¡A salir de Honduras! la MACCIH y la caravana

Alianza

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

 

Nadie llora por la OEA que, después de recomendar que se repitieran las elecciones fraudulentas de 2017, terminó acomodándose a la línea estadounidense de reconocer los triunfos de Juan Orlando Hernández. La Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad de la OEA no podía ser permanente y no es una solución final. Fue en su origen un recurso, ardid del gobernante actual para rescatar una legitimidad cuestionada por un repudio masivo que, en 2015 se manifestaba en forma crecientemente irreprimible. Pero una vez que comenzó a trabajar la MACCIH ha venido afectando intereses dolosos y amenazando la posición de incluso los más poderosos, y las fuerzas del mal confabuladas se propusieron deshacerse de ella. Hace rato.

Hay problemas teóricos que se obvian por desinterés general. La extraterritorialidad que invoca la jurisdicción del estadounidense luce dudosa, como la Ley Magnitsky que solamente puede justificarse como imperialista. Pero ahí están y van a ser implementadas. Y no se puede alegar que la Misión que se instaló por convenio entre el Estado y la OEA fue impuesta desde afuera. La conquistamos antorcha en mano los ciudadanos, y soberano es el pueblo, no la procuraduría, el presidente o una sala de la Corte. 

Coincidiendo con la renuncia de la tercera directora de la Misión, se pronunciaron en este sentido varias organizaciones nacionales como el FOSDEH, el CESPAD, la Coalición para apoyo y los partidos de oposición y organismos internacionales.  Brilló por su inteligencia particularmente el informe publicado antier sobre la precaria situación de la Misión por WOLA, la Oficina en Washington para América Latina, que escapa de la lógica de los gobiernos para analizar la contradicción de fondo.

Básicamente, WOLA anticipaba que este organismo sui generis estaba en peligro, porque el acuerdo de renovación requeriría una aprobación del Congreso que ya se había pronunciado pidiendo su extinción. Observaba que la posición del gobierno de los EUA seguía siendo ambivalente. Porque, mientras del diente al labio se pronuncia a favor de la continuidad del convenio OEA, recurre a una retórica dudosa para felicitar los avances en este campo de la justicia, atribuibles al gobierno de Honduras considerada un socio estratégico, confiable y aun, un amigo. ¿De qué se ríen?

Luego WOLA subrayaba que la corrupción y la impunidad, que combatía la Misión son causas profundas, estructurales de la violencia, la criminalidad y de la falta de condiciones para la inversión, que pudiera ofrecerle soluciones, abasto y empleo a ¡la población, de la cual un 14% ha huido en diez años! Una situación catastrófica, más aún para -como se ha comprometido a ser- un tercer país seguro. Antier además anticipando la debacle, un comité bicameral y bipartidista del Congreso de EUA para la observancia de los derechos humanos, atribuía la desastrosa situación en Honduras a la falta de instituciones que hicieran valer la ley, y destacaba la única esperanza que ofrecía la Maccih.

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Ese día otra vez varios miles de paisanos se valían de una nueva caravana ¡para salir de Honduras!  Hacia México donde se ha anunciado se la detendrá por la fuerza, y a EUA. Buscando una salida a la desesperanza y un refugio contra el desamparo, contra la violencia cotidiana del hambre, contra la delincuencia que los cerca en barrios y aldeas asoladas por masacres. ¿Cuál miedo?

Aun así, se alegaba que no se atrevería, el hombre. En todo caso, intentaría hacer una modificación. Pero hoy JOH ha consumado el cierre de la MACCIH. Provocando un lamento plañidero de la OEA y –aquí- de los organismos de la sociedad civil, los partidos mencionados, algunas iglesias y la opinión publica en general.

Aunque el Encargado de negocios M. Kozak y un par de congresistas han lamentado también el cierre de la Misión, la comunidad internacional brilla por su ausencia. No hay una posición del Departamento de Estado, ni de la Unión Europea. Nadie, lejano ni vecino quiere que se le tome por aval de un mecanismo que podrían invocar sus propios descontentos.

No se ya cuantas veces (pasan los años entre una ocasión y la siguiente, algunos lectores lo olvidan benévolamente, y otros se mueren o dejan de leer o de advertirlo que -para el caso- da lo mismo) he rememorado el incidente de 493 AC en que, la plebe de Roma organizó un éxodo masivo, un peregrinaje sin tierra prometida, sin destino conocido. Está escrito que, en la hora y el día acordado, con sus humildes haberes empacados para una travesía sin fin, decenas de miles de proletarios empezaron a caminar por las calzadas que salían de la gran ciudad. Que entonces los patricios mandaron a llamar a sus conductores y ofrecieron conciliar las diferencias. Y muchos otros malos tratos y quejas prometieron remediar, no solo económicos, por deudas y gravámenes si no también políticos (un Tribunado que los defendiera) pero sobre todo se comprometieron a escribir la ley, y a publicarla en monumentos públicos, para preservarla de las acostumbradas manipulaciones, para que todo el mundo la conociera. Pudiera invocar y tuviera que respetarla, ¡una ley primaria, que obligara también a los patricios! Funcionó a tal punto bien que cuando –después- se incumplieran promesas, en los años 449, 445, 392 y en 287 AC el proletariado solo volvió a amenazar con recurrir al temible recurso de la secesio plebis.

Esquizoides son las personas. El mundo -que necesariamente es uno- se nos presenta en bruto como una fragmentación discontinua, en que lo real parece amorfo, o fraccionado como en un kaleidoscopio. La estupidez es la ineptitud para encontrar las conexiones que permiten superar la incoherencia aparente. Y su contrario, la inteligencia consiste en la habilidad para conectar y entender como están imbricados los fenómenos y los datos.

Lo real es uno y holístico. Miles de hondureños, muchos mas que en otros tiempos y países, se suicidan cada año, pero el instinto de sobrevivencia es poderoso. Con mejores condiciones, en avión y a veces con una visa han venido huyendo desde hace años los jóvenes de las clases medias, que tampoco ven esperanza. Desde los albores del milenio han venido migrando los menos favorecido en pequeños grupos y en el lomo de La Bestia. Como aquel día del 493 en Roma, hoy la gente mas humilde huye de Honduras, a pie formando caravanas para su mutua protección en el trayecto, con mujeres y niños en brazos. Las caravanas son función directa de la corrupción e impunidad. En un gobierno que en buena parte es producto de la burla y el apoyo internacional a una clase política cínica que, a cambio, le entrega todo.

Nada los detiene. O les damos un trato justo y una ley de consenso y o nos quedamos sin ellos, sin sus brazos, sus pies, su garra y la inteligencia con que suelen triunfar en el extranjero.

Un comentario en “¡A salir de Honduras! la MACCIH y la caravana

  • el enero 20, 2020 a las 7:05 am
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    No hay nada que decir. Todo está dícho. A las consecuencias por la reacción.

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