¡Adiós JOH!, el grito de Honduras para celebrar la extradición de Juan Orlando Hernández

Momento cuando Juan Orlando Hernández sube al avión que lo llevó a Estados Unidos

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Por: Viena Hernández

fotos: Guillermo Burgos/Criterio.hn

Tegucigalpa. – Este 21 de abril de 2022, trascendió lo que muchos hondureños consideraron “un sueño”, “un milagro”, “un reflejo de justicia”, cuando una aeronave de la DEA trasladó al llamado por Estados Unidos, capo de la droga de alta peligrosidad: Juan Orlando Hernández.

Hernández, expresidente de Honduras de 2014 a 2022, partió hacia Nueva York donde repetirá la historia de otros extraditados por narcotráfico e iniciará un juicio riguroso en la temida Corte del Distrito Sur de New York, la que definirá su futuro.

Desde las 7:00 de la mañana había celebraciones del pueblo hondureño que resistió e imploró justicia por más de una década. El festejo inició en las afueras de la Base Aérea Hernán Acosta Mejía y también en el plantel de la Dirección Nacional de Fuerzas Especiales (DNFE), donde se encontraba recluido.

No faltaron los bailes al ritmo de la popular canción “Juanchi Va Pa’ Nueva York”, que se ha convertido en un himno para los integrantes de lo que fue la Resistencia Popular y personas que estuvieron en contra de las acciones del extraditado.

Una mujer, simplemente bajó de su vehículo, subió todo el volumen de su radio y danzó muy contenta mientras exigía recuperar el dinero robado durante la administración de Hernández, para pagar los salarios de los empleados públicos.

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Alrededor de las 12:30 de la tarde, Hernández fue llevado del edificio del cuartel policial hacia la Base Aérea Hernán Acosta Mejía, acompañado de un fuerte cuerpo de policías y, a su lado izquierdo, el secretario de Seguridad, Ramón Sabillón, llevaba los documentos en mano para entregarlos después a los agentes estadounidenses.

Segundos antes de abordar el helicóptero de la Policía Nacional, ante las cámaras, el exmandatario lucía aparentemente enérgico, con ropa casual en tonalidades azules, mantuvo la postura que creó, de aires de tranquilidad y confianza, sin desaprovechar la oportunidad para saludar a los medios de comunicación, con algunos gestos.

En ese momento, grupos de personas ya esperaban, con horas de anticipación, justo en el perímetro del Aeropuerto de Toncontín, por la llegada de los agentes de la DEA (Administración del Control de Drogas) del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

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EL ÚLTIMO ADIÓS

Criterio.hn, acompañó la despedida del pueblo hondureño para Hernández, donde pedían su “no retorno”, desde la colonia 15 de Septiembre, en la capital, Tegucigalpa.

Los sentimientos fueron encontrados al igual que las emociones, hay quienes estaban molestos y gritaban que estaban cansados de más largas y pedían que de inmediato se llevaran a “Juanchi” o “JOH”, como se le conoce popularmente en Honduras.

Un grupo de capitalinos se trasladó a las proximidades de la base aérea Hernán Acosta Mejía para presenciar la partida del exgobernante Juan Orlando Hernández. (Foto: Guillermo Burgos/Criterio.hn)

Otros estaban con buenos ánimos, alegres, emocionados, llevaron megáfonos para gritar consignas y alborotar a todos: “Adiós JOH”, “ya llévenselo”, “fuera de aquí”, “que llegue sano y salvo para que pague con cárcel de por vida”, se escuchaba entre comentarios y gritos.

Consideran al denominado “pez gordo del narcotráfico” de quien la fiscalía neoyorquina reveló investigaba desde el 2004 y utilizó su poder como jefe de Estado para proteger los cargamentos de al menos 500,000 de kilogramos de cocaína hacia el país del norte, como una vergüenza que destrozó el prestigio de Honduras a nivel internacional.

“Así como está el sol de ardiente, así también está mi corazón, ardiente por justicia”, dijo Carlos Alberto Barahona de 67 años, quien señaló que no se trata de venganza, sino la sed de justicia del pueblo y una pequeña satisfacción después de doce años de sufrimiento y la muerte de miles de mártires.

Aunque reprochó que el sistema de justicia de Honduras no funcione y que lo mejor hubiera sido que fuera juzgado en Honduras, para que leyes locales no sigan siendo solo papel mojado.

Entre la emocionada multitud, comentaban que, durante su juicio en Nueva York, Hernández no hará más que hundirse, pues las pruebas en su contra son contundentes y los cargos que se le imputan son imperdonables para la nación del norte.

Ondina Rodríguez de 60 años, con su traje rojo avivó más el bullicio mientras sonaba un silbato, no olvida cuando fueron perseguidos por oponerse al golpe de Estado de 2009 y repudiar la reelección ilegal de JOH en 2017. “Hoy damos mil gracias porque se ha cumplido este gran deseo de verlo esposado” y sin el poder con el que protegió sus actos delictivos, “ya no es intocable”, remarcó.

LLEGA LA DEA

Después de casi dos horas de espera de su traslado a la base aérea, por fin se desarrollaba el momento más esperado desde hace 65 días desde que fue capturado el 15 de febrero por la Policía, en su residencia en Palmeras de San Ignacio de Tegucigalpa.

Para algunos resultaba increíble, algunos con lágrimas de alegría ante una justicia tardía pero que “da un poco de satisfacción cuando esta se desconoce”, otros solo festejaron la partida de un hombre que, según la justicia estadounidense convirtió a Honduras en un narcoestado arrastrando a todo el país hacía un oscuro mundo que costó miles de vidas.

No faltaron las exigencias de los presentes, plasmadas en pancartas y pedazos de cartón, en las que se leían diversas frases como: “¿Dónde está el dinero?” o la más popular “¡Fuera JOH!”.

En el Aeropuerto Internacional de Toncontín, justo en la Plaza Isis Obed Murillo, el primer asesinado durante el Golpe de Estado de 2009, el ambiente se vivió con intensidad.

A las 2:27 de la tarde había llegado el momento más esperado para los hondureños que sin importar los imponentes rayos de sol del verano, esperaron desde horas de la mañana con tal de poder cerciorarse que un avión de la DEA llegaría por el exmandatario y luego verlo despegar.

La aeronave con matrícula N430JT dio un poco de satisfacción a los presentes, que gritaban y se abrazaban de felicidad, algo parecido a las celebraciones que han dado en Honduras cuando la Selección Nacional de Fútbol clasifica a una copa mundial.

Luego trascendió que el vuelo tendría una parada técnica en Fort Lauderdale donde se suplirían de combustible. Además, que como parte del protocolo, cuando los detenidos llegan a su destino, son pasados por túneles para evitar que sean acorralados por la prensa o personas ajenas al juicio.

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“Sos una vergüenza, destruiste a este país”, decían en su despedida y exaltaban el momento de su partida. No faltaron los abrazos, los saltos de celebración, las sonrisas se dibujaban por todo el largo perímetro entre los predios de Toncontín y la Plaza en memoria de Isis Obed Murillo, solo dividido por una malla metálica.

El capturado el 14 de febrero por señalamientos de narcotráfico, cuya visa fue revocada el primero de julio de 2021, permanecerá confinado en el Centro Correccional Metropolitano de Manhattan, Nueva York, mientras enfrenta su juicio, el que según especialistas no debería extenderse más de siete meses.

En conferencia de prensa en Washington D.C., se anunció que la audiencia inicial por delitos de narcotráfico y tráfico de armas de Hernández, arrancará mañana en el Distrito Sur de Nueva York, ante el magistrado Stewart D. Aaron.

Entre las últimas reacciones de la gente, Sergio Ramírez, con su rótulo en mano comentó a este medio digital: “Estoy alegre porque ya se lo llevan y porque él iniciará el desfile”, y apuntó que seguramente tendrá un castigo más fuerte que la condena de cadena perpetua más 30 años que deberá cumplir su hermano, Antonio “Tony” Hernández.

La extradición de Hernández es vista por la ciudadanía como un paso a la restauración del estado fallido de Honduras, quizás una oportunidad para que se detengan las mega caravanas de migrantes, o para la construcción de un Estado de Derecho o que un día las leyes estén a favor del pueblo o simplemente como una esperanza para que la justicia por fin comience a dar visos de independencia.

Carlos Barahona, quien compartió sus sentimientos con Criterio.hn, se robó la atención cuando levantó su brazo enyesado y gritó: “este es un sueño acariciado el que estoy experimentado”, mientras corría para no perderse cómo se levantaba en el aire la aeronave de la DEA.

 

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