Sigfrida Shantall y el camino hacia la visibilidad trans en Honduras

Tegucigalpa, Honduras. En un país históricamente marcado por el conservadurismo y el machismo, Sigfrida Shantall Pastor Argüelles, se convirtió en un símbolo de valentía y transformación que  desafió los paradigmas sociales de su época y dejó un legado de visibilidad para la comunidad trans en Honduras.

Sigfrida Shantall, como le gustaba que la llamaran, no solo fue una figura mediática que acaparó la atención de los medios de comunicación, sino también una destacada doctora odontóloga, reconocida y respetada por pacientes de diversas regiones del país gracias al prestigio y la excelencia profesional que alcanzó.

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SOBRE SU VIDA 

Sigfrida Shantall Pastor Argüelles nació en el municipio de Arenales, departamento de Yoro, y fue reconocida al nacer con el nombre de Sigfredo Pastor Argüelles. Era hija del doctor  Ramón Pastor y de doña Ángela Argüelles de Pastor, siendo criada  en un entorno familiar respetado y vinculado a la comunidad. 

Según textos del periodista olanchano Winston Edison Cálix, Shantall llegó en 1961 al municipio de Catacamas, donde ingresó al Instituto 18 de Noviembre y, posteriormente, culminó sus estudios de educación media en el Instituto La Fraternidad, ubicado en el municipio de Juticalpa.

Realizó sus estudios superiores en la Ciudad de México, donde obtuvo el título de doctor en odontología. Tras su regreso a Honduras, inauguró su propia clínica dental en Catacamas, donde atendía a pacientes de todo el país, especialmente de la capital, gracias a sus amplios conocimientos en la especialidad. 

En 1976, Sigfrida viajó al extranjero para llevar a cabo su transición y someterse a una cirugía de reasignación de género. Aunque no se ha establecido con certeza si la operación fue en Nueva York o en algún país europeo, este procedimiento la convirtió en la primera persona hondureña en someterse a una cirugía de este tipo, consolidándose como un referente histórico reconocida como la primera mujer trans de Honduras. 

Cálix, quien previo a fallecer se encontraba escribiendo la biografía de Sigfrida, detalló en su libro “Catacamas del ayer al año 2000” que la decisión de la odontóloga respondió a resolver sus condiciones anatómicas de nacimiento. 

El profesional de la comunicación relató además que, previo a la operación, Shantall fue atendida por psicólogos y otros profesionales para garantizar el éxito del procedimiento quirúrgico. 

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ASESINADA EN  1998

En mayo de 1998, la doctora Pastor fue asesinada junto a su empleada doméstica en su residencia en el municipio de Catacamas, durante un intento de robo. Ambas fueron encontradas con heridas  provocadas con arma blanca y golpes con algo contuso.

El atraco había sido aparentemente orquestado por una de sus empleadas domésticas, que junto a dos sujetos irrumpieron en su vivienda con el objetivo de apropiarse de sus joyas y demás pertenencias. 

Dos años después del hecho, una Corte de Apelaciones condenó a 43 años de prisión a Eliseo Oviedo Cano, Jorge Alberto Núñez y Briseida Lizeth Munguía tras encontrarlos culpables por los asesinatos de Sigfrida Shantall Pastor  y María del Carmen Montoya. 

El trágico crimen ocurrió mientras Sigfrida luchaba por el reconocimiento de su nombre, un derecho que aún hoy no se ha garantizado en Honduras. Han pasado 28 años desde aquel hecho, y aunque la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó al Estado asegurar el cambio de nombre para las personas trans, este derecho sigue sin ser plenamente efectivo, recordándonos que la lucha por la igualdad y la justicia continúa. 

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