Trump, Torres, Zetas y la profundidad de esta letrina inmunda

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

 

                                                para Ana Beatriz, Kate y Sam, del abuelo

No es cosa de soberanía. Quienes apoyamos al Juez español B. Garzón en su persecución extraterritorial de A. Pinochet en Londres, por crímenes de lesa humanidad cometidos bajo su mando, entendemos que ese apoyo supone a una superación del viejo principio de la jurisdicción exclusiva, el cual evoluciona -mediante antecedentes, cortes internacionales y tratados- hacia una nueva teoría de la ley, la jurisdicción universal  y la justicia internacional. Y no podemos hoy sino apoyar a la Congresista de California Norma Torres en su moción –que desde ayer ya ley— para obligar al gobierno del Sr. Trump a informar al Congreso -y de ese modo, inevitablemente divulgar- los casos de corrupción investigados por EUA en el Triángulo Norte. Desde mi corral, silbo y aplaudo esa moción. ¡Ole! Y pregunto, ¿por qué no también México y Colombia? Acaso somos ¿menos estratégicos?

La publicación de las investigaciones estadounidenses no supondrá ni siquiera un procesamiento judicial en los países de origen de cualquier mentado, no digamos una condena o una deducción de responsabilidades. Aún apoyamos todos -y los estadounidenses también- el antiguo principio jurídico de que las personas son inocentes hasta que se le demuestre la culpa. (Aunque esa garantía también está en precario con las facultades que nuevas leyes han dado a los organismos para intervenir los bienes de personas mencionadas.) Pero la información divulgada facilitará nuestro conocimiento público de esas imputaciones, casi siempre aquí encubiertas o blanqueadas por la red de los corruptos y su complicidad con los medios de comunicación tarifados con la pauta. Y por lo mismo presumiblemente, podría servir -esa información divulgada- para adecentar la política vernácula, para empujar un poco a la lerda de la justicia. Y al integrarse en los registros migratorios de los EUA, esa información obstaculizará que esos imputados tomen refugio en aquel país sin haber respondido de sus actos, como ha declarado repetidamente Trump que no permitirá. Así será. Sin duda. En el primer año de la Cero Tolerancia de Trump las detenciones para deportar inmigrantes sin antecedente penal aumentaron 250%.

Por lo demás, este nuevo procedimiento generará una serie de inevitables paradojas. Primero porque los imputados van a resultar ser algunos de los políticos favoritos de EUA entre nosotros (antes solo desvisaban a terroristas acusados de corear consignas antiimperialistas y armar bochinches anti belicistas) cuya impunidad precisamente derivaba de ese favor percibido. ¿Qué pasará entonces ahora con O. Álvarez, que fue uno de los funcionarios que canalizó fondos de IHSS desviados en forma corrupta a la campaña de Juan Hernández y que renunció al curul contra la ley para ir a ganar dólares al otro lado? ¿O con JOH?

¿Nos van a repatriar al Embajador Rosa Bautista que tantos favores les ha hecho, pero que aquí ahora está imputado con los Pandoros? Y -más importante- el uso de esas publicaciones para impedirles allá la entrada a los próximamente mencionados, obligaría en estricta reciprocidad, a impedirles aquí la entrada a personas como los terroristas largamente protegidos de la CIA y a varios congresistas que han venido aquí a apoyar a golpistas como Micheletti y que allá han sido incluso inculpados de actos de  abuso y corrupción y de repente, obligaría a negarle la cortesía protocolaria -en cuanto está bajo investigación cada vez más intensa por colusión con un gobierno extranjero- al propio Trump.

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No se le investiga aún a ese Presidente por las imputadas relaciones con los financistas de la Mafia rusa, que se rumora que salvaron sus negocios. Pero la investigación que avanza cada día contra sus más cercanos e íntimos colaboradores lo involucran y pudieran –eventualmente- conducir a un reclamo por aportaciones extranjeras prohibidas para publicidad electoral negativa, y hasta por el lavado de dinero ilícito en la campaña. Claro Trump dice que es una cacería de brujas y una farsa. Como sus voceros y defensores. Pero igual dijo que no sabía que hubiese pagado por el silencio de varias prostitutas con las que tuvo relaciones adulteras, y ahora el abogado dice que sí supo y pagó, y eso está consignado en grabaciones en poder de la fiscalía. Y, por otra parte, lo mismo podrían alegar, que es una farsa y cacería de brujas, los centroamericanos que fueran nombrados en las negras listas gringas mientras no se les condenara.

Hoy, en vez de negarlo Trump declara que, a diferencia de sus antecesores, él esta tomando las medidas para prevenir que Rusia interfiera en las elecciones americanas, como antes.  No dice que en la suya. Y como teme que estén fraguando intervenir a favor de los demócratas, porque ya no lo aguantan a él. Who does? Los pencos y radicales aplauden sus payasadas. Pero para un estadounidense proveniente de la digna tradición republicana, debe ser difícil conservar la compostura con semejante bestia brincando en el bajo ruedo, golpeándose el pecho y amagando con destrucción total a todo el mundo. Porque esa gente tiene agudo sentido del pudor y lo que hace Trump es ponerlos en ridículo.

Los chinos dicen que en un par de años D.T. va a ser un pato cojo es decir un derrotado, al que nadie hace caso. Y que ellos han durado milenios, así que no van a desperdiciar el valor de sus tres trillones de dólares de reservas estadounidenses para combatirlo, si no, por mientras, le van a cobrar ojo por ojo y le van a dar cuerda para que se enrede y de repente se ahorque solito. Los iraníes dicen que no están impresionados, que han visto imperios ir y venir, incluyendo los suyos y no tienen miedo. Los europeos ya le levantaron del suelo el guante del desafío y han convenido trabajar con él hacia la eliminación de todas las tarifas. Veremos como nivelan sectores masivamente subsidiados a ambos lados.

Los centroamericanos debemos hacer lo mismo. Aceptarle a EUA el reto. Que denuncie el Canciller Pompeo a todos y cada uno, no solo a los otros hijos de perra, por sus latrocinios y corruptelas. Aprovechemos el cambio revolucionario que eso supondrá en nuestras clases políticas. Y a cambio les enviamos los expedientes de los empresarios venales y de terroristas que ha financiado la CIA en nuestros países. Denunciamos el compromiso que hicimos de no procesar a los empleados estadounidenses que cometan en nuestros países crímenes ante la Corte Mundial, y les negamos la entrada a los cómplices de las políticas oficiales de atropello a los derechos. Exigiendo las responsabilidades a los funcionarios que, con uniforme, separan familias en la frontera, secuestran y torturan «guirros» (niños) y violan mujeres. ¡Como si fueran los Zetas!

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