Maquinaria de desinformación que opera en Honduras y El Salvador compite con México

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa.- La desinformación a través de las redes sociales se convirtió en una industria que doblega voluntades, corrompe conciencias, manipula comunidades enteras y por si fuera poco ahora es una transnacional al servicio del mejor postor.

Honduras y El Salvador no son la excepción y la maquinaria que opera en ambos países compite con México, explicó el periodista y ciberactivista Alberto Escorcia, quien participó en el webinar “Desinformación Vs. Activismo Digital en Honduras” y que fue organizado por el Laboratorio Digital Ciudadano.

Escorcia, quien analiza campañas de desinformación en Mesoamérica desde 2010, detalló cómo funcionan las redes de propagación de desinformación que trabajan en beneficio de partidos políticos, gobiernos y consorcios extractivistas; destinando importantes recursos para acallar las voces locales imponiendo una narrativa falsa que legitima sus posiciones.

En nuestros países, solamente los centros urbanos están conectados a internet, el resto no, por lo que es importante usar la inteligencia colectiva y traer las narrativas del interior para que las escuche la población de los centros urbanos y en el extranjero, apuntó.

También advirtió que no es factible ponerse al mismo nivel de la maquinaria de la desinformación debido a que ellos cuentan con más recursos.

El sociólogo hondureño, Sergio Bahr, quien participó como moderador puntualizó sobre el interés, la prioridad y el gasto al que están recurriendo este tipo de gobiernos golpeados por acusaciones no solamente de corrupción, sino también de narcotráfico y el asesinato de líderes sociales, para construir falsas narrativas e imponer falsos consensos a la población. Igualmente, remarcó la importancia de resistir este tipo de campañas y de crear nuevas formas de enfrentar el tema desde otras perspectivas y así hacer frente a las campañas digitales que han surgido para menoscabar las luchas de defensores de derechos humanos, medio ambiente y medios de comunicación alternativos.

En marzo de este año, Twitter eliminó más de 3 mil cuentas y más de un millón de tuits generados que estaban vinculados a un miembro del equipo del presidente Juan Hernández.

El único propósito de estos perfiles era retuitear lo que tuiteara Hernández. Esa no fue la primera vez que Twitter cachó con las manos en la masa a Hernández y tampoco será la última. En 2019, un grupo de jóvenes develaron que el 70 por ciento de los seguidores del presidente y sus funcionarios eran cuentas falsas y en 2016 que usaba más de cinco mil cuentas falsas en Twitter para promover su imagen.

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