No hay poder en el mundo que evite la caída de JOH

Presidente Hernández

Por: Oscar Miguel Marroquín

La caída de quien se siente protegido por el imperio ahora está más cerca que nunca, solo es cuestión de horas o días, para que la noticia recorra seguramente el mundo entero, el “todo poderoso” Juan Hernández cayó, el pueblo lo tumbó dirán los periódicos; nótese que digo pueblo, pues cuando me refiero al pueblo lo digo sin temor alguno a la crítica, de aquellos que creen que los politiqueros realmente son y han sido siempre los héroes de esta lucha.

Quizá sea necesario recordar para los que ya olvidaron que los verdaderos héroes de esta lucha son Berta Cáceres, Anselmo Villarreal, Kimberly Fonseca, Soad Bustillo, Isis Obed Murillo y otros tantos que con su sangre han abonado el camino para que en Honduras desaparezcan los narcomilitares, los narco diputados, los narco banqueros, los narcopolicías, es decir, para que en la patria de Francisco Morazán jamás otro catracho o catracha sea asesinado por los escuadrones de la muerte dirigidos por altos militares al servicio de una oligarquía igualmente criminal y corrupta.

Hay de aquella hora cuando el pueblo se levante, y fuego en mano decida arrasarlo todo, no habrá creo yo, metralla alguna o muralla que detenga la furia de los mil veces despreciados, de los siempre sospechosos de todo, de los que murieron en el camino de la caravana, de los que lloran bajo bandera ajena recordando a su Honduras, de los que añoran ahora mismo su patria, su familia, sus costumbres, pero que lejos están en suelo extraño.

Ellos y ellas ansían mirar una patria diferente en la que quepan todos y todas.

Este dolor de parto está llegando a su final, Honduras esta por parir un nuevo día, sin Juan Hernández, sin Tony Hernández, sin el mil veces traidor de la patria Rene Orlando Ponce Fonseca, sin Fabio Lobo y Rafael Leonardo Callejas, porque ellos y otro tanto más son lo peor que la tierra de Lempira ha conocido.

Muy doloroso será el parto, quizá otros u otras tengan que entregar su sangre, sin embargo, no creo que exista poder en este planeta que pueda detener la caída de Juan Hernández, sin lugar a equivocarme, tampoco creo que exista imperio alguno que pueda contener esta marea de fuego que muy pronto, creo yo, podría incendiarlo todo incluso el trono de quien ahora se siente intocable defendido por narcomilitares y policías.

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En pocos horas o días, veremos cómo Hernández tendrá que ser juzgado por la justicia divina o, mejor dicho, por la justicia del pueblo, quien de eso dude, comete un craso error, pues hay un viejo refrán que dice: “No hay mal que dure cien años, ni pueblo que lo resista”.

Cuando este caiga, habrá crujir de dientes, pues la justicia alcanzara al resto, a los que un día dieron la orden de robar, de matar, de traficar; esa justicia alcanzara también a todos aquellos que participaron del golpe de Estado, de los fraudes electorales, no habrá creo, lugar para que David Matamoros Batson pueda esconderse y escapar de la justicia.

La caída de JOH está a la vuelta de la esquina, ningún poder podrá evitarlo.