Por: Jefferson Maradiaga
Periodista, Escritor, Analista
@JesusMaradiagaV
Durante el golpe de Estado de 2009, el mismo presidente Zelaya dijo en una de sus alocuciones en el extranjero, “nada pasa en Honduras sin que el gobierno de Estados Unidos lo sepa, si ellos dan la orden, el gobierno de facto cae”. Tampoco es que esas declaraciones sean el gran descubrimiento del funcionamiento de la política nacional, es algo que todos sabemos, es un vergonzoso secreto a voces que cargamos acostumbrados a su peso. El problema con las cargas es que con el paso del tiempo, estas se vuelven insoportables.
Si hubo o no fraude, es una pregunta que se contesta sola y haciendo uso de la filosofía popular, no hay pensador más grande que para tal circunstancia creara una frase perfecta, “lo que se ve no se pregunta” – celebres palabras de Juan Gabriel –en este instante muchos genios, estarán tachándome de ridículo, pero de cierto es que, ya citando a alguien que satisface más sus exigencias intelectualoides, -a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud y en sentido contrario- Issac Newton. Todos vimos como se cayó el sistema y al volver cambio la tendencia, matemáticamente imposible, a vista y paciencia de nacionales y extranjeros, si tratar de encubrir esto no les parece más ridículo, no sé que lo sea.
Para el Plan, no tomaron en cuenta en la ecuación, la masiva votación a favor de la Alianza, la catadura moral de Luis Zelaya, que al final defiende lo que considera correcto, muy a pesar de las consecuencias y de la marcada discrepancia entre él y los líderes de la Alianza, y como dirigente del partido político al que perteneció el ex presidente Mel Zelaya y que le dio golpe, sale con hidalguía a reconocer el triunfo de Nasralla. Incluso, algo que no fue medido tampoco serian las posturas de la Misión de Observadores de la Unión Europea, que desde hace mucho, como lo sabrán los que se mueven en esas esferas, parece asqueada por las acciones intervencionistas del gobierno estadounidense, pero aunque ha pretendido patalear, en tres marcadas ocasiones en el pasado, termina dándose por vencida y aceptando a Honduras como una especie de área de influencia gringa, casi al grado de Estado Libre Asociado. Aunque cabe reconocer que se rinden porque al final de cuentas la cúpula política y la crema y nata terminan agachando la cabeza. Y caen a razón de por qué defender a una nación que no quiere defenderse a sí misma. ¡Ay los europeos y sus ideales!.
-A toda acción corresponde una reacción de igual magnitud y en sentido contrario- Issac Newton. Resume el todo. Cuando rebeldes se hicieron del poder en Cuba, inspiraron brotes revolucionarios en todo el continente. Es así, que al arribo por las armas de la izquierda, la derecha debía tomar el control de los Estados del mismo modo. Y una ola de dictaduras militares tomó el control. Por lo tanto, si en el continente la izquierda, usó subterfugios cuestionables para permanecer en el poder, era de esperarse del otro lado, “una reacción de igual magnitud y en sentido contrario”. Como en tiempos de la guerra fría, Honduras se ha vuelto el pequeño país tutelado que sirve de “ejemplo” al resto de naciones latinoamericanas. ¿Y por qué apoyar a alguien con moral tan reprochable en nuestro país?, quizá sea la pregunta de muchos, cuando la verdadera seria ¿y porque no de nuevo?, Estado Unidos ya lo hizo antes con Noriega en Panama, mientras responda a sus intereses, les será útil. Y querrán hacernos creer que votamos por mitómanos, filibusteros y violadores de la constitución. ¿No habrá nadie que les explique lo contraproducente de esa política exterior para ellos mismos?.
De cierto es que el mismo gobierno norteamericano sabe que el ex presidente Zelaya no es socialista, ni comunista; y todos, incluso la dirigencia nacionalista y los altos sectores de la sociedad lo saben. Todo es solo un discurso seductor para la juventud utópica que para bien le ha valido estructurar un partido de la nada y superar al bicentenario partido de donde venia y donde lo traicionaron. Dejando en claro a la vieja dirigencia liberal que él es el depositario del liderazgo optimista, el líder que aparece en un partido una vez cada tanto. Para mal, ese mismo discurso socialista, que no tiene nada de malo y que en sociedades europeas a funcionado enmarcado en las socialdemocracias, le costó, le cuesta y le costará caro en el camino por hacerse de un triunfo electoral, tanto en las conspiraciones, como lo fácil que resulta vender ese miedo por parte de la rancia derecha latinoamericana y particularmente la hondureña. Aunque en esta ocasión ya se logró romper ese tabú social, y es eso lo que no perdonan. La alianza deberá mantenerse unida y conformarse como un solo partido político, bajo el entendido que como el otrora Partido Liberal, no encausan una sola corriente del pensamiento progresista, hay liberales, socialista y centro y una amalgama de híbridos maravillosos, purgados del puritanismo conservador, que nutrirán en su momento la República. Nos han hecho volver a creer que un mejor país es posible.
Citando a Salvador Allende; “Sigan ustedes, sabiendo que mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el nombre libre, para construir una sociedad mejor”. Pero por ahora el fraude, Consumatum est.