Reflexiones sobre la pandemia

Por: Rodil Rivera Rodil

He leído con mucho detenimiento la respuesta de la Casa Presidencial al nuevo involucramiento por la fiscalía de Nueva York del presidente Hernández en una acusación por narcotráfico contra el ex Director de la Policía, Juan Carlos Bonilla, más conocido como el “Tigre” Bonilla, quien, dicho sea de paso, inmediatamente comenzó a dar declaraciones comprometedoras para el mandatario y otros altos funcionarios y políticos.

En lo esencial, la contestación es idéntica a las que anteriormente ha brindado el gobernante desde que fue mencionado por primera vez con ocasión de la prisión de su hermano Tony Hernández. Los argumentos torales siguen siendo los mismos: el primero, “Que el presidente Hernández ha logrado resultados sin precedentes en la reducción del tráfico de drogas y el desmantelamiento de estructuras criminales”. El segundo, “Que fue el líder en promover e implementar la extradición”. Y el tercero “Que las falsas acusaciones se originan en un narcotraficante confeso resentido”. Todos ellos faltan a la verdad. Veamos.

Con respecto al primero. Que el mandatario ha jugado un papel determinante en “el desmantelamiento de estructuras criminales”. No es cierto. Las detenciones de los principales cabecillas del narcotráfico de Honduras no fueron ordenadas por él. La mayoría se entregaron en los Estados Unidos porque, según trascendió, temían que los asesinaran si lo hacían a las autoridades hondureñas. Y en el caso de la más importante, la captura de los hermanos Valle, es de público conocimiento que esta se llevó a cabo en contra su voluntad. Por lo que el Director de la Policía, comisionado Ramón Sabillón, fue destituido intempestivamente, según lo ha comentado él mismo en repetidas ocasiones. Y, si repara bien el lector, buena parte de los operativos que se han seguido efectuando son de narcos de poca monta, o, como se suele decir, de caza menor.

En cuanto al segundo. Que fue el promotor de la extradición. Nada más falso. Muchos recordamos la humillante forma en que las autoridades norteamericanas le exigieron al entonces presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, y a él, como Presidente del Congreso Nacional, que viajaran de inmediato a los Estados Unidos a recibir instrucciones para que la aprobaran, lo que a su regreso cumplieron sin dilación. Tampoco olvidamos los comentarios que circularon sobre que el malestar de los Estados Unidos se debía al retraso en ponerla en vigencia, pues la habían solicitado hacía varios meses.

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Pero hay algo más. El 5 de mayo del pasado año 2019, se conoció en Honduras que el gobernante, más bien, había considerado eliminar la extradición. He aquí la noticia:

“Aproximadamente en 2014, después de que Juan Orlando Hernández se convirtiera en presidente, CC-6 (código de referencia a un miembro de la Policía Nacional y primo de Juan Orlando Hernández), le dijo a CW-4 (Policía hondureño) que el presidente Hernández estaba considerando eliminar la extradición porque estaba preocupado de que Estados Unidos presentará una solicitud de extradición contra su hermano “Tony” Hernández”.

Y en cuanto al tercer argumento. Que la acusación se origina en un narcotraficante resentido. Si bien es cierto que la primera mención del presidente provino de testimonios de narcotraficantes (¿quiénes más, sino, podrían conocer a fondo estos hechos?) no lo es menos que este último señalamiento de la fiscalía de Nueva York contiene una novedad jurídico procesal de gran trascendencia. Ya no se trata de una simple denuncia.

Ahora las “referencias”, como las llama la Casa Presidencial, emanan directamente del propio gobierno de los Estados Unidos, representado por un fiscal y están sustentadas en hechos criminales ya considerados probados por la Corte del Distrito Sur de Nueva York, con base en los cuales, junto con otras evidencias, su hermano fue declarado culpable de narcotráfico.

No se necesita, entonces, ser abogado para entender la diferencia y, mucho menos, el alcance y gravedad de esta última inculpación de la fiscalía de Nueva York. Que solo puede interpretarse como que en algún momento -y seguro cuando deje el cargo- don Juan Orlando será acusado directamente y reclamada su extradición.

Tegucigalpa, 8 de mayo de 2020

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