El ministro de Seguridad y el desbordamiento del crimen oficial, hechos y preguntas

Alianza

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                            a Omar, a Luis Alonso y a Salvador

Honduras tiene que estar viviendo unas de las horas más oscuras de su historia reciente. No es que sea primera vez tampoco. (La mayoría es joven para recordar, pero muchos vivimos una dictadura del crimen organizado entre 1978 y 1982. También entonces los ciudadanos informados sabíamos que, a la cabeza del poder público, había asesinos y contrabandistas.)  Tampoco es novedad el crimen oficial de este régimen. A pulso, se ha granjeado el actual gobernante condenas internacionales por atropellos contra los derechos, y crímenes contra sus defensores. Menores ofensores como Soad Nicole ¡han pagado un agravio al honor de JOH con sus vidas! Pero antes, las autoridades siempre ¡han fingido inocencia! Escondían la mano. Culpaban a la mara, al tiempo que la empleaban, y a los carteles asociados.

La novedad es que ahora, al desbordarse ese crimen oficial ¿se ostenta la prepotencia y el cinismo? El poder oscuro crece en el miedo, se atrinchera en la impunidad y al no encontrar límite, se corrompe por completo. Siempre han evolucionado de esa forma las dictaduras, hacia el descaro. (Su amigo -el diablo- las engaña para que olviden que caen, y las dictaduras caen, aunque a veces sean duras de rematar). Tendrían que entender que el terror sirve hasta donde alcanza, pero que -hoy día- la extradición está generalizada y la jurisdicción no tiene ya fronteras nacionales. Después de todo Julián Pacheco también es abogado.

No somos el único país en que hay abuso de poder, corrupción policiaca y crimen oficial. El homicidio de G. Floyd a manos de un policía ha tenido conmocionado a los EUA durante tres meses. (Quizá Viera haga entrar en razón al General. Aunque antes no pudo con Noriega, y otros muchos poderosos jefes de inteligencia. Pacheco ha sido cercano a la Misión de EUA, íntimo, fuente de información vital, a saber, si ¿toda confiable? Ha sido o es, su protegido. Como antes Óscar Álvarez y antes de él, su tío el General Álvarez Martínez. El pronóstico es malo.

Antier, en México, un juez federal ordenó detener a 19 ex jefes de la Policía Federal, por haber en su turno colaborado con la delincuencia, la que hace unos días perpetró un atentado en plena Avenida Reforma contra el jefe actual. Mientras el, por muchos años todopoderoso e intocable, ex Secretario de Seguridad Genaro García Luna ha sido arrestado en Miami, donde se sentía muy seguro, acusado de nexos con el narco.

Hoy se anunció que se suspendía a los policías que ayer en Choloma, sin advertir que estaban siendo filmados y sin advertencia, tiraron una bomba de gas dentro de un bus lleno de obreros de una maquila, la segunda vez que eso ocurre. ¡Ante el hecho en flagrancia se han vuelto susceptibles a un arresto ciudadano![1] Cualquiera en cualquier sitio puede detenerlos General, y ponerlos a la orden de la justicia, que ya no podría ser la justicia oficial. Y entonces ¿habría que hablar de un estado fallido? ¿O de un estado policial?

Ayer por falta de condiciones para su trabajo murió por Covid 19 en el IHSS otro médico el Doctor Josué Cáliz A. Y la Fiscal de El Colegio Médico fotografió y reportó un vehículo del policía estacionado enfrente, del que subían y bajaban tomando fotografías a su residencia. Pero la detención ilegal antier, la tortura y atropello del Dr. Marco Eliud Girón es un acto de terror de estado. Cabe preguntar si subsiste tal, puesto que ya no hay estado de derecho. Un acto de terror que tiene el fin de intimidar a la oposición, en línea con la explicación del ministro Pastor Ebal Díaz ese mismo día en Palacio,

Desde la Presidencia no se permitirá que ninguna persona de cualquier estrato, profesión, posición ideológica y o religión dañe la propiedad pública, ofenda o degrade la imagen del estado hondureño, quien será tratado como terrorista y un peligro para la sociedad y el estado. Y advirtió que a Policía y las FFAA tienen el cometido de detener con fuerza al malviviente que ataque a la estructura gubernamental.

Pero quienes pintan una consigna que suscribe incluso su propio Designado Presidencial en el Boulevard Suyapa, no dañan el pavimento, Ebal lo protegen y enaltecen, convirtiéndolo en muro.

Me aferro al rancio principio de que todo individuo es inocente hasta que se pruebe lo contrario. ¡Solo es una sospecha! Pero cuando preguntó el Dr. Girón de que lo acusaban, le dijeron los policías que de amenazas contra querellantes que nunca comparecieron, y de ¿atentar contra el Estado? Cuando lo golpeaban en el suelo de la bartolina y lo amenazaban llamando a torturadores encapuchados, un oficial se identificó como enviado del Jefe de la Policía Jair Meza y otro le explicó que se le había detenido por orden del Ministro Julián Pacheco T. Para sortear sospecha, los aludidos solo tendrían que negarse, y poner a esos oficiales a disposición de la investigación fiscal. Acaso dejar de hacer eso ¿no es una confesión ostensible? ¿Alguna vez Omar entendió que si no rompía la red y quitaba la cabeza lo demás no servía del todo?

Desde hace casi una década, sin embargo, al General Tinoco CC3, se le han acumulado acusaciones graves. En Nueva York, los narcotraficantes convictos, Fabio Lobo y Devis Rivera Maradiaga le imputaron haber sido su escudo y protección, su alero pagado. Los jefes de policía hoy encausados ¿lo acusan de haberlos instrumentado para fines criminales? La DEA lo investiga. Pero nadie lo ha requerido, no se ha sometido y no ha trascendido una investigación que lo exima. Y de las que se le han formulado esta nueva denuncia es la peor. Porque el crimen de lesa humanidad contra la seguridad ciudadana de la que se supone que es el custodio y garante- es más grave que el delito de contrabando y aún el de cohecho.

Nadie antes lo había acusado General, públicamente al menos, de nada tan escandaloso. Cuando se le imputa haber montado una falsa acusación criminal contra el Dr. Girón, para detenerlo sin fundamento, fabricando la evidencia adrede y contratando falsos testigos para armar un cargo criminal contra un inocente, violando todos los procedimientos, sus juramentos y la misión de su cargo. Y atropellando todos los derechos del ciudadano Girón. Con el fin principal de humillarlo ¿porque le dijo bolo a Juan? ¡Un crimen atroz, que pone al descubierto los estratagemas y procederes de un hampón al servicio de la dictadura del crimen organizado, bajo la cual vivimos, otra vez, bajo grave peligro, paralizados de miedo! Si bien empezamos a irritarnos. Y a hacer preguntas incómodas.

¿El diablo le ordenó hacer esto, General? ¿Quién cree que lo va a salvar? ¿Ebal? ¿El Fiscal? ¿El Magistrado Argueta? ¿Que esta semana han liberado a la Dama y a los diputados pandos y al estafador del IHSS? ¿Quién dice que van a estar ahí, mañana, que no se van a morir de Covid?

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