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Su majestad el caos

Por: Edmundo Orellana

Fraude hubo en todos los partidos. Que haya habido en los dos tradicionales no es extraño. Es la práctica habitual. La sorpresa fue para los militantes de Libre.

Es comprensible. Para los que rechazaban al PN, por su conservadurismo, y al PL, por abandonar su compromiso con las causas sociales y por su proceso de desapego a las instituciones republicanas y al Estado de Derecho, Libre fue la respuesta. Creyeron encontrar el medio para cuestionar el sistema que engendra inequidad en la sociedad, convencidos, sobre todo los jóvenes, de lograr un cambio radical en el país.

Participaron activamente postulándose a cargos de elección popular confiados en que el voto decidía la elección. Descubrieron, sorprendidos, que habían sido víctimas de las mismas prácticas fraudulentas de los partidos tradicionales. Las actas fueron adulteradas por quienes, supuestamente, custodian el voto, como en aquellos sucede.

Los que habían participado en otras elecciones no se sorprendieron. Sabían lo que ocurriría, por lo que se unieron en combos, asegurándose de que los custodios del voto lo fueran de sus votos y alteraran las actas a su favor, en perjuicio de los demás.

Lo mismo pasó en el PN y en el PL. Solo que en estos a nadie sorprendió. Porque es moneda corriente en elecciones primarias. En el pasado, el ganador y el perdedor “administraban” el fraude, es decir, negocian y concilian. Lo que en este caso sorprendió fue la proporción del fraude. Descarado y ofensivo, sin margen de negociación.

El perdedor en el PN optó por la resignación. Era de esperarse. Su fidelidad al gobernante fue una constante en su gestión como diputado- presidente que solamente alteró cuando creyó que la victoria le sonreía y se atrevió a espetar aquello de que el gobernante debía aclarar su situación con los gringos porque le provocaba severos daños al PN y al país. Además, es muy vulnerable porque está bajo investigación y de enfrentarse al poder éste puede convertir su vida en un infierno; ejemplos hay muchos, como el de Miguel Pastor.

En Libre, en cambio, hubo conmoción. Fueron tantos los candidatos a diputados que el canibalismo fue inevitable. Se dio entre los candidatos del mismo movimiento y entre movimientos. Con el propósito de que el volumen de votos favorables a la candidatura presidencial fuese mayor para determinar quien encabeza una eventual alianza, propició la creación de movimientos a condición de que apoyasen la candidatura oficial. Estrategia que tiene en problemas a Libre. Sin embargo, el coordinador tiene habilidades para sobrellevar el caos y, seguramente, se saldrá con la suya, pero no se sabe si cicatrizarán, o cuando, las heridas causadas y que tan complejo será el efecto que en su seno ocasione.

En el PL el conflicto adquiere otra dimensión. Es en el nivel presidencial, como el caso de los nacionalistas, pero es más grave que el de Libre, cuyos conflictos se sitúan, mayormente, en el nivel de diputados. No surgió con el resultado de las votaciones, viene desde mucho antes y está referido a un tema esencialmente ético. No es, pues, una diferencia ideológica ni política, es de valores y principios. “Recuperar Honduras” postula que luchar contra la impunidad es combatir frontalmente el principal flagelo del país, la corrupción, el narcotráfico y el lavado de activos, y denuncia que personas cuestionadas por la justicia en temas de corrupción y de lavado de activos se postulan en el movimiento al que se adjudica mayor cantidad de votos. Es un conflicto que difícilmente permite negociaciones y menos conciliación.

La candidatura de Yani provoca reacciones también en Libre cuyo coordinador tuvo que sofocar una rebelión que se estaba gestando porque trascendió la posibilidad de aliarse con él. No obstante, los que se resisten a la candidatura de Yani, liberales y Libres, pueden ser confrontados con visiones alternativas de los hechos para vencer sus reticencias, abandonando sus escrúpulos, especialmente en Libre cuyos militantes profesan una veneración e incondicionalidad a su coordinador más intensa que la que tributan a su partido. No olvidemos que estamos en el reino de la posverdad.

La dimensión del fraude fue expuesta fielmente por CNA en su Informe MER-CENARIOS DE LA DEMOCRACIA. Fue colosal y fue responsabilidad de los políticos en sus respectivos partidos. Irrespetaron la voluntad del correligionario que votó por ellos, utilizando activistas para falsificar actas y demás documentos electorales, a quienes han colocado en ruta hacia una investigación que puede culminar en una acusación criminal que enfrentarán solos, abandonados por aquellos que los incitaron a cometer el delito. En otras palabras, secuestraron la victoria, asaltando las urnas mediante la comisión de delitos y provocando desconfianza entre los ciudadanos, quienes están condenados a votar en elecciones generales por los candidatos producto del fraude.

Todo esto ocurrió, estimado lector, con despilfarro de dinero público, es decir, dinero suyo, ese que paga en concepto de impuestos directos o indirectos. Estimado lector, no importa si es Ud. independiente, miembro de un partido que no fue a elecciones primarias o no haya votado en estas elecciones, Ud. financió el fraude. Es tiempo que rechacemos estas prácticas y eliminemos el financiamiento público de las primarias, obligándolos a encontrar opciones para evitar este estercolero electoral.

En todo caso, el CNE tiene la responsabilidad histórica de revertir el monstruoso fraude depurando el proceso mediante la revisión de las actas. Sin embargo, nada se habrá hecho, pese a sus esfuerzos denodados, si, a la vez, no denuncia a los autores materiales de estos delitos para que sean castigados con los autores intelectuales. La impunidad se combate castigando al responsable y, en este caso, el castigo servirá de advertencia para potenciales émulos de estos criminales en las elecciones generales próximas.

Un comentario en “Lecciones electorales

  1. Veremos si las alianzas ya efectuadas se sostienen y con quienes, por ahora Luis, Salvador, Ávila, Méndez, Milton Benítez, Figueroa, Borjas.
    Queda pendiente Libre con Yani. En tanto se acerque noviembre, el temor al triunfo de Pepe se acrecentará

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