Solo 1% se invierte en salud mental en Honduras

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Foto portada: Hospital Santa Rosita

Tegucigalpa, Honduras.- Menos del uno por ciento del presupuesto del sistema sanitario invierte el gobierno en salud mental, donde a falta de más profesionales y personal capacitado, se necesita crear bases de datos con diagnósticos que deparen en indicadores más certeros y creíbles acerca de estado anímico, emocional y las condiciones físicas de la población en tiempos de encierro y pandemia de Covid-19 en Honduras.

En atención a las estadísticas del Ministerio Público sobre denuncias de violencia doméstica, abusos sexuales y malos tratos en el paréntesis de la pandemia, las autoridades y facultativos de la salud están desprovistos de protocolos de atención para este tipo de casos.

Esa podría ser la síntesis del Tercer Foro Virtual “La Salud Mental Protagonista Oculta de la Pandemia”, que auspiciaron la Secretaría de Salud, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Cruz Roja Hondureña.

Las primeras participaciones fueron de Alcides Martínez, funcionario de la Secretaría de Salud, (SESAL), José Antonio Silva, representante local de Médicos Sin Fronteras, (MSF); Karim Kallayoun, del Comité Internacional de la Cruz Roja, (CICR) Y Augusto Aguilar, presidente del Colegio de Psicólogos de Honduras.

Puntos como el miedo, la angustia, la incertidumbre, la necesidad del debate y de información verdadera, además del rechazo a trabajadores de la salud en sus propias zonas residenciales con el estigma de “ahí viene el Covi” y las propias incapacidades del sistema fluyeron por la plataforma virtual.

“Además del servicio prestado voluntariamente, quedan experiencias y conocimientos que serán plasmados en libros para la formación de los nuevos profesionales de la salud”, destacó el presidente del Colegio de Psicólogos de Honduras. 

La experiencia del primer frente de lucha contra la enfermedad viral, médicos, enfermeras, camilleros, socorristas se entreveran en relatos de quienes a poco más de siete meses, desde que el régimen declaró el estado de alerta roja, cierre de la economía, labores educativas y entretenimiento tras confirmar el primer caso de Covid19 en el país, atienden por medios virtuales a la población demandante de salud mental, tanto crónicos, como a las víctimas de la afección.

En una comunicación vía Zoom, compartida con 133 oyentes virtuales y en el término de dos horas y media Ana Tijerino, Referente Global para las Américas del Comité Internacional de la Cruz Roja, (CICR); Juliana Tavares, Referente para las Américas del CICR y Carolina Padilla, Referente de Salud Mental de la Secretaría de Salud, (SESAL), ponentes de la jornada abordaron las secuelas del confinamiento, entre otras aristas.

Vivencias del personal de primera línea en zonas en conflicto interno, guerras o acechadas por grupos criminales que imponen toques de queda en medio de la pandemia e impiden la labor del personal médico y de otros especialistas, en este caso de la Cruz Roja Internacional o de Médicos Sin Fronteras, en Colombia como en Nagorno-Karabaj, quedaron expuestas.

Como lo quedaron también reclamos al propio régimen que no prioriza ni muestra voluntad política para enfrentar una de las secuelas de la pandemia más ocultas y siniestras, como es la olla de presión que genera coartar la libre movilización de las personas.

Pero también la falta de inversión del estado en atención a la salud mental tanto para los pacientes que padecen afecciones como a las víctimas de la violencia doméstica, en el contexto del confinamiento debido a la pandemia.

Tijerino, hondureña y Referente Mundial del CICR, señaló que “menos del uno por ciento del presupuesto se destina al área de salud mental”, cuando la ‘nueva’ realidad incluye el tema como parte de la salud integral de la población

LOS RETOS

Fortalecer el esfuerzo mancomunado de la SESAL, CICR, Cruz Roja Hondureña, Instituto Hondureño de Seguridad Social y el Colegio de Psicólogos de Honduras, integradas en 70 equipos de salud mental, capacitarlos y que lleguen a la comunidad para rastrear su comportamiento y actitud frente a un enemigo invisible y muchas veces letal.

Mantener la teleconsulta como herramienta mientras se diseñan métodos híbridos, atención virtual con presencial, requerir la formación de más psicólogos, psiquiatras y registros de indicadores de diagnósticos, fortalecer las políticas públicas en salud mental; se requiere transformar la voluntad política en acciones.

Visibilizar el tópico de salud mental como una prioridad de los gobiernos que ayudará a enfrentar la crisis, asimilar formas nuevas de atención, abrirá aún más el acceso a los servicios de salud y dará válvulas de escape a la tensión acumulada en los hogares como en la sociedad, en general.  

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