Opinion

El país de las maravillas

Nohemy Fúnez junto a sus dos hijas, Génesis Nohemy (11) y Estefany (4) piden comida frente al mercado Jacaleapa, su historia es la misma: desde que iniciaron las medidas de restricción y el cierre del comercio, la poca estabilidad que tenían se perdió. Ahora salen a diario a la parte trasera del mercado y con cartones con leyendas piden comida.  como el que sostiene Genesis Nohemy. A pesar de su precariedad se cuidan, usan mascarillas. La colonia Kennedy no es una zona alejada, a pesar de esto Nohemy y sus hijas solo han recibido una bolsa de alimentos en la primera semana de confinamiento, luego el silencio de la burocracia y ahora de pie pidiendo alimentos y agradeciendo frente a un mercado vacío junto a sus hijas.

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 Por: Adolfo Gabriel Carranza

Alicia en el país de las maravillas, publicado en 1865 por Lewis Carroll, cuenta cómo una niña llamada Alicia entra en un mundo irracional e imaginario. Es una novela de fantasía, así como la que vivimos actualmente en el país de la “Vida Mejor”.

En el supuesto país que menciona el Gobierno, los programas sociales para combatir la pandemia están llegando como nunca a de los pobres y a los más necesitados. Lo que sí está claro es que el actual Gabinete ha deformando la realidad, mediante escalada propagandística gubernamental y en medios de comunicación. Misma que hasta el New York Times ha desmentido al Gobierno sobre el supuesto artículo que hablaba del buen manejo de la pandemia de nuestras autoridades.

Lo que sí es una realidad, es la fracasada política de protección social, de las entregas de alimento que está siendo utilizada con propósitos partidarias alrededor de la figura del ejecutivo. La ONU hace unos días propuso la transferencia temporal de dinero para frenar aumento de contagio, misma medida que diputados fue descalificada hace unos meses por diputados tildándola como “populista”.

Esta administración ha improvisado en esta pandemia y ha puesto en riesgo la salud colectiva de los hondureños al comprar equipo médico usado y en mal estado, y a pesar de los gigantescos actos de corrupción cometidos por INVEST-H y Copeco, el Ministerio Público no ha presentado requerimientos. En el país que viven de estos funcionarios la corrupción no mata vidas, y todo se arregla mediante Juntas Interventoras.

La opinión pública pregunta a una sola voz ¿Dónde está el dinero?, ya que se destinaron más de 100 mil millones de lempiras para combatir el Covid-19, y el pueblo hondureño no ve resultados, ni transparencia en el uso de los fondos.  La trama de los hospitales móviles es un claro ejemplo de la gestión de estos funcionarios, que demuestran ineptitud en el desempeño de sus funciones, y esto abarca en todos los Ministerios del Gabinete, quienes nunca han producido, ni van a producir, ya que solo conocen la política como modo de vida.

No es una imaginación que el Estado y su modelo económico, ha sido generador de pobreza y desigualdad en los últimos años en el país. Todo aquél que niegue esta realidad es como Alicia del cuento, que distorsiona su percepción de la realidad.

¡Honduras, lejos de ser una ficción, es real y tangible!

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