Sector cafetalero tiene un déficit de más de 15 mil millones de lempiras

Por: Redacción CRITERIO

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Cafe en manos

La situación de financiamiento del sector café es muy crítica ya que este sector no es ajeno a otros sectores productivos nacionales,  «ya que lamentablemente el sistema financiero nacional está diseñado para financiar el consumo y no la producción», dijo Dagoberto Suazo Zelaya, director ejecutivo de la Central de Cafetaleras de Honduras.

El sector cafetalero, entre fertilización y actualización de fincas, necesita más de 16 mil millones de lempiras y apenas han logrado conseguir unos 900 millones de lempiras lo que deja un claro déficit de más de 15 mil millones.

“Lo anterior significa que vamos creciendo a pasos muy lentos, pero que gracias a la organización, visión e institucionalidad cafetalera, somos un sector que vamos resolviendo nuestros propios problemas, pero este no debería ser visto como el problema de un sector, sino como un problema de país”, apuntó Suazo Zelaya.

Consultado sobre la posibilidad de obtener unos 10 mil millones de lempiras, ¿hasta dónde podría llegar el sector caficultor?. Suazo respondió sin ambages que se podría cuadruplicar ya que en este momento la producción es de unos 6 millones de quintales y con esos fondos se podría llegar entre 24 a 30 millones de quintales en exportaciones.

“Con esa cantidad exportada, se generan alrededor de mil millones de dólares en divisas y con esa cantidad planteada, se generarían entre 4 y 6 mil millones de dólares y pasaríamos de generar un millón de empleos a 2.5 a 3 millones de empleos”, dijo el líder cafetalero.

Esto se lograría con una distribución social, como no la hay en ningún otro rubro. El sector café está presente en 15 de los 18 departamentos y en más de 210 municipios de los 298 que componen Honduras con una democratización de la economía nacional, que contribuiría grandemente, a generar las bases para que Honduras salga de la pobreza que lamentablemente se vive.

plantacion de café

Todos los gobiernos sin excepción dicen cada cuatro años que van a “volver los ojos al campo”, pero esto es un discurso ya rallado que no tiene sustentación en los hechos, hay un banco (Banadesa), prácticamente quebrado y que no maneja ni mil millones de lempiras.

Suazo enfatizo que, los 16 mil millones de lempiras que ellos necesitan, no los quieren como regalo, sino prestado a plazos e intereses que permitan su inversión y su recuperación.

Ya es tiempo que se cambie la situación y que se vuelva generar la productividad que antes tuvo el campo hondureño. No es consecuente que un país agrícola como Honduras, esté importando granos básicos y que tengamos problemas de ganado vacuno para el consumo, esto es inaudito, lamentó.

Eso, dijo Suazo es producto de la política neoliberal, implantada desde principios de los años 90 y que trajo desincentivos a la producción, falta de acceso al financiamiento y falta de asistencia técnica oportuna.

Consultado sobre la presencia de BanRural, el cual se anunció con bombos y platillos por el actual gobierno, dijo que es una alternativa y no la solución porque es un banco comercial, regido por la Comisión Nacional de Banca y Seguros y lo que el productor necesita es una banca de desarrollo, que su objetivo no sea el lucro, sino el apoyar el sector el sector productivo nacional para que este logre obtener las condiciones blandas que le permitan crecer como productor.

Criterio.hn consultó si hay organismos internacionales que puedan brindar ese apoyo que ellos necesitan y Suazo respondió que si existen posibilidades, pero siempre se necesita el visto bueno del gobierno, ningún organismo dará apoyo sino es política estatal.

Acto seguido señaló que, “Hay países como China continental que está financiando a otros países, pero nosotros no tenemos ni siquiera relaciones con esa nación que es la segunda potencia económica del mundo, con la clase media más grande del mundo”.

Esa es una clara evidencia de la falta de políticas definidas, ni siquiera a nivel diplomático, mucho menos a nivel del área productiva, señaló.

Uno de los problemas que enfrenta el pequeño productor de café, que es la mayoría, solo vive para pagar las deudas con los usureros que les prestan al 20 por ciento mensual.

 

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