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Sobre la Coalición Opositora, sus laberintos y potenciales

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Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

No es que no habrá votos para otros, cachurecos, liberales y maletines tendrán un tercio de los votos todavía. Pero, pese a las dudas de los escépticos, la coalición funcionó. Aclaró las opciones, minó las resistencias, reforzó la confianza, precipitó el proceso de capilaridades locales, socavó el ataque y configuró al final una plataforma política formidable, lo bastante fuerte para garantizar resultados, porque dificultó mas el fraude y aportó recursos frescos. Al grado que ya no se ocupaba a mas socios.

Imposible soslayar el tema de la coalición cuando se acerca su triunfo en nombre y representación de una mayoría de la hondureñidad, empeñada en la liberación del país. LIBRE el partido popular es cabeza, corazón y fuerza de masa en esa configuración. Brinda a Xiomara, la figura emblemática que aglutina y al final triunfa como opción moral. Pero además tiene el liderazgo por su tamaño y organización, ese Partido. Y la obligación de cumplirle a sus bases la postergada expectativa de un gobierno del pueblo organizado, por el pueblo, tan rico en recursos humanos desaprovechados por el tradicionalismo y para el pueblo, tan necesitado de los servicios mas básicos, que nadie razonable puede querer escatimarle. Tendrá que postergar LIBRE algún extremo de su utopía, mas echará el cimiento de una nueva fundación. No es triunfalismo anticipar lo que debe suceder.

Por supuesto, que la Coalición también compromete a LIBRE con otros partidos y ciudadanías organizadas, coaligadas. Y deberá cumplir LIBRE sus promesas de compartir con ellas el marco programático, el gobierno y la función publica, en sus distintas ramas. Al tiempo que se obliga a todos a respetar los procesos institucionales y procedimientos de ley para ser consecuentes con el reclamo que se le ha hecho al actual régimen por quebrantarlos. Ahora si La Coalición debe asegurar la probidad e idoneidad de los funcionarios, sin conflictos de interés. Y buscar los consensos y unidad frente a los grandes retos. La coalescencia de voluntades es la esencia de la Coalición, una reunión y fiesta de las banderas.

Como esta clase de cogobierno (Xiomara ha reiterado ese concepto) no tiene precedente en el país, a muchos les parece difícil o mas. Pero los gobiernos de coalición son muy comunes y frecuentes en las latitudes civilizadas del globo, Sudamérica, Europa, incluso en Medio Oriente, Israel y Líbano. En un articulo titulado Un mundo de coaliciones, de la Revista Agenda pública, diciembre 2019, el analista Facundo Cruz observa Si miramos al mundo político tal cual se encuentra hoy podemos decir que una de sus características centrales es la existencia de coaliciones. Abundan. Al menos, en Occidente, tanto en la Europa parlamentaria como en la América Latina presidencial. Aquí se ha firmado la Coalición a última hora con la adhesión de El Partido Salvador de Honduras, que encabeza Salvador Nasralla, el Partido de Innovación y Unidad Social Demócrata, presidido por Doris Gutiérrez, el rebelde Luis Zelaya con su Movimiento Liberal Recuperemos Honduras, y otros sueltos desafectos, como del vehemente Licenciado Milton Benítez. Cachureco no.

Podría reeditarse la coalición en la transición posterior. A futuro, con seguridad, ya mejor organizados, con recursos nuevos y con la alegría del triunfo también compartido, los aliados tenderán a buscar su destino propio, puesto que hay diferencias ideológicas y de proyecto entre ellos. Habrá espacio para ese curso.

De inmediato, los coaligados formaran una alianza parlamentaria con su cuota crucial de diputados electos la que, a su vez, determinará la compartición del gobierno colectivo del Congreso, Y también, en forma proporcional, de los puestos administrativos que le corresponden a cada uno, y las propuestas (nada mas) que harán para la judicatura. No será muy difícil saber en que proporción contribuyó cada cual porque la sumatoria de cada Partido en las boletas al Congreso y las alcaldías nos dará la proporción del voto que aportaron a la suma ganadora. Desde ya, visualizamos un rejuvenecimiento de la clase política con además una proporción sin precedentes de mujeres, que asumirán puestos de mando y responsabilidad. Con diversidad de personalidades independientes y posiciones ideológicas compatibles que prevalecerán sobre las extremas. Mientras que nunca habrá sido tan homogéneo y marginal el extremismo de la facción derrotada, en las urnas, del nazismo corrupto y demagógico.

Con discreción, porque hay conciencia de que no es el momento, varios analistas todavía escépticos se preocupan precozmente por la estabilidad o falta de, en el gobierno futuro. Especulan que será mas difícil coordinar gabinetes con representantes numerosos de partidos distintos, para alinearlos a la acción integral conjunta, que es vital. Asimismo, recuerdan que hay personalidades inconstantes, que buscan protagonismo o control y reclamos injustificados y avorazados de recursos, en función supuestos aportes estratégicos. Que podrían desestabilizar la administración.

Otros más optimistas consideramos que esa preocupación es un atavismo. Que va siendo tiempo que los hondureños aprendamos a trabajar juntos, aunque tengamos opiniones diversas. Y que, con talento y energía, la compartición también de responsabilidades, y sabia coordinación, surgirá justamente de la amplia diversidad de representaciones integradas. Lo cual nos podría dar por fin el tipo de estabilidad consensuada que necesitamos para proyectar nuevos entendimientos, lo que ha hecho falta. Puesto que los gobiernos de los últimos doce años nunca representaron mayorías ni siquiera de los votantes, eran correspondientemente débiles e inestables, lo que no se corrige con poder de fuego. A medida que se concentraba el poder publico ya, ni siquiera en un partido si no en una facción, argolla y chaneque, han sido ineficientes y hasta volátiles sus gestiones. De modo que el país nunca pudo concentrarse en resolver problemas críticos, absorto o atrapado como estaba en la crisis política perpetua. La Coalición genera una situación muy distinta, una esperanza y un tiempo nuevo

Histórico. Será un reto por supuesto, aprender a trabajar juntos, superar las susceptibilidades y los celos, ponerle camisa de fuerza a la cultura paranoica igual que a cualquier demanda descabellada. Al final –lo repetiré- esta situación ayudará a volvernos mas civilizados.

El Carmen 8 de noviembre 2021

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