Un decálogo ético, político y constitucional para quienes todavía defienden al régimen de Juan Hernández

 

Por: Joaquín A. Mejía Rivera, ERIC-SJ y EJDH

Recientemente, Omar Rivera señaló en una entrevista a Radio Progreso que “los señalamientos de la justicia estadounidense contra Juan Orlando Hernández son un asunto de carácter personal, por ende, tocará a él rendir cuentas, pero hasta que termine su mandato en enero de 2022, porque el país no es changoneta para andar pidiendo su renuncia”*.

Ya que él habla en nombre de la sociedad civil de la que yo soy parte, debo cuestionar su posición de separar la actuación “personal” de Juan Orlando Hernández como presunto narcotraficante y su actuación como “presidente de la República”. En este sentido, planteo diez cuestiones básicas sobre ética, política y constitucionalidad:

  1. Juan Orlando Hernández no es un ciudadano común, sino que ejerce la función de Jefe de Estado (aunque usurpándolo) y, por tanto, tiene la representación de los intereses generales de la sociedad y la responsabilidad de promoverlos y protegerlos.
  2. El ejercicio del poder público está sujeto a unas reglas fijadas expresamente por la sociedad en la Constitución nacional; por ende, como titular del Poder Ejecutivo, Juan Orlando Hernández tiene la obligación de observarlas y, de no hacerlo, se produce un profundo alejamiento entre él como presidente y la ciudadanía.
  3. Cuando un funcionario público no cumple con dichas reglas y sus acciones implican una afectación a los intereses generales de la sociedad que representa, atenta contra la propia razón de ser del cargo político que ostenta y vacía su gestión de valor jurídico y moral.
  4. Frente a los graves señalamientos de vinculación con el narcotráfico y de utilizar las instituciones del Estado para facilitarlo, sin duda alguna es una razón suficiente para que se cuestione su legitimidad y, en consecuencia, su idoneidad para continuar en un cargo de representación política tan importante.
  5. El padre de la sociología política, Max Weber, planteó dos conceptos muy transcendentales como elementos orientadores de la actuación de las funcionarias y funcionarios públicos: ética y legitimidad. La primera incluye la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad; y la segunda, la legitimidad de origen y la legitimidad de ejercicio.
  6. En cuanto a la ética de la convicción, el régimen de Juan Orlando Hernández ha pisoteado todos los valores democráticos y ha mostrado un absoluto desprecio por la Constitución de la República, y, como resultado, ha convertido a Honduras en una autocracia, de acuerdo con el Servicio de Investigaciones del Congreso de Estados Unidos, provocando que el 82,5% de la población no tenga confianza en su gobierno, como lo señala el más reciente sondeo de opinión pública del ERIC-SJ.
  7. Con respecto a la ética de la responsabilidad, es evidente que no solo no ha cumplido con sus responsabilidades, sino que ha usado su poder para la comisión de delitos de criminalidad organizada y contra la Constitución. Por tanto, oponerse a las peticiones de renuncia de Juan Orlando Hernández y criticarlas, no solo refleja una visión irresponsable y cínica de lo que es la gobernabilidad democrática, sino también una clara intención de que siga aferrándose al poder sin importar el daño que se está haciendo al país.
  8. En relación con la legitimidad de origen, debemos recordar lo señalado por Andrea Greppi, en el sentido que esta solo se obtiene cuando se respetan dos elementos esenciales: el principio de soberanía popular que se expresa en la voluntad de las mayorías a través de elecciones libres, auténticas y justas; y la garantía de los derechos humanos como valores fundamentales de la sociedad. En cuanto al primero, Juan Orlando Hernández no solo se reeligió violando la Constitución, sino también a través de un fraude electoral. Sobre lo segundo, solo basta leer los informes de organismos internacionales u observar el día a día de la población para ratificar la existencia de violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
  9. Con relación a legitimidad de ejercicio, el régimen de Juan Orlando Hernández no solamente ha mentido e incumplido sus promesas electorales, sino que también ha hundido al país en la violencia social e institucional, en la militarización, en la impunidad, en la corrupción, en la pobreza y la desigualdad, y ha convertido al Estado, diseñado para promover y proteger la dignidad humana y los derechos humanos, en un peligroso leviatán autoritario, cruel y peligroso -utilizando el relato político de Hobbes-, sobre todo para quienes exigimos “el goce de la justicia, la libertad, la cultura y el bienestar económico y social” para toda la población, como lo ordena el artículo 1 constitucional.
  10. Cuando un régimen como el de Juan Orlando Hernández no goza de legitimidad, tampoco tiene autoridad y capacidad suficiente para actuar y ejercer el poder en el marco del Estado de derecho. Por eso busca permanentemente el poder en otra fuente distinta a la que emana de la legitimidad que da la sociedad; en su caso, se aferra a la fuerza de las armas militares y policiales, y a la fuerza simbólica que le brinda su alianza con las cúpulas religiosas y con ciertos sectores de sociedad civil que continúan defendiéndolo o que se llaman al silencio.

Finalmente, es necesario insistir que la democracia no solo es un sistema político, sino también un sistema de valores que deben guiar las actuaciones de quienes ejercen el poder público y de quienes hablan en nombre de la sociedad. Uno de esos valores fundamentales es la ÉTICA que parece estar ausente en estos tiempos.

Cuánta razón tiene el jurista español Jesús López-Medel en el sentido que “dignidad, coraje, humildad y sinceridad son conceptos infrecuentes en política”, pero también en ciertos espacios que se autoproclaman cristianos o representantes de una sociedad tan golpeada por la narco-dictadura de Juan Orlando Hernández.

* “El país no es changoneta para pedir la renuncia del Presidente: Omar Rivera del FONAC”. 26 de febrero de 2021. Accesible en https://radioprogresohn.net/aplicacion-movil/el-pais-no-es-changoneta-para-pedir-la-renuncia-del-presidente-omar-rivera-del-fonac/

7 comentarios sobre “Un decálogo ético, político y constitucional para quienes todavía defienden al régimen de Juan Hernández

  • el febrero 28, 2021 a las 9:56 am
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    Si solamente somos críticos por correo electrónico o reuniones de amigos y cafés, JOH y su pandilla de CRIMEN BIEN ORGANIZADO, no sólo terminara este Mandato. NO, seguirá en el poder, porque estamos esperanzados a que los gringos hagan su justicia?

    No señores así como cuando el golpe de estado se llenaban las calles de camisetas blancas y las antorchas trajeron la MACCIH, así mismo tocara salir a la calle con careta y doble mascarillas.

    Porque de no ser así, podemos ser víctimas de un aislamiento económico por parte de los gringos que castigando al LADRÓN QUE GOBIERNA, perjudique a un país que tiene la culpa de ser pobre, analfabeta, y COBARDE

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  • el febrero 27, 2021 a las 5:23 pm
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    No solo se sospecha q, existe en el país, personas preparadas, muy inteligentes, q están en silencio y q pueden hacer mucho bien. Este comentario, lo hago en función del surgimiento obligatorio q hace de la Sociología q a manera de pensamiento ya existente y cualquiera q quiera hacer bien las cosas, solo tiene q dejarse guiar, y buscar este tipo de asesores, q se encuentran en el silencio, en lo escondido o en la llanura, me gustó su respuesta, no solo xq abordó el tema sobre ÉTICA, sino x su léxico o gloza usada, Argüir el contenido que lo obligó a escribir no es mi interés, xq todo cae en el hoyo negro astral y no hay x donde hacernos escuchar xq prevalecen los principios sociológicos maquiabelicos con minúscula, la Sociología misma abre puertas a dar soluciones a largo plazo, xq la estructura de algo q parezca bien hecho se comprobará a la hora de la prueba, al a hora del examen. .

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  • el febrero 27, 2021 a las 4:40 pm
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    Estoy de acuerdo en todo sus comentarios pero usted no menciona la concentración de poder de JOH (?Ejecutivo, Legislativo, Judicial) la participación de las Fuerzas Armadas y la policía Nacional que han apoyado a JOH grandemente como también a muchos medios informativos al servicio del régimen y en cuánto a pruebas existen en el Distrito Sur de New York, saludos.

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  • el febrero 27, 2021 a las 1:15 pm
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    Totalmente de acuerdo con el comentario del Señor Montoya. Aunque este artículo «huele» a izquierda caviar estoy de acuerdo en que JOH violó la Constitución al re elegirse como presidente, pero siempre me he preguntado ¿Qué hicieron los partidos políticos contrarios para impedirlo?, ¡Nada!, sólo se acomodaron a las circunstancias. ¡Fuera JOH! Estoy de acuerdo, pero también… ¡Fuera Mel!, Estos dos tipejos han hecho tanto daño al país…

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    • el febrero 27, 2021 a las 5:21 pm
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      Mis respetos Sr. Mejía. Un artículo muy bién llevado en la cronología sobre esta crisis social y política que nos lacera como sociedad hondureña.
      Algo que si me ubiece gustado en tú análisis, es no haber dejado de fuera al resto de actores sociales y políticos que a pesar que tienen banderas de organizaciones que luchan y defienden el estado de derecho, el medio ambiente y los derechos humanos, se sumaron al silencio y poca incidencia para poder haber revertido toda esta Calamidad que hoy nos aqueja.
      Ejemplo: ¿dónde estuvo todo este tiempo los grandes gremios sindicales; Colegio de abogados, de médicos, de periodistas, de maestros, las instancias de derechos humanos, de grupos indígenas, de grupos de diversidad sexual, las iglesias, los partidos políticos de oposición y todas aquellas plataformas de luchas que se han formado a lo largo y ancho del país?
      Todas estás representaciones sociales solamente se dedicaron a realizar manifiestos, sin llegar a conformar una real unidad opositora al régimen nacionalista de JOH.
      Todos se dedicaron a generar sus luchas de forma individual, y en ocaciones, hasta entre ellos mismos habían fricciones por el simple ego de salir sus organizaciones como líderes.
      Aquí es donde yo afirmo, que el crimen si esta bien organizado, mientras los llamados a salvar al país, nunca se han puesto de acuerdo aunque sea tan solo por el reto de, sacar a JOH y todos los narcopoliticos del poder.
      En resumen JOH es un narcopolitico y delincuente con su partido nacional, pero lo a logrado con ayuda directa de sus compinches cercanos y por la incapacidad de unidad del resto de la sociedad, y ahí estamos todos lamentable.
      Tuvo que ser una sociedad extranjera la que tomará cartas en el asunto para medio liberar a Honduras de la corrupción e impunidad. Ahora bien. ¿qué haremos nosotros? ¿Actuaremos o seguiremos solo sacando comunicados?

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  • el febrero 27, 2021 a las 10:21 am
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    Sr. Mejia, todo lo planteado por usted es medianamente correcto, ya usted solo ataca una persona, se le olvidan otros personajes q tambien les falto su tan usada ética, y se trata de su comandante Manuel Zelaya Rosales, y su amigo Pepe Lobo, tambien deja por fuera al Sr Nasralla, un extranjero q se quiere aprovechar de las circunstancias para autonombrarse Salvador de Honduras, lo q a leguas se ve su narcisismo puro q chorrea por los poros este señor.
    Creo q escribe bonito y se ve q lee mucho, pero aqui en este pais los abusos a la constitucion no se dan por una persona, si el se reeligio es porque los partidos q participaron en esa eleccion tampoco tuvieron etica y respeto para el pueblo ya q fue tanto su ambicion q soli vieron la oportunidad de sacar provecho personal, entonces políticamente el hombre gana legitimamente la eleccion, aunque legalmente no.
    Hasta ahora ningun partido a presentado pruebas y solicito a usted las presente para los q votamos de corazon por cualquier candidato se nos respete el voto, si hubo fraude es facil contar los votos, le recuerdo q su Jefe Mel tambien dijo q gano por fraude.
    Y por ultimo cuando solucitara usted q la justicia proceda contra Mel y sus secuaces por narcos, ladrones y quererse perpetuar en el poder, para delegarlo a otro pais como venezuela.
    Esta claro sr. Mejia q escribir sin tener su corazon marcado por un color politico es dificil.

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    • el febrero 27, 2021 a las 11:08 am
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      Agradezco que ciudadanos comprometidos con los intereses de pais se expresen de manera coherete e informada, como es el caso de Joaquin Mejia, a quien hemos leido cuestionando a personajes y partidos diversos. Su posicion coherente queda anotada en los libros y multiples articulos escritos a raiz del golpe de estado, asi como actos de corrupcion que indignan a ciudadanas como yo que hace un buen rato dejo de creer en los partidos politicos de este pais.Por eso apostamos por personas particulares, tambien coheretes en su discurso y su actuar, como es el caso de Joaquin Mejia , quien honra el concepto de ciudadania.

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