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Cadenas nacionales: Un espacio de hombres, dirigido a hombres, donde la coherencia y el género no existen

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Por: Redacción CRITERIO.HN

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa. -Con más de 218 transmisiones y al menos 1,744 minutos al aire desde el inicio del confinamiento, las cadenas nacionales del gobierno de Honduras se convirtieron en parte de la programación obligatoria diaria de los televidentes y radioescuchas hondureños.

Los datos antes señalados es un cálculo realizado por Criterio.hn con base a datos proporcionados por la Red Lésbica Cattrachas, que tiene un sistema de monitoreo permanente de medios de comunicación.

Con la excusa de informar sobre el avance del Covid-19 y “transparentar” datos sobre las compras realizadas durante la pandemia, la administración de Juan Hernández se apropió de al menos 10 minutos diarios de los espacios televisivos y radiales, sin embargo, el contenido está tan descontextualizado de la realidad, que ni siquiera los mismos noticieros que son interrumpidos para su transmisión hablan sobre los datos que son compartidos en las mismas.

¿Género y Derechos Humanos?

Criterio.hn habló con la coordinadora general de la Red Lésbica Cattrachas, Indyra Mendoza, sobre el monitoreo que realiza la organización a las cadenas nacionales y expresó que estas son un espacio de hombres para hombres. Donde instituciones como el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager), empresa privada, Policía Nacional y sindicatos, se han convertido en los protagonistas; haciendo a un lado cualquier tema que tenga que ver con género, violencia, discriminación, personas LGBTI o personas de la tercera edad.

Indyra Mendoza, coordinadora general de la Red Lésbica Cattrachas.

Mendoza explica que a la fecha el gobierno no ha dedicado un espacio para promover los derechos de estos grupos en estos seis meses y que en cambio es un nicho de hombres, donde solo después de mucha presión se logró que se concediera un espacio al final de las cadenas para educar, informar y comunicar a la población en temas sobre los diferentes tipos de violencia contra la mujer.

“Cuando hablamos que es cadena de hombres para hombres, es que todos los comités que se hicieron, de hecho, solo había hombres”, señala; y esto se refleja en los temas que deciden abordar, pues a partir de la cadena uno pensaría que en Honduras no hay violaciones a los derechos humanos.

La coordinadora general de la Red Lésbica Cattracha razona que la cadena nacional “es un espacio donde se informan sobre las decisiones que toma el país”, y no solamente un lugar para hablar sobre el supuesto número de contagios. Sin embargo, sin importar a dónde se mire, las temáticas siguen siendo manejadas desde un discurso masculino y no hay cabida para analizar las situaciones desde otra perspectiva.

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Mendoza ejemplifica la desconexión que vive el gobierno señalando que, si bien oficialmente se continúa circulando de acuerdo a la terminación del último dígito de la tarjeta de identidad, el ochenta por ciento de la factura petrolera ya se está consumiendo y las calles ya están llenas.

“Es bien extraño”, remarca. “Yo ya no veo que la gente vea las cadenas del Covid. Ya la cadena no tiene que ver con lo que está sucediendo en el país y si la cadena se abre para hablar de otras cosas, ya la gente no le presta atención. Ya no hay impacto”.

Este aislamiento por parte del gobierno en relación a la realidad que viven las y los hondureños y cómo se refleja en las cadenas nacionales, lo explica la abogada y exsecretaria de Derechos Humanos, Ana Pineda, en el artículo de opinión para Criterio.hn titulado: ¿Cadena nacional de difusión o campaña publicitaria gubernamental?

En este artículo, la abogada Pineda diferencia el significado entre la cadena nacional de radio y televisión y una campaña publicitaria del gobierno. En la primera el objetivo es difundir de manera excepcional y urgente, además de eventuales mensajes oficiales de las autoridades del Estado, situaciones excepcionales, graves y de trascendencia para la vida de la nación. Mientras que la segunda, tiene como finalidad, fijar en la mente de la población o de electores potenciales, la imagen de un gobierno o de su gobernante, y finalmente, conquistar el apoyo político de la ciudadanía.

También resalta que, si bien la crisis sanitaria generada por la pandemia del Covid-19 obliga a recurrir a una estrategia de comunicación efectiva para la prevención y contención de la pandemia, esta pierde todo propósito una vez que se hace una campaña publicitaria gubernamental usando como tema principal, la pandemia generada por el Covid 19 y como herramienta de difusión la cadena nacional radio y televisión.

La falta de transparencia de las cadenas nacionales

Si bien es cierto que a diario se brindan cifras sobre el número de hondureñas y hondureños contagiados por Covid-19, también es cierto que desde un inicio estas cifras no concordaron con las que reportaban los hospitales y los médicos.

Por otra parte, transparentar las compras realizadas en el marco de la pandemia desde las cadenas nacionales es un concepto interesante debido a que, al hacerlo por este medio, se blindan contra cualquier cuestionamiento que se pueda realizar desde los medios de comunicación que no pueden replicar en el momento sobre si una cifra concuerda o no.

De hecho, a lo largo de la pandemia medios como Criterio.hn han realizado repetidas solicitudes de acceso a la información a través del Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP), sin embargo, los diferentes entes estatales decidieron jugar a tirarse la pelota sobre quién es el responsable de la información requerida.

coordinadora general de la Red Lésbica Cattrachas
Amada Ponce, directora del Comité para la Libre Expresión (C-Libre).

Para la directora del Comité por la Libre Expresión (C-Libre), Amada Ponce, el abuso de las cadenas nacionales ha provocado un efecto inhibidor a los constantes cuestionamientos de la prensa hondureña, llegando incluso a utilizar los espacios informativos para descalificar grupos de medios de comunicación privados nacionales y extranjeros, o criticar los enfoques en las informaciones periodísticas.

También señala que es preocupante la imposición de contenido oficial en los medios, a través de réplicas obligatorias que llegan en forma de cadenas, o como notas tituladas y diagramadas de funcionarios o entidades estatales que prácticamente llenan los espacios noticiosos y de opinión, tomándose incluso las portadas de los principales medios impresos del país.

Ponce repara en que la libertad de expresión exige necesariamente una amplia pluralidad en la información, por lo que es esencial garantizar que los medios de comunicación sean independientes del gobierno. La independencia de los medios de comunicación contribuye asimismo a su credibilidad y legitimidad.

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