Dialéctica del cambio: La esperanza

Por: Galel Cárdenas

Dice la Ley del tránsito de los cambios cuantitativos a los cambios cualitativos, perteneciente a la dialéctica, que esta norma  expresa la manera de cómo la realidad  (la totalidad) permanece en constante cambio o movimiento, ya sea una realidad natural o una realidad social. 

Nada permanece estático, ni tampoco nada retrocede, porque como bien dice Marx, la historia tiene un movimiento espiral, cíclico, que aparenta alguna similitud con el tiempo que ha pasado, pero, en verdad se ha avanzado ostensiblemente, debido a que,  como dice Heráclito de Éfeso, nadie se baña dos veces en las mismas  aguas del río.

Tanto los objetos como la realidad social, son poseedores del carácter de cantidad y de cualidad. Todo nace y envejece, para luego desaparecer. Ese es un fenómeno cualitativo. 

Todas las cosas y los fenómenos sociales van acumulando su propia capacidad de crecimiento (cantidad) y cuando ya ha sobrepasado el límite de ese crecimiento, entonces deviene el cambio hacia un estadio superior. 

Es una constante observar que en el proceso de desarrollo, se pasa de cambios cuantitativos graduales e imperceptibles, a cambios cualitativos de tipo radical. El último cambio se produce a manera de salto cualitativo. 

Sumidos en esta conceptualización, es preciso saber, dialécticamente,  que la derrota del régimen dictatorial totalitario no se va a dar de un momento a otro, si no que veremos poco a poco como se produce el derrocamiento del tirano. 

La trayectoria  de este último tramo histórico que ahora experimentamos deviene de dos antecedentes: el primero de tipo regional (cambios cualitativos en Nicaragua y el Salvador cuyos procesos duraron muchos años), y el de tipo continental que también los cambios fueron acumulados en Cuba, Venezuela, Bolivia, etc. 

El segundo antecedente que debemos tomar en cuenta es con el cambio cualitativo, a manera de salto, que se produjo con el ascenso de Mel Zelaya al poder. 

La derrota del tirano actual está relacionada con el cambio cualitativo del proceso golpista (2009) versus resistencia. Desde aquel momento se produjeron cambios cualitativos fundamentales en las masas populares, que salieron de su anonimato y silencio clasista, hasta lograr la vertebración del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), luego con la lucha de las masas en las calles se logró el Acuerdo de Cartagena, con el cual se funda el Partido Libertad y Refundación y se avanzó hacia una Alianza de Oposición contra la Dictadura.. 

El surgimiento de estas estructuras partidarias y organizacionales de masas, asestaron  un golpe estructural al bipartidismo, arrebatándole las victorias electorales de 2013 y las del 2017.  En el proceso cuantitativo, podemos adherir las  fuerzas políticas y sociales, a las ya existentes en aquella época, superando ostensiblemente las anquilosadas organizaciones gremiales, obreras y campesinas. 

Todo ello constituyó una suma importante de la nueva vertebración social hondureña. Incluso fueron rebasados los partidos de izquierda clandestinos del país.

Cuando observamos el espíritu de lucha de la juventud y el surgimiento de una conciencia combativa popular a nivel nacional, estamos en presencia de un cambio cualitativo del pueblo, antes indiferente,  a una nueva actitud política combativa. 

La tiranía que es un todo desde el año 2009  si bien es cierto que se ha entronizado, ya no tiene la misma base social que los acompañó por aquella época, hoy tienen disidencias importantes en el empresariado, en su propio  partido y, al mismo tiempo, incluso, en el plano internacional. 

La tesis de que el gobierno está debilitado tiene razón de ser, debido a que cada vez en su desesperado intento por refrendarse en el poder totalitario, cada vez más reprimen, encarcelan y torturan al pueblo en insurrección. 

La prensa internacional conservadora lo tilda como un  gobierno violento e inhumano. No asistieron presidentes de ningún país a su toma de posesión. Estos hechos son acumulaciones cuantitativas que en algún momento darán paso al cambio cualitativo denominado salto hacia un nuevo estadio social y político. 

La otra tesis de que se ha consumido una etapa y pasa la lucha popular a una nueva es importante consolidarla mediante una concepción organizativa estratégica más científica, en donde la táctica juegue un papel preponderante a nivel nacional. 

Las insurrecciones en la costa norte y occidente nos muestran una nueva línea de acción que habrá de profundizarse en la medida de lo posible. 

Cada ciudadano deberá escoger su trinchera. Los jóvenes tienen ganadas las calles, Los dirigentes nacionales tienen su experiencia dirigiendo el proceso. Los artistas, académicos y profesionales universitarios  deben proseguir su trabajo intelectual que mucho le hace falta al país para señalar mostrar al mundo que hay un pueblo hondureño  como decía Fidel Castro en Estado de Revolución. 

En este momento de revisión crítica se han de proponer nuevas estrategias en las tomas, en las manifestaciones, habrán de organizarse los comités de defensa de la oposición en los colectivos de base que ya posee el Partido LIBRE y los aliados en esta lucha sorda y sangrienta. 

Pueden echarse andar en líneas paralelas trabajos logísticos de apoyo al proceso. Lo importante es que la iglesia contestataria camina junto a la oposición, la empresa afectada por el dictador también apoya, sobre todo, la pequeña y mediana empresa nacional. El campesinado organizado está imbuido de su papel. Los estudiantes tienen la vanguardia en sus espacios ya conquistados. 

La luz comenzará a alumbrar al movimiento de liberación del país en la medida en que se conquisten cambios cualitativos en la lucha general y particular. 

Una esperanza renace, un nuevo amanecer deviene. No han de desmayar los pueblo que como dice José Martí: “Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete suelas…los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos”.

He allí la esperanza.

Un comentario en “Dialéctica del cambio: La esperanza

  • el enero 29, 2018 a las 7:09 pm
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    Hay que ser honestos, la historia consignará a JOH como el lazo de unión de los hondureños en éste momento (ha unificado los sentimientos del pueblo), por un lado. Y por el otro lado, fue el detonador de una toma de consciencia transcendental e irreversible del pueblo hondureño.

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