar entrar por el tipo de mascarilla, entonces también es un rechazo”, relató.

El precio de las mascarillas quirúrgicas no fue lo único que se disparó, durante los primeros meses del confinamiento en Honduras, los costos de la energía eléctrica y la canasta básica se fueron para arriba. “El único beneficio que recibimos fue la mascarilla y dijimos: bueno, aunque sea esto del gobierno, nos salió gratis”, narró.

Corrupción Honduras
Debido a su difícil situación económica, este hombre que vive en Comayagüela, Distrito Central, usa las mascarillas que entregó el gobierno y que fueron confeccionadas por la Asociación Hondureña de Maquiladores. Su riesgo de contagio es muy alto.

Demagogia con dinero ajeno

Aunque de gratis, estas mascarillas de tres capas de tela de algodón no tienen nada. El 24 de abril, Inversión Estratégica de Honduras (Invest-H) autorizó, mediante la orden de compra 027-2020, la adquisición de 9 millones de “mascarillas 100% de algodón de 3 capas, exclusivas para prevenir contagios”.

La adquisición fue autorizada mediante el modelo de compra directa, por el comisionado especial de atención a la emergencia Covid-19, Lisandro Rosales, mediante oficio No.082-CEAE-Covid-19-2020, según consta en el soporte documental de las compras realizadas por Invest-H en el marco de la emergencia sanitaria por Covid-19 al 07 de junio de 2020.

El costo total de las mascarillas fue de tres millones 150 mil dólares estadounidenses, unos 35 centavos de dólar por unidad. Sin embargo, la tasa de cambio “se incluirá cuando se genere el Formulario F01, al momento de realizar el pago”, dice el cuadro de actualización de estatus de las compras realizadas en el periodo 1 de marzo al 23 de abril que elaboró Invest-H.

La factura 000-002-01-00031191, emitida por la AHM, a la que tuvo acceso Criterio.hn muestra el pago de 1,401,988 mascarillas a un costo de USSD 490,695.80, con una tasa de cambio de 25.0083 lempiras por dólar. Lo que significa que en esa entrega el gobierno erogó un aproximado de 12.3 millones de lempiras (12 millones 271 mil 467 lempiras con 78 centavos). Esa factura se extendió el 25 de mayo y para esa fecha el Tipo de Cambio de Referencia del Banco Central de Honduras, era de 24.8345 lempiras por dólar.

De acuerdo con el Tipo de Cambio de Referencia aplicado para la transacción, el gobierno habría pagado un total de 78,776,145 lempiras a la Asociación Hondureña de Maquiladores, presidida por Mario Canahuati, un exitoso empresario de la zona norte de Honduras y político del Partido Nacional. Canahuati fue canciller de la República durante el gobierno de Porfirio Lobo (de enero 2010 a septiembre de 2011) y precandidato presidencial en las elecciones de 2008.

Ya en el IV informe de “La Corrupción en Tiempos del Covid-19”, el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) señala los costos por cambio de moneda asumidos por el Estado de Honduras. Los productos vendidos al gobierno son fijados en dólares estadounidenses como moneda de referencia, provocando que sea el Estado de Honduras quien absorba e incurra en gastos adicionales al momento del pago.

Paty sospecha que esa compra a la AHM fue una forma de tranquilizar a los empresarios de la maquila, quienes estaban presionando al gobierno por las pérdidas que estaban sufriendo producto del confinamiento. “Algunos doctores que escuché no estaban de acuerdo porque no eran seguras”, refiere la ciudadana sampedrana.

“Yo vivo en una zona casi maquiladora y los mismos operarios no llevan esa mascarilla. Llevan mascarillas quirúrgicas u otro estilo de mascarilla que ellos ya han comprado por su medio”, compartió Paty a Criterio.hn.

Paty, quien prefirió no dar su nombre real por miedo a represalias, contó que finalmente su familia optó por comprar mascarillas quirúrgicas y que cuando finalmente se estabilizó el precio de estas sintió alivio.

“Se pasaba del presupuesto y como son desechables, no se podía estar comprando. En cambio, las de tela, usted venía y las lavaba… pero hasta la fecha creo que más bien fue una mala inversión del gobierno porque muchas personas no las usan. Bueno aquí, ni los mismos maquiladores las usan. Ellos tienen más temores, se protegen con quirúrgicas”, comentó.

“Si usted ve, la misma municipalidad de San Pedro Sula, sus empleados no usan de esas mismas que da Copeco. Usted ve las fotografías cuando publican que están en reuniones y todo eso, a ninguno se le mira una mascarilla del gobierno. A todos se les mira su KN95”, comentó la sampedrana.

¿Qué tan efectivas son las mascarillas de triple algodón que compró el gobierno de Juan Hernández?

Las mascarillas pactadas con la Asociación Hondureña de Maquiladores, comenzó con una mentira que superó cualquier película de ciencia ficción. El 10 de abril el presidente hondureño, Juan Hernández, anunció la entrega de nueve millones de mascarillas impregnadas con un químico que mataba el virus de la Covid-19, certificadas por la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), según una publicación del sitio web de la Presidencia.

La aseveración de Hernández fue desmentida en aquel momento por médicos y científicos hondureños entrevistados por Criterio.hn, quienes señalaron que la “FDA no aprobaría algo que fuera tóxico para el uso en seres humanos porque un químico inhalado puede tener un efecto secundario”.

Mientras los medios de comunicación corporativos repetían una y otra vez la mentira del gobernante, la Asociación Hondureña de Maquiladores comunicó en su sitio web que los cubrebocas, fueron “elaboradas con altos estándares de calidad confeccionadas con 3 capas de tela cien por ciento algodón, con tratamiento anti microbial, lavable hasta 15 veces, lo que reduce la propagación del virus Covid-19”.

Si bien es cierto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio especificaciones para la elaboración casera de mascarillas de tela ante el limitado surtido de barbijos, el asunto no es solamente salir del apuro. De hecho, la misma institución, elaboró dos guías sobre los materiales textiles que debían o no usarse. La primera publicada el 6 de abril y la segunda el 5 de junio.

Desde la primera publicación, realizada el 6 de abril, la OMS resalta que no hay evidencia actualizada sobre la efectividad de estas mascarillas pero que las mismas deben, al menos, tener cualidades hidrofóbicas del material externo con el que se elabore la máscara, e incluso afirma que el material con que se confeccione no debe ser elástico y al menos contar con tres capas. Una capa interna absorbente como algodón, otra capa media de material no tejido como propileno y finalmente una externa de material no absorbente como poliéster o una mezcla de poliéster.

También aclara que un estudio que evaluó el uso de mascarillas de tela en un centro de atención sanitario descubrió que los trabajadores de la salud que usaban mascarillas de tela de algodón tenían un mayor riesgo de infección en comparación con las que usaban máscaras médicas.

Corrupción Honduras
Estas son las mascarillas de tela de algodón elaboradas por la Asociación Hondureña de Maquiladores.

Sobre el tema de las mascarillas de triple capa de algodón que adquirió el Estado por medio de la AHM, Criterio.hn entrevistó al vicepresidente del Colegio Médico de Honduras (CMH), Samuel Santos, quien afirmó que “no son mascarillas para prevenir el Covid-19 y que quien las use pueda contagiar a otro”.

“Eso no es bioseguridad, es como ponerse un pañuelo o ponerse cualquier cosa en la cara, pero no es adecuado ni es seguro utilizarlas”, explicó el galeno y agregó que “si se está usando este tipo de mascarillas, se está exponiendo a quienes la usan a la enfermedad”.

Santos recordó que a los médicos en el sector público se les entregó mascarillas KN95, no certificadas para el uso hospitalario, lo que provocó que un alto número de personal de salud se contagiase con Covid-19 y que resultó en la muerte de al menos cuarenta médicos.

En cuanto a las propiedades virucidas y bactericidas que el gobierno les da a las mascarillas de algodón, el galeno responde: “Eso no existe. En ninguna parte del mundo existen mascarillas virucidas, ni bactericidas. Es una burla para la inteligencia de cualquiera que está al tanto de lo que está pasando en el mundo con esta pandemia […] No puede venir aquí cualquier persona a decir una tontería de esas y reírse creyendo que ha engañado a toda una población. Hay un sector de la población que sí está educado y está informado. Además, sabemos lo que está pasando en el resto del mundo en el minuto a minuto”.

La mentira que se extendió hasta el interior de las maquilas

Cuando inició la pandemia le dijeron a Pedro -nombre ficticio, 50 años, tez morena y cuerpo atlético- que siguiera trabajando en su maquila asentada en un parque industrial de San Pedro Sula, departamento de Cortés, zona norte de Honduras. Pero a los pocos días, la situación ya lucía incontenible, los casos en el país iban en ascenso y los dueños de la empresa determinaron suspender a sus empleados sin goce de sueldo por dos meses.

Cuando regresó a su trabajo, Pedro identificó que su maquila ya tenía otro rubro entre sus atribuciones: hacer mascarillas de tela para exportación. Sin embargo, contrario a lo que esperaría de una empresa que obtiene ganancias multimillonarias, no recibió la protección esperada con caretas y mascarillas certificadas, tampoco vio que se respetara el distanciamiento social en su área de trabajo. Simplemente había gel en la puerta, alguien tomando la temperatura, un grupo de médicos generales en las afueras por si presentaba síntomas y a seguir trabajando con su mascarilla de tela.

Pedro vio cómo cada compañero suyo caía enfermo y era incapacitado por haberse contagiado con el nuevo coronavirus. Hasta que llegó su turno. Estuvo varios días enfermo y, debido a otras patologías cardíacas, tuvo que ser llevado a médicos especialistas para que le salvaran la vida. Eso a pesar de que el salario que le paga la empresa no supera los 9 mil lempiras. Si él quiere ganar más de eso tiene que hacer horas extras.

A Pedro, como se ha hecho en muchas maquilas de la zona norte, le dijeron que por los meses que la empresa estuvo paralizada también tendría que asistir los sábados y hacer jornadas más extendidas. Le manifestaron que eso era parte de un sacrificio necesario para evitar el quiebre de la misma y su inminente desempleo.

Si bien, cuantificar el número de personas que resultaron contagiadas al interior de las maquilas es difícil, ni siquiera se cuenta con pruebas en tiempo real; a inicios de julio la fiscal del CMH, doctora Ligia Ramos hacía un desesperado llamado al cierre de las mismas. No solamente regresaron a trabajar, sino que además lo hicieron con poco o nada en medidas de bioseguridad y trasladando a su personal en vehículos donde no se respetaba el distanciamiento físico.

AHM dice que regala mascarillas

Desde la cuenta en Twitter de la Asociación Hondureña de Maquiladores (AHM) se promueven varias narrativas y hashtags, entre las que sobresalen: #AHMTeCuida, que acompaña todas las publicaciones de donaciones y “acciones solidarias” que realiza la AHM a través de su presidente, Mario Canahuati en hospitales y otros centros asistenciales; y #YoMeSientoSeguro, mediante el cual muestran imágenes de sus empleados al interior de la maquila usando las mismas mascarillas con triple capa de algodón que vendieron al Estado.

Sobre el uso de las mascarillas “A3” (como las denomina el gobierno) al interior de fábricas o bancos, el vicepresidente del Colegio Médico de Honduras refiere que se deben extremar las medidas de bioseguridad. El operario debe llevar una mascarilla N95 y usar careta, así como contar con agua y jabón para lavarse las manos o en su defecto alcohol a 70 grados, e incluso llevar guantes dependiendo del tipo de trabajo que realicen.

“Lugares cerrados donde hay muchas personas, si tienen aire acondicionado central, donde está recirculando el mismo aire viciado que están respirando, tienen que utilizar mascarillas N95. No mascarillas de retazo de camiseta sino mascarillas N95, certificadas por NIOSH (Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional, por sus siglas en inglés), para poder asegurar a los trabajadores de que no se van a contagiar”, explicó el galeno.

Sin embargo, advirtió que “ni esto les da 100 % de seguridad, pero por lo menos un 95% de probabilidades de que no se van a contagiar. Además de eso, deben usar una careta protectora para que se cubran los ojos, la nariz y la boca. Es importante proteger los ojos, sino hay una careta pues por lo menos lentes protectores para que los utilicen los trabajadores”.

Sobre si es posible conocer la tasa de contagio al interior de los centros maquiladores, el doctor Santos expresa que no se están llevando las estadísticas necesarias, primero porque no hay pruebas suficientes y segundo porque la crisis sanitaria no está siendo manejada ni por la academia, ni por la ciencia, ni por la técnica.

Ambos extremos, dice el galeno “dificultan conocer cómo se está comportando la enfermedad a nivel nacional, y esto incluye también a la maquila que es parte del estrato de la población hondureña. Es muy difícil y aventurado decir si en las maquilas o en cualquier otro sector hay aumento o descenso de enfermedades en todo el país”.

La opacidad de un gobierno hasta el cuello por denuncias de corrupción

A lo largo de este artículo, Criterio.hn intentó verificar el destino de los nueve millones de mascarillas de tela, adquiridas mediante la orden de compra 027-2020. Inicialmente la institución beneficiada por la compra de las mascarillas era la Secretaría de Salud, según consta en un cuadro de adquisiciones realizadas por Invest-H en el periodo de marzo al 23 de abril 2020.

No obstante, en algún punto la institución receptora que no era Invest-H, sino la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) se convirtió en la beneficiada. Las mascarillas nunca llegaron a la Secretaría de Salud como consta en el Oficio 241-2020-OABDN-SS, emitido por el departamento de Bienes Nacionales de la Secretaría de Salud en respuesta a una solicitud de información realizada por Criterio.hn a la Unidad de Transparencia con relación al destino final de las mascarillas “A3”.

Sabemos por relato anecdótico e imágenes compartidas en redes sociales, que quien realizó visitas e hizo entregas de mascarillas en varias colonias de San Pedro Sula y el Distrito Central fue Copeco, pero al cierre de esta publicación, esta institución no ha respondido a la solicitud de información realizada a su Unidad de Transparencia.

Previo a esto, solicitamos información a las unidades de transparencia de la Secretaría de Salud, la Secretaría de Defensa e Invest-H, pero cada una respondió con versiones diferentes sobre el destino de las mascarillas, diciendo que fueron repartidas por el programa gubernamental «Honduras Solidaria» o incluso un le “sugerimos abocarse a los Portales de Transparencia y otros medios informativos de dicha institución”. 

Eventualmente, por medio de una búsqueda al azar encontramos que las municipalidades de San Jerónimo, Comayagua, y Marcala, La Paz, recibieron 17,498 y 10,887 cubrebocas, respectivamente, mediante el programa “Todos con mascarilla”.

En respuesta a la solicitud a la Unidad de Transparencia de Invest-H, conocemos que Copeco fue la institución receptora a quien la AHM supuestamente entregó los 9 millones de mascarillas. Según la respuesta de Invest-H, en las oficinas de Copeco en San Pedro Sula se entregaron 6,339,500 cubrebocas y en Tegucigalpa se recibieron 2,660,500.

Copeco emitió 31 de las 32 constancias de recibido que luego fueron recogidas por Invest-H para redactar cuatro actas de recepción que fueron firmadas por representantes de Invest-H, Copeco, AHM, el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) y la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), esta última en calidad de veedor.

¿Inspeccionaron los representantes y el veedor, el producto recibido? Es una buena pregunta porque las 32 entregas se realizaron a lo largo de once fechas diferentes que van desde el 18 de abril hasta el 5 de junio, en dos ciudades opuestas. En estas actas de recepción redactadas por Invest-H, se admite que en las entregas solamente participaron Copeco y la Asociación Hondureña de Maquiladores, sin la participación de Invest-H, el TSC y ASJ, pero que igual firmaron el documento.

Cómo si la población ocupase mucho para dudar del gobierno, las actas de Invest-H muestran un desfase, que dependiendo de qué tan concienzudamente se lea el documento muestra un excedente de 74,944 mascarillas o un déficit de 1,099,136 cubrebocas, este último en caso de solamente sumar lo que muestran los cuadros. Quién redactó el documento debió tener la misma duda, porque después de la segunda acta de recepción optó por remover la columna de “pendiente por recibir”.

El 8 de septiembre el ministro de la Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social, Reinaldo Sánchez, compartió en Twitter que en nombre del presidente Juan Hernández hicieron entrega de 125 mil mascarillas “A3” y gel antibacterial en las iglesias del Distrito Central. Curiosamente, quienes entregaban los cubrebocas de tela, era personal de Copeco, pero ellos llevaban mascarillas N95 o KN95.

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