Un día de la tierra y por la tierra

“Resurgirían los nuevos “humanos”, tal vez con mas conciencia y consecuencia de su misión cósmica y evolutiva frente al universo y su creador”: Leonardo Boff. Ecología Grito de la tierra, Grito de los pobres. 

Por: Mario Zavala

Como si estuviésemos en medio de películas apocalípticas, en medio de un final que aun no llega han pasado los primeros días  de esta cuarentena. Nunca creímos que una forma de virus podría parar a la humanidad entera, incluidas las formas mas despiadadas  de producción industrial y acumulación de capital. Sus industrias que se erigen con la soberbia de buscar y conquistar lo inimaginable. Los miles de vuelos, trenes, buses y fabricas, las guerras en el oriente medio alimentadas por las industrias armamentistas,  un modelo que parecía infinito,  solamente retado por lo limitado de los bienes de los cuales extrae y hace explotación para el capital, se detuvieron.

En el mundo 36,000 millones de toneladas de CO2 son arrojados al planeta, uno de los mayores productores de la crisis climática global. Estados Unidos,  China, Rusia y la India son algunos de los países que han generado la mayor contaminación y quienes en realidad frente a alas tantas cumbres climáticas,  hoy patrocinadas por las grandes industrias extractivas, sobre todo petroleras con sus grandes “influencer” y especialistas en lobby de las “alternativas verdes” las propuestas parecen ser “puros cuentos de camino real”. 

Nunca asumen compromisos concretos y reales para transformar la realidad. Para finales de 2019, según la Organización Mundial de Meteorología  OMM alcanzamos un récord de concentración de CO2 en la tierra.  Frente a esta realidad el modelo parecía hacerse sordo al grito desesperado  de quienes hoy sostenemos y vivimos la crisis climática global, los empobrecidos del sur global, quienes son los que cargan con las sequías prolongadas, los inviernos a veces inclementes, la poca producción de alimentos por falta de agua. Pareciera que desde los salones bien acondicionados donde se discute sobre la “emergencia climática global”  con grandes vitrales, aires acondicionados, manjares espectaculares; cocinados y traídos de lo recóndito, se ve como una  realidad lejana. Discusiones sin soluciones reales en el fondo. 

Hasta febrero del presente año, China que es uno de los mayores productores de CO2, había reducido su emisión por el COVID 19 en un 25 %o que significa un 6% a nivel global durante la pandemia, pareciese que el COVID-19, logró lo que ninguna fuerza humana lograría por años. Se mejoró la calidad del aire, cientos de especies animales volvieron a hacer su aparición después de pensarse extintas, la calidad al menos momentánea del ambiente mejoro. Este periodo sin duda; desnudo el impacto del modelo en la vida del planeta y la relación que se tiene con el, evidencio las relaciones de poder y sometimiento de la tierra, como una afirmación de la cual pareciese hacer uso y abuso desmesurado, nos mostró su verdadero rostro. 

Hasta ahora comunidades indígenas y campesinas han luchado por poder mejorar las condiciones en favor del cuidado y la reproducción de la vida, por años han sido los guardianes de las semillas, bosques, ríos y animales, todos los  que hoy enfrentan a la privatización  y  el acaparamiento de los mismos; para proyectos que no favorecerán en términos reales el cuidado de tierra y la vida. El empeño hasta ahora puesto por establecer relaciones de explotación, expoliación, contaminación y la creación de un modelo agroalimentario de producción masiva de alimentos, producidos a base de agrotóxicos. Los miles de centros cárnicos donde se crían vacas, pollos y otros animales de consumo; confinados e inyectados con cientos de antibióticos, los laboratorios especializado en modificaciones genéticas de animales; que muy pocas veces conocemos, es lo que nos ha llevado a esta crisis que hoy se llama COVID-19. Nos preguntamos ¿Cómo? ¿Es acaso una teoría de conspiración mas?¿ Otra vez las teorías que se inventan un nudo en contra de la agro industria? 

Por años empresas como Monsanto y Bayer hoy fusionadas, entre otras se han dedicado a la investigación científica de vida, curiosamente no para cuidarla si no mas bien para modificarla y sacar una mayor ganancia, las semillas climáticamente inteligentes de maíz , las semillas de soya transgénicas modificadas en laboratorios, los experimentos en antibióticos para la industria cárnica, el uso de agrotóxicos como el Roundoup para el manejo de “hierbas malas o limpiezas de solar” todas estas formas ”inteligentemente mejoradas” aportan modificaciones genéticas irreversibles a cualquier forma de vida, alterando cuerpos que viven y que los consumen de manera indirecta, no es entonces desquiciado pensar que el uso desmedido de químicos, antibióticos, agrotóxicos y el consumo de productos genéticamente mejorados a alterado profundamente la genética y las formas de vida que existen en el planeta. Es muy común escuchar la sopa del murciélago, pero si ese murciélago también sufrió una mutación ¿Entonces de donde han venido las ultimas pandemias?, ¿no es acaso de las granjas confinadas de aves?¿ o la granjas confinadas de cerdos? Basta dar una mirada a enfermedades como la gripe porcina, la gripe aviar, ¿ Será entonces que la producción desmesurada de alimentos sin mínimas normas de éticas del cuidado de la vida serán nuestro final? 

Por algunos meses en la Isla de Amapala, lugar donde hacemos nuestro trabajo activista junto a mujeres pescadoras y cocineras, su vida se vio afectada porque las “churrias», “curiles” entre  otros moluscos, se vieron mermados después de la época lluviosa en algunas partes de la isla solamente aparecían muertas o desaparecieron, fue la misma lluvia que inunda  tierras donde se produce mayoritariamente caña de azúcar, melón y sandías.  Entonces quizás no seria, desquiciado pensar que los cientos de agrotóxicos que son lanzados para la producción de monocultivos, son los culpables del desaparecimiento de formas de vida que han sido parte de la alimentación tradicional de la isla.  

Silvia Ribeiro del grupo de trabajo de ETC  a quien cito a continuación nos da luces de como las pandemias son producidas desde un sistema agroalimentario que perpetua una relación de complicidad entre el mal y la cura “el enfoque de acción en emergencia y la búsqueda de supuestas vacunas implicando que la pandemia se podría controlar por medios técnicos, oculta las causas y promueve la perpetuidad del problema, porque vendrán otras epidemias o pandemias mientras las causas sigan sin tocarse. En algunos países, las industrias agroalimentarias, principales productoras de los virus, se ven incluso beneficiadas por las epidemias, al ser consideradas por los gobiernos como “industrias básicas” para la sobrevivencia.”

Es el cuidado de la vida lo que nos salvara:

Sin duda, necesitamos replantearnos las formas de relación que sostenemos con el planeta, invertir las prioridades hasta ahora construidas, denunciar el sistema de producción basado en la producción capitalista que favorece los intereses agroalimentarios masivos y tóxicos del planeta. No es acaso favoreciendo una relación de pertenencia y adherencia a la tierra como única casa común que tenemos y habitamos en donde coexistimos, donde una acción siempre afectará al otro. Acaso no habrá que asumir el cuidado de la tierra como una acción y una actitud permanente frente quien sabe cuantas pandemias más. El cuidado de aquellas formas que reproducen la vida desde su ser natural, las semillas criollas, la agroécologia, la promoción de modelos de soberanía alimentaria. No es acaso sumándonos en lo que a cada uno respecta, en la demanda de mejores condiciones como históricamente lo han hecho los pueblos indígenas, campesinos, pescadores, movimientos juveniles ambientales, luchadores sociales y activistas. 

Sin duda esta cuarentena será una posibilidad de plantearnos un nuevo hombre y una nueva mujer desde todas las diversidades y expresiones,  con plena  conciencia del papel que debemos tener frente a nuestra misión con la creación:  Un día de la tierra y por la tierra. 

 

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