“Voto duro”: cachurecos de tercera edad

 

Por: Gustavo Moya

Para comenzar, debo aclarar que soy nacionalista por tradición primero, y por convicción después. Aunque nunca haya estado inscrito como tal en las listas del partido. En mi vida y práctica electorera siempre voté por el Partido de la Estrella Solitaria. Hoy en el ocaso de mi vida quiero reivindicarme a mí mismo y quizá muchos nacionalistas honestos y honrados lo quieran hacer también, especialmente los que ya somos de la Tercera Edad.

Nuestro partido ha gobernado durante los últimos doce años, período en que la hondureñidad ha soportado los peores escándalos de diferentes tipos; vergonzosos todos, provocados por elementos del otrora glorioso Partido Nacional. No voy a abundar en detalles que son sobradamente conocidos. Debo reconocer que, en los anteriores procesos electorales, me equivoqué– no así en el último –en el cual repartí mi voto a diputados entre los demás candidatos de la oposición, favoreciendo sólo a cinco candidatos azules de mi departamento de Cortés. Pero cometí el pecado irredimible e irremediable de darle el voto a quien hoy nos gobierna.

Pido perdón a Dios. Ante tanta vergüenza a que hemos arrastrado no solo al Partido Nacional, sino que a toda esta patria llamada Honduras, hago un llamado a la consciencia de todos los nacionalistas honrados, hombres y mujeres,  especialmente a los que ya pasamos la frontera de la Tercera Edad; esos a los que nos llaman : “voto duro”, – que sumamos entre doscientos a trescientos mil – a que nos abstengamos –quizá por última vez – de votar por nuestros candidatos, repartiendo nuestro voto a los candidatos de los demás partidos en contienda, o haciendo que nuestro voto sea nulo. Nuestro objetivo es sacar a estos corruptos y ladrones que se han apoderado del partido, siéntanse vindicadores, no traidores.

Es claro que la oposición no tiene la capacidad de sacar al partido gobernante del poder en elecciones supuestamente “limpias”; por tal razón estoy en la creencia que sólo los nacionalistas honrados podremos hacer tan grandioso como encomiable deber, desde el interior de este en una labor de zapa. Sé que muchos objetaran tan dislocada opción que propongo; porque piensan que es una traición al partido, pero más es una traición a la patria.

Rompamos con ese paradigma de la disciplina al partido que nos inculcaron desde la juventud. De no hacerlo seguiremos cargando con ese sentimiento de “mea culpa” que nos corroerá el alma hasta que partamos a lo ignoto. Creo que la totalidad de votantes “voto duro” que nos abstengamos de votar por el Partido Nacional, inclinaría sustancialmente la balanza electoral a favor del candidato realmente ganador. Lo de las triquiñuelas electorales no es asunto mío, es cuidado de la oposición.

Quiero dejar constancia que no me anima ningún resentimiento personal, ni contra el partido, ni con algún correligionario en particular. No, lo único que me motiva es poder redimirme a mí mismo, y ante el altar patrio. Hay una frase atribuida al físico Albert Einstein referente a la locura, y dice:” “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Seguir votando por los mismos sería locura. Dejo claro que no estoy exhortando a los nacionalistas a que no voten, eso es contra la ley. Mi mayor deseo es que a esta invitación le dieran compartir, –los que están a favor – para que tuviera mayor difusión, si es posible a nivel nacional, esa es la intención.

Por el favor de su atención, les quedo, como decía Pedro Vargas: muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido.

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