Insurrección constitucionalista y diálogo, dos frentes y una ruta 

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle                                         

Quieren creer algunos que tenemos tiempo todavía y ya no. La dictadura se reinauguró y nos impuso a ciudadanos y ciudadanas independientemente de filiación y persuasión, el deber de combatirla a cualquier costo puesto que la única otra opción es someternos. Para nada será difícil dado el rechazo de la población al gobierno, pero urge definir nuestra estrategia que precisa dos frentes. Sostener una insurrección constitucionalista y preparar, con mediación internacional, un dialogo práctico, que conduzca a la constituyente. Hay que convenir y aclarar las formas de hacer ambas cosas con inteligencia, porque hay impostores que intervienen desde afuera y algún desconcierto adentro.

LIBRE está claro y Mel al mando, con auxiliar. Ya no se va a negociar una nueva elección presidencial. Y por lo tanto, ahora si hay que refrendar La Alianza para una futura convocatoria o como otra cosa. Varios pensamos que hay que renovarla como una Coordinadora de la Resistencia Contra el Continuismo, un colectivo democrático articulador que supere a los esquemas personalistas y partidarios. Que sea pueblo organizado y sume otra vez a Nasralla, al PINU, a liberales y a azules vergonzantes y que cohesione, para que nadie se dispare o se pierda en fantasías.

Pero los ánimos están calientes. Hay enojo y apasionamiento. Muchos avivan la ebullición de la violencia, rechazan el dialogo. Antier circuló un mensaje anunciando Un Ejército contra el Continuismo que enarbola la violencia contra los personeros del régimen, como hace un par de días me anunciaban una falange de Mano Blanca que nos atacaría a quienes apoyamos al movimiento popular. Si no construimos un centro, el extremo jala y prevalece.

La Insurrección tiene continuar mientras no se acuerde el Dialogo. JOH debe entender que la represión y la violencia nunca le darán paz ni tranquilidad. ¿Que incluye entonces una insurrección no violenta constitucionalista? La destrucción sistemática de los recursos represivos oficiales. Querríamos una insurrección que obviara la violencia en lo posible, y evitara más sangre y la destrucción de bienes valiosos. Todo, menos el asesinato ni poner en riesgo a terceros inocentes.  La Resistencia no asesinará. Pero se nos violentará y que no hay que dejarnos matar. Infraganti, los agentes de la represión son blancos legítimos de la autodefensa. Los crímenes de guerra y de lesa humanidad son exigibles e imprescriptibles. Hay blancos civiles legítimos también. (A hierro muere, quien con hierro mata.)

Insurrección también es sabotaje de programas del gobierno central y boicot de los patrocinadores de su régimen. Develizar la corrupción, sus colaboracionistas y sus redes.  La puesta en evidencia del abuso. El arrinconamiento de los aliados de la dictadura.  La neutralización de sus recursos políticos. El ataque sistemático al crédito del gobierno y sus aliados. Su descrédito.

La única alternativa real a la violencia es el Dialogo, y no lo rechazaremos a priori quienes odiamos la violencia. Es obvia la dificultad de dialogar con un dictador, quien por definición dicta, impone, prescribe, decreta, dice el diccionario. Cuando diálogo es lo contrario, la discusión abierta de o esencial en este caso el fraude, la aceptación de esa dialéctica como construcción de acuerdos mínimos. La OEA puede recomendar. Cuando un mediador de las NNUU convenido convoque, La Coordinadora Contra el Continuismo debe asistir.  En el entendido de que el propósito del dialogo es enmendar el entuerto, lo que solo se puede con un cambio de régimen. Y la meta del dialogo será la Constituyente Originaria inmediata. Pactamos términos.

El Dialogo por lo mismo tiene un puñado de, cinco requisitos. 1) El mediador internacional designado por NNUU y aceptado por ambas partes debe convocar y conducir. 2) Debe llevarse a cabo en un lugar neutral, 3) Exige el acuartelamiento de todas las fuerzas de la represión y la suspensión de las actividades insurreccionales. 4) así como la inmediata liberación de todos los presos políticos y reparación material de daños a víctimas y sobrevivientes. Y 5) la investigación de los oficiales que estuvieran al mando de unidades, cuya represión tuvo víctimas fatales para ser presentados en los juzgados. Dialogo fructífero es el sincero. A cada quien se llama por su nombre. Nadie llamará Presidente a JOH, ni ministros a sus secretarios. Son particulares.

Para convocar a una constituyente el Dialogo tiene que suscribir un Acuerdo sobre las reformas electorales y el establecimiento de una institucionalidad fiable incluyente. Instalar un Registro técnico que depure el Censo, emita y entregue las identidades. Y un Tribunal con representación de los partidos sustanciales y coordinación ciudadana, que habilite la lectura electrónica del código de barra y de la huella del elector en las tarjetasQue diseñe los distritos electorales congruentes con el número de electores efectivos, con Mesas electorales distritales que presidan y documenten ciudadanos certificados. (Capacitados, sin historial delictivo, avalados por los patronatos y los organismos.) Y que tipifique por consenso los delitos electorales imprescriptibles.

Luego de instalado y preparado, el nuevo Tribunal convocará a la Constituyente. Para forjar un pacto social real, esa Asamblea tendrá que ser un verdadero corte transversal. Así para elegir representantes a la Constituyente podrán postularse candidatos de los partidos que se registren cumpliendo los requisitos, sus alianzas y asimismo de las organizaciones sociales o sus alianzas de alcance distrital, cumpliendo sus planillas con la más rigurosa paridad de género y representación proporcional de minorías.

Ningún bien público podrá ser utilizado en las actividades propagandísticas de las elecciones, con graves penas y reembolso obligado por la infracción.  No se permitirá ninguna publicidad pagada y la que ofrezcan y se exija en forma gratuita a los medios de comunicación como obligación pública deberá repartirse de manera estrictamente paritaria y dedicarse exclusivamente al debate de ideas o la presentación de propuestas y perfiles.

Si, pese al acuartelamiento de los militares y la desmovilización de las actividades insurreccionales subsisten problemas de conflictividad que no puede controlar la policía civil, para las elecciones, se solicitaran a la ONU cascos azules. La paz y la tranquilidad vendrán con la restauración de la transparencia y del derecho. Pero ya no hay tiempo para jugar otro juego. Se acabó.

Elecciones se podrían tornar violentas con la conformación de dos frentes antagónicos

La Alianza anuncia los “comandos antifraude” y el Partido Nacional la “comisión de defensa del voto”

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.-Las elecciones generales del 26 de noviembre podrían tornarse violentas, ya que se prevé que durante su desarrollo se activarán dos frentes antagónicos que velarán por sus intereses políticos.

Desde hace varias semanas la Alianza de Oposición Contra la Dictadura, anunció la creación de los comandos antifraude, que se supone estarán diseminados en todos los centros de votación para evitar acciones fraudulentas el día de las elecciones.

En tanto, ayer el presidente, Juan Hernández, quien va por la reelección, anunció la constitución de la “comisión de defensa del voto”, que la igual que la estrategia de la Alianza Opositora, se dispersará en los centros de votación, ubicados en todo el país.

Al constituirse los dos bandos, se corre el riesgo que durante el proceso electoral se generen choques y que la violencia se apodere de la jornada, mediante la cual se elegirá al presidente de Honduras, 298 corporaciones municipales, 128 diputados propietarios y suplentes al Congreso Nacional y 20 diputados al Parlamento Centroamericano (Parlacen).

COMANDOS ANTIFRAUDE

Semanas atrás el coordinador de la Alianza de Oposición Contra la Dictadura y expresidente de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, anunció la conformación de los “comandos antifraude”, según él,   para vigilar in situ y al instante el proceso y reportar a las autoridades cualquier irregularidad.

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Zelaya Rosales explicó que las personas andarán uniformadas y cuidarán los votos en las filas, para evitar la compra de identidades, “como ha ocurrido en el pasado”.

“El que ande con dinero…ustedes pueden tomar la justica electoral en su mano, así dice la Constitución. Si un delincuente se encuentra infraganti, el ciudadano puede aprehenderlo, dice la Constitución, y entregarlo a la autoridad. Nada de comprar votos, que los nacionalistas están acostumbrado a hacerlo…Se terminó con los comandos antifraude”, comentó el exmandatario.

COMISIÓN DE DEFENSA DEL VOTO

El anuncio de Zelaya Rosales fue contrarrestado ayer domingo por el presidente, Juan Hernández, al anunciar por su parte la conformación de la “comisión de defensa del voto”, según él, para garantizar el ejercicio del sufragio a todos sus correligionarios.

“Se suma un grupo de cachurecos con un corazón de guerreros para cuidar el voto de cualquier hondureño en las urnas, no solo el nuestro, sino de cualquier ciudadano que quiera votar, es la comisión de defensa del voto del Partido Nacional”, apuntó Hernández.

El gobernante dijo además “que no se equivoque nadie, aquí somos demócratas por excelencia y nuestra voluntad como hondureños se cuida como lo más preciado de la democracia y del estado de derecho, de eso se trata esta elección”. 

El proceso electoral de noviembre se reviste de dos hechos históricos: por un lado habrá una candidatura presidencial en alianza, encabezada por Salvador Nasralla, y por otro, es la primera vez que un Presidente va en busca de un segundo mandato. En esta oportunidad el presidente, Juan Hernández va por la reelección, arguyendo un fallo de la Corte Suprema de Justicia (CJS) que dio luz verde a ese proceso, aun cuando sigue siendo prohibido por la Constitución de la República.

Actualmente la institucionalidad hondureña es controlada por el presidente Hernández, razón que ha evitado que ningún órgano del Estado se haya pronunciado en contra de la reelección presidencial.

Lo antes expuesto, contrasta con lo ocurrido en el 2009, cuando el entonces presidente, Manuel Zelaya Rosales, fue sacado del poder mediante un golpe de Estado, donde la institucionalidad supuso que pretendía quedarse en el poder, al convocar a una consulta  popular  a través de la “cuarta urna”.