Partido Nacional en Honduras es: diarrea y medicina a la vez

Cuando la vida es un martirio

Por: Oscar Miguel Marroquín

Con la cola entre las patas aparece de cuando en cuando Porfirio Lobo Sosa, en sus patéticas apariciones no desaprovecha la oportunidad para contarnos que el Partido Nacional es una verdadera cloaca, como si eso fuera algo nuevo, otras veces, haciendo gala de una jerigonza completamente inentendible o lo que es lo mismo decir encriptada, intenta abusivamente hacernos creer que su partido es enfermedad y medicina a la vez.

Veamos qué es eso de enfermedad y medicina a la vez.

Un buen día Juan Orlando Hernández y su familia descubren que en Honduras existen las condiciones exactas y perfectas para hacerse millonarios en un par de años, ni lerdos ni perezosos estos comienzan manos a la obra, y el primer paso para lograr su cometido es, quebrar toda la institucionalidad del Estado, es decir, someter bajo su control todo el estamento jurídico, de tal manera que no exista posibilidad alguna de tropiezos en el camino.

Al tiempo que Tony Hernández se dedicaba a traficar con cocaína a gran escala hacia los Estados Unidos, Juan Hernández e Hilda Hernández hacían lo suyo, en una acción criminal sin precedentes saqueaban económicamente instituciones estatales, con ayuda por supuesto, de banqueros, militares, pastores evangélicos, y otros adláteres. Poco a poco aquello se va convirtiendo en una especie de mafia siciliana, mafia en la que Juan Hernández decide quien muere y quien vive, los coroneles y generales cumplen a pie juntilla las órdenes del padrino, de ellos es el trabajo sangriento, ellos deciden si la víctima muere a balazos y torturada o, si la víctima es descuartizada y luego lanzados sus pedazos en las calles a manera de mensaje enviado por el padrino.

El negocio de la cocaína marcha viento en popa, tan es así que, el padrino decide eliminar la competencia, y para tal efecto nada mejor que echar mano del orden policial y judicial, por las noches los escuadrones de la muerte hacen su trabajo, eliminando a todos los colaboradores de mafiosos que no se someten a los designios del padrino, mientras que en el sistema judicial se aceleran en tiempo y forma las cartas de extradición, en pocas palabras, el cartel de los Hernández quiere limpio el territorio nacional de toda competencia.

Accidentalmente o no, Fabio Lobo hijo del expresidente Porfirio Lobo cae en manos de la Administración de Drogas y Narcóticos (DEA) de los Estados Unidos, en un abrir y cerrar de ojos este es sentenciado a pasar una larga temporada en cautiverio, lo suficiente como para salir viejo de la cárcel, entonces, la cosas toman otro rumbo, a cuenta gotas Fabio Lobo, los Cachiros, los Valle Valle y otros mafiosos, asustados ante la posibilidad de ser condenados a cadena perpetua o larga estadía en las cárceles gringas, estos toman la sabia decisión de CANTAR, o mejor dicho, toman la decisión de entregar a la DEA con pelos y señales toda la información que de con el paradero de otros narcotraficantes.

Como por arte de magia la DEA le pone las manos encima a Tony Hernández, pocos días después se conoce que este trafica cocaína a GRAN ESCALA al interior nada menos que de los Estados Unidos, de inmediato salta la duda y las preguntas por borbollones ¿Será que Fabio Lobo cantó más de la cuenta? ¿Será que los Cachiros decidieron sacarse la espinita? La respuesta a estas y otras interrogantes solamente las conoce la DEA, sin embargo, tiene mucho mérito pensar que, el hermano del padrino hondureño fue entregado en bandeja de oro a la justicia gringa.

Unos cuantos días, semanas o meses después, MI ROSA cae en desgracia, encadenada de pies y manos, el padrino la presenta como trofeo de guerra, comienzan las solitarias noches de Porfirio Lobo, pero también comienzan las chifletas contra el padrino, de entre sus retorcidos dientes el expresidente nacionalista deja escapar que tras la captura de “MI ROSA hay cinco jinetes del apocalipsis”.

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En medio de toda esta maraña de narcotraficantes, corruptos, asesinos, ladrones, depredadores sexuales, masturbadores evangélicos, escuadrones de la muerte, golpistas, banqueros, periodistas tarifados y otros, aparece el ungido de Dios con la medicina en la mano.

Ahora resulta que Porfirio Lobo tiene la medicina perfecta para curar la enfermedad, esa medicina es el mismo Partido Nacional, en otras palabras, los mismos que han saqueado, empobrecido y asesinado, tienen en sus manos la fórmula mágica para sacar a Honduras de las honduras en que la han metido, más desfachatez y cinismo no puede haber, Porfirio Lobo, Juan Hernández y toda su pandilla deben pagar con cárcel ante tantas y tantas acciones criminales en contra del pueblo hondureño y, el Partido Nacional debería ser eliminado por decreto.

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