Apuesta por el poder de fuego y una declaratoria de guerra

Alianza

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

            a Eblin Correa, estudiante asesinado ayer por el ejército

Asediado, a punto de caer, JOH se asoma al borde del precipicio.  Antier aún se calentaba la estrategia de la caja china de J.José, cubriendo las primeras planas con masacres, saqueos y escándalos escalofriantes, y circulaba la propaganda de la derecha paleolítica, ¡arrepintámonos! ¡Oremos! para que (toman el nombre del creador en vano) se apiade de nosotros! de la pobrecita Honduras. ¡Que le queman las llantas y hasta Trump le quita la cooperación! Da vaido, el deja vu! No debería costar tanto entender.

A medianoche antier –demacrado- JOH hace su primer anuncio. Dizque ha llegado a un convenio con los transportistas. (Omite aclarar que con los de su municipio porque estos del norte exigen otras cosas. Como antes había anunciado un acuerdo con los maestros y los médicos firmando un convenio con sus amigos.) Anuncia que todo estará tranquilo ya. Y ayer en entrevista en Canal 10, el canal que Mel le dio al Chino Coch…, JOH repite ese anuncio. Todo está en paz y orden. ¡Está dialogando! Pero la gente sigue alzada, las carreteras tomadas y la escasez de combustible está a punto de ser crítica. Ayer mismo en el trayecto de San Pedro a Puerto Cortés amanecieron cuatro tomas, en la entrada al puerto, en la Campana, en el puente de Choloma. En el vacío de autoridad, distraído su brazo coercitivo y protector, con o sin inducción, los maleantes queman y saquean negocios. ¡Los policías no depurados asaltan las tiendas de las gasolineras!

Poco después –ayer- JOH entendió que no le había funcionado este engaño, el pretendido hipnotismo mediático. Si no que el nuevo falso sirvió para enardecer los ánimos. Y aun Televicentro cubre las tomas. Tegucigalpa también está cercada. Convoca ¡otro ardid! a su Consejo Nacional de Seguridad, ese adefesio, órgano inconstitucional, simplemente porque él lo ordena y preside él, aunque incluye a los presidentes de los demás poderes del Estado, que son sus pares independientes y no pueden ser convocados, solamente pueden ser gentilmente invitados. Como asimismo incluye al Fiscal General quien -aunque da hartas muestras de parcialidad sumisa- igual, por ley, ha de ser completamente autónomo. No puede ponerse a órdenes de nadie, menos estar….

Cualquiera que estudió el abecedario de la Teoría del Estado republicano sabe que deben cooperar y pueden coordinarse, pero los presidentes de las ramas del gobierno no pueden subordinarse, dar ni recibir órdenes sin proceso previo. Existe en muchos países Consejo de seguridad, e incluye por supuesto a los militares que operan bajo la égida del ejecutivo. Pero en ningún otro lado ¡solo en Honduras, este Consejo incluye en forma taxativa a los presidentes de los otros poderes como el de JOH!

De tal forma que -en rigor- todas sus determinaciones son ilegales, de ese Consejo y no solo él, todos aquellos que suscriban, acaten órdenes, invocando esas determinaciones incurren en responsabilidad. Que se ha convocado, dice para tomar determinaciones que garanticen el derecho que tienen a la paz y la seguridad los hondureños y el derecho a la locomoción, a saber –literalmente- para ir de un lado a otro, no el derecho a la movilización, a marchar con un propósito cívico por la vía pública. Para que se trasladen como y a donde les dé su gana los blanquitos, menos el pueblo, a la calle, a protestar en su contra.

Después de leerles la cartilla, JOH coloca a los presidentes del Congreso y de la Corte Suprema como floreros, a mano izquierda y derecha de su podio, con sus rostros desencajados, mientras anuncia la represión militar. Atrás, el nieto de Lempira vestido de fatigas, gordo, sufre del Síndrome de Estocolmo y está listo para empuñar el arcabuz traidor con que abatieron a su ancestro. (Perdón, Mario.) Ya hay muertos, un puñado en este episodio, que suma y sigue y tiene que descontar JOH en el infierno y muchísimos heridos. Ayer tarde le tocó a Eblin Corea, estudiante del Instituto Polivalente Doroteo Varela asesinado por el ejército en la toma de la carretera en Yarumela, el más antiguo sitio de asentamiento, ombligo de la antigüedad.  Nadie hace caso de NNUU y sus relatores. Diario Tiempo es el único que titula correctamente la noticia, el gobierno recurre al ejército para encarar la crisis, que además de social es política. La solemne conferencia de prensa sirvió pues para notificar una Declaratoria de Guerra. Le está declarando la guerra a Honduras, su gobierno.

Como el Congreso es el responsable de declarar la guerra, en el Consejo se le exige que criminalice a las protestas, como terrorismo, que se persiga ese crimen y no la corrupción oficial por parte del Ministerio Público y que dicte la pena más severa el poder judicial, mientras que se le otorga inmunidad a los hombres armados que matan a manifestantes en las calles y abusan para compensar por el susto de saberse completamente aislados, a narcos y corruptos. ¿Dictadura perfecta? Para nada, subalterna. Cumpliendo con el protocolo de un gobernador, JOH viaja a Palmerola a dar la bienvenida al Comandante del Comando Sur, mismo que armó el golpe de 2009, y que viene a ejercitarse.

Entre la ignorancia y el caudillismo, un quinto de fieles que ama a JOH aplaude lo que tenemos todos que condenar. ¡Ese es el hombre! ¡Los tiene bien puestos! Vitorea, junto con la prensa.

Múltiples grupos de policías de distintos cuerpos de fuerzas especiales, tigres y cobras y policía nacional se amotinan cansados, hay mandos que vacilan ante a la rebelión, negocian y otros que prometen extirparla. Ya se dispuso en ese cónclave aplastar toda resistencia con el poder de fuego del ejército. Los soldados van a disparar contra los policías y los manifestantes, en las calles. ¿Hasta dónde puede llegar ese baño de sangre?

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No son fiables, pero quienes disparen contra el pueblo desarmado siguiendo las órdenes de Juan Orlando Hernández no solamente traicionan a la patria, son agentes de un poder enemigo, disparan contra quien tenían que proteger, y a quien desamparan para cubrir las espaldas a un sátrapa. ¿Por la seguridad? No joda

Honduras, como dice Illescas, somos todos. Honduras no es una entelequia, un dibujo en un mapa, un símbolo emblemático. Honduras somos nosotros con nuestros derechos y nuestro paisaje. Hay que decidir qué hacer con la declaratoria de guerra. Porque eso es lo que quizás no se ha entendido. No hemos de exponernos desarmados a una nueva masacre. ¡Astucia! Solo tenemos que tener claro que estamos en estado de guerra, que nada de civil, porque es del jerarca contra el pueblo y porque es brutal, y tener clarísimo quién es el enemigo y cuál es la ruta.

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