A pesar de violenta represión en Guatemala, caravana migrante sigue su marcha

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Fotos: Claudia Mendoza

Tegucigalpa. – El drama de al menos 9 mil migrantes que hace cuatro días abandonaron el país continúa en Guatemala, donde centenares de policías y militares de la vecina nación a fuerza de gas, toletazos y barricadas lograron contener el flujo humano a la altura de Chiquimula, en donde una multitud se aglomera a la espera de que se les permita el paso a la república de México, que ya dispuso guardias nacionales en su frontera sur.

Medios de prensa de Guatemala confirmaron este domingo que la caravana ha crecido a un número tal que sobrepasa las nueve mil personas, niños, mujeres, hombres y jóvenes que huyen del régimen de Hernández Alvarado, como de los flagelos de miseria, violencia y exclusión que genera.

Publicaciones de prensa local y extranjera como en transmisiones en vivo a través de las redes sociales muestran actos de represión de las policías como de miliares hondureños y guatemaltecos contra la caravana migrante antes de su llegada a Corinto, en la zona fronteriza, como en Chiquimula, en un afán de poner en práctica la política de “tercer país seguro” que la administración de Donald Trump impuso el año pasado a México y Centroamérica.

Los migrantes no desmayan en su objetivo de seguir avanzando y llegar a su destino pese a las dificultades del camino, las largas caminatas, la falta de agua y alimentos y el maltrato policial y militar, pero ninguno de esos obstáculos los hace desistir y afirman que seguirán su marcha hacia su destino: los Estados Unidos de Norteamérica. 

Los migrantes han demandado la presencia de autoridades de la embajada de Honduras como de organismos defensores de derechos humanos para no ser reprimidos por los uniformados de los dos países.

Un contexto en medio de la descomposición de uno de los elementos fundamentales del Estado como es la población, mientras sus elementos complementarios, las leyes e instituciones están al servicio del modelo económico y del régimen de Hernández que ha sido denunciado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por múltiples abusos y crímenes como sus altísimos niveles de pobreza denunciados por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

Un analista del fenómeno de la movilidad humana subrayó que a diferencia de las caravanas que partieron de Honduras desde el 2018, la actual está conformada por grupos de familias completas.

SIGNIFICATIVO

Es notorio que la primera gran caravana de este año la conforman “unidades familiares completas” que merece un tratamiento distinto, destaca Ricardo Puerta, experto en la materia migratoria.

Puerta afirma que Estados Unidos solo favorece la migración documentada y si la población viaja en las condiciones en que lo están haciendo encontrará barreras sucesivas para impedirles el paso con el argumento de la pandemia.

“Hay tres muros que se los impiden; el muro de Trump, los 27 mil Guardias Nacionales de México creados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el muro Honduras-Guatemala con el CA-4 (un visado regional), que poco se está mencionando”.

Éxodo

Bartolo Fuentes, activista de derechos humanos, describió desde el lugar donde se detuvo la caravana la crisis económica y humanitaria por la pandemia de Covid-19 y los  devastadores fenómenos climáticos Eta e Iota, desencadenantes de más desgracias en un país ya colapsado por el descrédito vergonzoso del régimen expuesto en cortes de Estados Unidos, la corrupción, la violencia, el desempleo y la falta de oportunidades.

“Pero que nos ofrecen, un inmenso retén policial, camiones militares que están impidiendo su salida del país y cumpliendo el mandado al gobierno gringo de impedir que salga la caravana con la gente que huye de países que están en una guerra económica y de hambre provocada por un sistema excluyente, declaró Fuentes.

Berta Oliva, Coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, (COFADEH), señaló que “Honduras se ha convertido en un lugar invivible por la pandemia que trastoca la vivienda, seguridad alimentaria, la salud y la vida” de la población en general.

“Hay una mezcla de hambre y miseria con la corrupción implícita que los obliga a salir del país, aunque los migrantes estén conscientes de lo que les espera en el trayecto el que prefieren antes de aceptar que hay una política de Estado que los convence de buscar otros horizontes, aunque dejen con dolor sus raíces frente a la negligencia de la dictadura que se consolidó desde el 2009”, apuntó.

Añadió que los migrantes no ignoran su vulnerabilidad por lo que lo que “se está enviando un s.o.s” al mundo porque ya no se puede ocultar lo que estamos viendo, la gente ha muerto por la violencia política y la generalizada.

Lejos de fusiles y gases lacrimógenos los gobiernos que están en el trayecto organicen  caravanas para recibirlos y atenderlos y devolverles la dignidad humana.

Estamos en momentos muy críticos en Honduras que vive una crisis humanitaria por la dictadura que ha asumido el control del país, donde la desaparición forzada y las ejecuciones no vistas antes sin que se investigue nada, concluyó.

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