Olancho se eleva la violencia contra la mujer

Olancho: región de Honduras que eleva la violencia contra la mujer

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Tegucigalpa.- Las muertes violentas de mujeres continúan en aumento en Honduras, las cifras cambian todos los días, esta vez los casos se disparan en el departamento de Olancho, en la zona oriental de Honduras, solo en lo que va del mes de julio ya se registran 27 muertes violentas de mujeres, según el Observatorio de Muertes Violentas y Violaciones a Derechos Humanos de la Red Lésbica Cattrachas.

Los municipios que presentan mayor incidencia de muertes femicidas, son Juticalpa, Catacamas, Campamento y Dulce Nombre de Culmí, las edades rondan entre 20 y 50 años, lo que significa que están extinguiendo a mujeres relativamente jóvenes, según el observatorio de Cattrachas,

En lo que va de 2022 en Honduras ya se registran 169 casos de muertes violentas a mujeres a nivel nacional, la violencia femicida cada día se expande más por el territorio hondureño, los últimos meses ha enlutado a familias de lugares recónditos del país.

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El hecho más reciente en esta zona se registró la noche del martes 26 de julio, una mujer fue asesinada a disparos a manos de su pareja y frente a sus hijos en el barrio El Espino, en el municipio de Catacamas, del departamento de Olancho, que se ubica en la zona oriente de Honduras.

Suany Milagros Paguada de 34 años, tenía tres hijos quienes ahora quedaron sin madre y uno de ellos es de su victimario, este después de quitarle la vida a su pareja, también intentó suicidarse, pero quedó con signos vitales y fue llevado a un centro asistencial.

El pasado 21 de julio también le quitaron la vida a una joven de 24 años, Roselyn Alemán, quien se encontraba en su casa de habitación, en Dulce Nombre de Culmí, en el departamento de Olancho, cuando sujetos desconocidos ingresaron a su vivienda y atentaron contra su humanidad.

En esta misma localidad el pasado ocho de junio, Angélica Oseguera, también fue atacada a disparos mientras caminaba hacia su casa con su hijo en brazos, ella estaba casada con un ganadero y tenía un salón de belleza en Juticalpa.

Según datos del observatorio de Cattrachas, en el 2021 identifican 34 muertes violentas de mujeres que eran comerciantes y empresarias, en lo que va del 2022 ya identifican 25 muertes violentas de mujeres que se dedicaban al comercio.

La coordinadora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Migdonia Ayestas, en entrevista con Criterio.hn, manifestó que los femicidios son una estrategia y un patrón cultural que los hombres usan como forma de dominación y sumisión ante las mujeres cuando no logran el acometido, entonces acuden a quitarle la vida.

Expuso que la conflictividad que hay en el departamento de Olancho, se debe también a que en este departamento ya está llegando el sicariato y hay muertes violentas relacionadas con droga, eso hace que los femicidios aumenten en esta zona.

Scherly Arriaga, diputada del Partido Libre e integrante de la Comisión de Género del Congreso Nacional.

La diputada por el Partido Libertad y Refundación (Libre), Scherly Arriaga, es de la misma opinión, estimó que la violencia en Honduras se ve desde una perspectiva cultural, y que hay patrones socioculturales que fomentan la violencia hacia las mujeres, considera que erradicar la violencia hacia las mujeres es una lucha histórica de las mujeres organizadas.

La encargada del observatorio de Cattrachas, Seydi Irías, en entrevista con Criterio.hn, dijo que siempre ven preocupante el alza de violencia en Olancho, en especial por la falta de examen forense en las muertes ya que las víctimas son entregadas a sus familiares y no se hace ningún estudio forense, debido a la falta de una morgue móvil en ese departamento.

Explicó que como organización han estado exigiendo desde el 2021 la creación de un estudio forense en esta zona del país, ante una alerta de alza de muertes en ese departamento, sin embargo, no han tenido respuesta hasta la fecha.

“Es crítico la falta de reconocimiento de la impunidad en los casos de femicidios íntimos donde el femicida se suicida”, subrayó Irías.

Reveló que el año pasado se dio el mismo fenómeno, pero este año se están sobrepasando las cifras, “siempre vamos a hablar de la falta de investigación de las unidades competentes y de la falta de herramientas para realizar la investigación”, advirtió.

Hicimos una alerta el año pasado y solicitamos a todas las unidades de investigación que pusieran un poco de atención en los casos de Olancho desde el 2021, mandamos una notificación a mitad del año a la DPI con copia a Medicina Forense y al Instituto Nacional de la Mujer, y vinculamos a las oficinas del Alto Comisionado y hasta la fecha no tenemos respuesta, lamentó.

Expuso que la violencia en Honduras se debe al machismo y al control territorial que se ha desbordado en los últimos, “aceptamos que hay femicidios íntimos, pero no como los hemos visto recientemente”.

Migdonia Ayestas, coordinado del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras

Ayestas manifestó que, “Vemos que en Olancho se están dando los femicidios suicidios, esto se vuelve un problema porque muchas veces en esas discusiones de pareja, muchos hombres quieren tener el control o la razón, entonces vemos que se vuelve un suicidio, lo hemos visto en muchos departamentos, se vuelve una preocupación porque los hombres no han encontrado una forma de tener una relación con una mujer sino es bajo el control y el uso del poder, por la fuerza o por la amenaza”.

Ayestas es de la opinión que los agresores de mujeres tienen muy pocas salidas, huir o suicidarse son sus opciones, porque no tienen una respuesta para darle a sus familiares ni a sus hijos del crimen que cometieron.

A criterio de Irías los casos con mayor impunidad son los femicidios, suicidios, aseguró que esto pasa porque el agresor tiene miedo y se acobarda al saber que tiene que responder ante las autoridades por lo que hizo, además es un miedo al saber que la gente lo vio cometiendo el crimen, explicó que lo que lleva al femicida a quererse suicidar es la capacidad de reconocerse agresor.

Irías lamentó que en Honduras hay un machismo latente en las organizaciones que deben impartir justicia, agregó que han visitado las unidades de investigación para encontrar las maneras de contrarrestar este flagelo, “hemos entregado la información correspondiente y entregamos las bases de datos, sin embargo, siguen esperando respuesta.

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La pena por el delito de femicidio es una de las más severas en el Código Penal, ya que estipula entre 20 y 25 años de cárcel para el responsable. Sin embargo, existe una cantidad mínima de procesados.

Arriaga, dijo que están trabajando en conjunto con mujeres organizadas, grupos de sociedad civil y diferentes entidades para presentar la Ley Integral contra la violencia hacia las mujeres, “con la Ley queremos prevenir, sancionar y evitar la violencia femicida, este sería el primer paso para que las mujeres dejen de ser víctimas.

“Tenemos una deuda histórica con las mujeres y estamos en la obligación y en la responsabilidad de corregir, esperemos que con una nueva Corte Suprema de Justicia y con la rectificación del Código Penal evitemos la impunidad que ha prevalecido con el tema de violencia hacia las mujeres”.

Arriaga asintió que en Honduras hay un retroceso en temas de justicia, dijo que esto pasó cuando se aprobó el Código Penal, precisamente porque reducía penas a los violadores y agresores de mujeres, “con la nueva Ley queremos rectificar todos estos errores y poder reivindicar la lucha, la seguridad y la vida de las mujeres, no queremos que ni una sola mujer, ni una sola niña sea víctima de la violencia en Honduras”, concluyó.

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